La realidad es subjetiva

Cada uno ve la realidad de manera diferente.

La comunicación es una ciencia reciente. Hasta mediados del siglo pasado, se creía que un mensaje se emitía de la misma manera que si fuera una caja de cartón. Se pensaba que bastaba con un emisor y un receptor para que la caja (el mensaje) llegara a su destinatario.

Pero lo cierto es que el destinatario rara vez recibe la caja (el mensaje) intacta. Como el emisor y el receptor no le otorgan el mismo valor, la llamada teoría matemática de la comunicación de Claude Shannon y Warren Weaver resultaba incompleta. 

La idea de múltiples realidades subjetivas fue una aportación fundamental de la Escuela de Palo Alto. Subraya que cada persona construye su propia manera de pensar la realidad. 

No existe, pues, una única realidad compartida. ¿Qué hace que la misma realidad o situación sea diferente para cada persona?

La realidad se piensa

Para entender los filtros a través de los cuales procesamos la realidad, tomemos una situación sencilla: al abrir la ventana por la mañana, compruebo que ha nevado.

La experiencia

Si soy un montañero, haré una evaluación visual sobre el tipo de nieve y las condiciones que puedo encontrar en la montaña. Mi lectura práctica consistirá en pensar en el tipo de material necesario, y estará basada en mi experiencia.

Mis características individuales

Además, si tengo los ojos sensibles a la reverberación -ya de por sí elevada en alta montaña-, pondré especial interés en la necesidad de coger las lentes de máxima protección.  

El medioambiente

Si vivo en San Anselmo, California, la nevada, un hecho que ocurre cada treinta años, puede parecerme maravillosa. En este caso, sería la excepcionalidad lo que condicionaría la valoración positiva que hago del fenómeno climatológico.

Escucha aquí una de mis canciones favoritas de Van Morrison, “Snow in San Anselmo”.

Mis patrones psicológicos o sesgos

En cambio, si, aun viviendo en San Anselmo, he crecido escuchando que en 1972 mi madre resbaló sobre la nieve y tardó quince meses en recuperarse, mi visión de la nieve será negativa.

Mi marco cultural

Tampoco tendré pensamientos positivos al contemplar la nevada si mi sustento económico depende de que pueda salir a trabajar. Para un agricultor, por ejemplo, la nieve puede ser un obstáculo que altera sus rutinas.

Mi estado físico

En cambio, si soy un agricultor enfermo y con fiebre, esa mañana la nevada será bien recibida porque me facilitará el descanso y la recuperación física. 

Mi idioma

Los filólogos estudiamos en primer curso que nuestro idioma influye en nuestro pensamiento, según la hipótesis de Sapir-Whorf.

En un estudio en el que colaboré hace más de diez años,  Romero-Trillo y Espigares analizaron la expresión oral en inglés de la emoción y de los sentimientos. Para ello, seleccionaron fotografías de paisajes naturales ante los cuales debían reaccionar los que denominábamos “informantes” de diversas primeras lenguas. El resultado fue una taxonomía lingüística de la representación cognitiva de las emociones y los sentimientos en función del idioma materno y de variables psicológicas y socioculturales.

La realidad se representa

Otro factor que explica que mi realidad (subjetiva) puede no corresponder con la de mi interlocutor es que mi canal de representación dominante no coincide con el suyo. Siguiendo los ejemplos de la profesora de la UNED Laura Arranz Lago, esta categorización, que se utiliza en programación neurolingüística y en modelos afines,  es como sigue:

Representación visual:

–   Prefiero recibir información por escrito.

–   Si no entiendo, digo: “No veo bien qué beneficios me va a traer esto”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Imagina una planta diáfana antes de leer el nuevo organigrama”.

Representación auditiva:

–   Prefiero recibir información oralmente.

–   Si no entiendo, digo: “Cuéntame qué beneficios me va a traer esto”.

   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Escucha la explicación en tres palabras”.

Representación cinésica:

–   Prefiero recibir información cara a cara y en un ambiente que me resulte agradable.

–   Si no entiendo, digo: “No acabo de sentirme cómodo con esta idea”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Siéntete bien dando este paso”.

Representación mediante el diálogo interno:

–   Prefiero que me den varias opciones.

–   Si no entiendo, digo: “No estoy seguro de que esta propuesta tenga sentido”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Aquí tienes datos para comprenderla mejor”.

La realidad se interpreta

Según el modelo de Chris Argyris sobre el comportamiento humano en las organizaciones, conocido como la escalera de inferencias, reaccionamos ante una situación creyendo que nuestras conclusiones se derivan de hechos.

Sin embargo, en realidad se trata de una interpretación de esos hechos conforme a los siguientes pasos:

1. Observación de todos los datos disponibles:

Estoy en la sala de reuniones de una editorial, presentando mi manuscrito a un editor y a su asistente.

2. Atención a solo una parte de los datos:

Centro mi atención en el editor, que se distrae mirando dos veces el teléfono. 

3. Selección guiada por expectativas: 

El editor es el único que va a decidir si mi libro puede publicarse.

4. Atribución de significado a los datos seleccionados:

Saco la conclusión de que el editor se está aburriendo con mi presentación porque ha mirado dos veces el teléfono.  

5. Interpretación mediante la atribución de intenciones o causas:

Asumo que se está aburriendo porque no le interesa mi libro.

6. Construcción de conclusiones que nos parecen lógicas:

Dado el desinterés de este editor, así como el dela semana pasada, está claro que mi manuscrito no es apto para el mercado editorial.

7.  Actuación acorde con dichas creencias:

Mañana mismo cambiaré el enfoque de mi pitch. Es más, mañana empezaré a reescribir mi manuscrito.

Según este ejemplo, si el escritor emprende realmentela revisión de su libro, su comportamiento no se apoyará en la realidad, sino en inferencias a partir de un gesto: su interlocutor mirando dos veces el  teléfono.

Comprender que la realidad es subjetiva —pensada, representada e interpretada— nos permite comprender la dificultad de comunicar de manera eficaz. No son las situaciones en sí, sino cómo las pensamos, su representación y las inferencias que realizamos lo que sostiene nuestra visión personal de las cosas. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto de portada: adaptación de una ilustración de origen que desconozco.

Foto de la nieve: Ali Inay.

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