Comunicación interpersonal

Habilidades para conectar con los demás y lograr que las cosas sucedan, desde captar la atención hasta alcanzar acuerdos.

Mujer que sortea el pelibro hablando de su valía profesiona.

El peligro de no saber contar tu valía profesional

No progresa quien mejor trabaja, sino quien es capaz de explicar con claridad qué sabe hacer, qué resultados obtiene y por qué merece la pena confiar en él.

Porque no es suficiente ser un buen profesional. También hay que parecerlo para evitar que otras personas, menos válidas que tú, ocupen el espacio que dejas libre. En este artículo te daba pautas para hablar de tus cualidades profesionales proyectando seguridad y honestidad, y hoy te hablo del peligro de no hacerlo.

Esperar que el trabajo brille por sí solo

A muchos profesionales nos gustaría que nuestro trabajo hablara por sí solo. Desde pequeños, muchos hemos escuchado «Que tu trabajo sea tan brillante que hable por ti». Así es que iniciamos nuestra andadura profesional con la fantasía de que, si hacemos bien las cosas, se reconocerán nuestros resultados. 

La razón es que casi todos necesitamos creer que el mundo es un lugar predecible y justo donde, por ejemplo, la excelencia acaba siendo reconocida. 

Esta idea ha sido estudiada en psicología bajo el nombre de hipótesis del mundo justo (The Belief in a Just World, Springer). En un experimento realizado en la década de 1960, los participantes debían presenciar cómo una persona inocente recibía descargas eléctricas. Como los espectadores no podían intervenir, muchos de ellos acababan convenciéndose de que la víctima había hecho algo que justificara ese trato.

El mundo profesional no siempre funciona lógicamente. Si bien ser un buen profesional es imprescindible,  no por ello es suficiente. Esperar que tu jefe, que está centrado en sus propios objetivos, sus problemas y el desarrollo de su carrera, recopile por iniciativa propia tus hitos profesionales y tenga claro el valor que aportas al equipo es  casi pedir un  imposible. 

Si te cuesta poner de manifiesto tu valor profesional, eso no significa que seas menos competente. Pero ten en cuenta que los demás carecerán de la información necesaria para valorar tu talento.

Por qué esperamos que nuestro trabajo brille por sí solo

Te puede costar transmitir el valor de tu talento por diferentes razones. El mandato de la modestia así como la timidez y la inseguridad son los tres enemigos de los que hablo hoy.

1- El mandato de la modestia

Tus logros pasan inadvertidos porque quizás la escasa enseñanza que has recibido para gestionar externamente tus logros se reduce a un «Sé humilde». 

No eres menos competente que el profesional que ha conseguido un ascenso. Pero, como «no te gusta presumir» o «no soportas venderte», confiabas en que tu talento hablara por sí solo. 

❓Cómo se manifiesta el mandato de la modestia en tu comunicación:

  • No tienes en mente tu logros y no puedes mencionarlos cuando es necesario (porque no llevas cuenta de ellos).
  • Usas «nosotros» aun cuando has sido el único en aportar.

🚩Alerta de la vida real

No solo consigue un ascenso quien trabaja bien, sino quien comparte con los demás el valor de su trabajo. Si esperas a que sean los demás quienes descubran tu talento, muchas oportunidades pasarán de largo.

Esta forma de entender la modestia tiene un componente educativo. Un conocido informe interno de Hewlett-Packard, posteriormente publicado por Harvard Business Review, popularizó la idea de que los hombres se presentan a ofertas de empleo cuando cumplen alrededor del 60% de los requisitos, mientras que muchas mujeres esperan hasta reunirlos todos. Aunque estudios posteriores, como el publicado en 2024 en  The European Journal of Social Psychology, lo hayan cuestionado, sigue ilustrando una tendencia observable.

2- La timidez

Tu experiencia no llega a oídos de quienes realmente la necesita. Eres un ejemplo de buen hacer pero tienes miedo a exponerte, incluso ante un cliente potencial, porque «pasas un mal rato» o «te sonrojas». 

❓Cómo se manifiesta la timidez en tu comunicación:

  • Cuando te presentas, te limitas a recitar tus servicios en vez de subrayar en qué le cambian la vida a los demás.
  • Prefieres escribir un correo de propuesta antes que mantener una conversación.

🚩Alerta de la vida real

No solo consigue clientes quien mejores servicios ofrece. Si el miedo a exponerte te impide expresar lo que aportas a los demás, nadie sabrá por qué tiene que contar contigo.

3- La inseguridad

Buscar trabajo pasa por creer en tu talento, experiencia y competencia antes de intentar convencer a los demás de ello. No es extraño que fracases en el intento si no te valoras porque te aplicas un criterio de exigencia mucho más duro que el que reservas para los demás.

❓Cómo se manifiesta la inseguridad en tu comunicación:

  • Hablas con una entonación en caída que traduce duda.
  • Eludes la mirada de tu interlocutor, tu postura es inestable y hablas con las manos  en los bolsillos en una actitud que revela nerviosismo.

🚩Alerta de la vida real

No solo consigue un trabajo quien reúne los requisitos, sino quien transmite confianza en el valor que aporta. 

La visibilidad profesional de las personas altamente sensibles

Es posible que la timidez y la inseguridad te resulten especialmente familiares si eres una persona con una sensibilidad alta. 

Como vimos en este artículo sobre la alta sensibilidad, este rasgo psicológico aumenta la intensidad con la que se viven las experiencias positivas. Sin embargo, la Teoría de la Susceptibilidad Diferencial (desarrollada por Jay Belsky desde 1997 y basada en un análisis evolutivo-biológico) sugiere que algunos individuos son diferencialmente susceptibles a las influencias ambientales negativas. Es decir: una crítica, una experiencia de rechazo o el miedo a la evaluación pueden causar mayor timidez e inseguridad. 

Elaine Aron propone varias explicaciones sobre por qué  aproximadamente el 70 % de las personas altamente sensibles e introvertidas son a la vez tímidas. Entre esas explicaciones señala el haber crecido en una cultura que valora especialmente la extroversión, no haberse sentido aceptadas durante la infancia o haber vivido experiencias difíciles durante la adolescencia.

Aron también explica que la persistencia de la inseguridad o la minusvaloración es una consecuencia de procesar las críticas con mayor intensidad. Algunas personas altamente sensibles pueden vivir por ello con la sensación constante de ser evaluadas y de no estar a la altura.

Para respaldar el hecho de que a muchas PAS les puede costar hablar de su talento profesional está la noción de sensibilidad interpersonal negativa. Este constructo desarrollado en «Environmental sensitivity predicts interpersonal sensitivity above and beyond Big Five personality traits» por Benjamin A. Tabak en 2022, se relaciona con la alta sensibilidad e integra: 

  •  sentimientos de inferioridad e incomodidad en las relaciones con los demás (Derogatis y colaboradores) 
  •  mayor sensibilidad ante las críticas percibidas (Katz y colaboradores) y
  •  vigilancia constante de las reacciones de los demás  (Boyce y Parker)

El mandato de la modestia así como la timidez y la inseguridad tienen orígenes distintos, pero las mismas consecuencias fatales: la invisibilidad profesional y la falta de oportunidades porque el buen trabajo rara vez se reconoce por sí solo.

En mi taller Presenta tu valor profesional, en el que han participado más de 500 profesionales de todos los ámbitos, trabajamos qué comunicar para presentarse profesionalmente y cómo hacerlo para proyectar seguridad. Si tienes interés en el taller 👉 habla conmigo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de cerca de doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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la escucha empática incluye el reflejo

La escucha empática

Imagina que te llama un amigo para decirte que le han ofrecido el trabajo de su vida. Mientras te lo cuenta, tú te dedicas a repasar el buzón de entrada. 

Para aprovechar esta oportunidad de conectar, o evitar que vuestra relación se enfríe, tendrías que haber dejado a un lado el correo electrónico y prestar atención a lo que tu amigo  trataba  de compartir contigo.

Con la escucha empática, la Comunicación No Violenta propone dar un paso más que consiste en escuchar para reconocer qué siente el otro y averiguar qué necesita.

Cómo escuchar de manera empática

Escuchar

El primer paso consiste en poner toda la atención en la otra persona, tal y como explicaba en «Escuchar para comprender»:

Para ello, es importante:

  • no interrumpir
  • mantener el contacto visual
  • orientar el cuerpo hacia la persona que habla
  • asentir ocasionalmente con la cabeza para indicar que se sigue la conversación
  • utilizar expresiones de seguimiento como «ajá» o «mmm».

Reconocer el sentimiento

Si un compañero te dice: «He dedicado horas a la presentación, y Ana se ha pasado  la mayor parte del tiempo mirando el móvil», está expresando una experiencia negativa. Según la Comunicación No Violenta, su mensaje apunta a alguno de los sentimientos asociados a necesidades no satisfechas, tales como:  la frustración, la tristeza, el miedo, el enfado, la decepción, la ansiedad, la confusión, la vergüenza o la soledad. Puedes consultar aquí la lista completa.

Gracias al contexto, así como a  las expresiones faciales, el tono de voz o el lenguaje corporal, podrás deducir correctamente de qué sentimiento se trata.

Existe una segunda gran familia de sentimientos, según la Comunicación No Violenta, asociada a las necesidades satisfechas, de la que hablaremos más adelante.

Reconocer la necesidad

Detrás de un sentimiento como el del ejemplo hay una necesidad no satisfecha, y conviene recordar que las necesidades son nuestro combustible interno. Por ello, deberían ocupar un lugar central en nuestras vidas, pero a veces resulta más sencillo detectarlas en los demás que en uno mismo.

Los grupos de necesidades relacionados con el ejemplo del profesional son los de:

  • Reconocimiento: al sentir que el esfuerzo realizado no ha sido valorado.
  • Consideración: al percibir que el tiempo y la dedicación invertidos no se han tenido en cuenta.
  • Apoyo: al echar en falta señales de interés o respaldo por parte del responsable.

Puedes encontrar aquí el listado completo de necesidades según la CNV.

Cómo contestar de manera empática

Una vez identificados el sentimiento y la necesidad, queda tender un espejo al interlocutor para que vea reflejada su experiencia. Reflejar implica no interpretar las palabras ajenas. Este proceso consta de cuatro partes:

  • Lo que pasó: «Has dedicado horas a esa presentación, y el director apenas ha levantado la vista del móvil».
  • Cómo se siente: «Te sientes frustrado».
  • Lo que le habría gustado:  «Porque necesitas que se reconozca tu trabajo».
  • Dejar a la otra persona la última palabra añadiendo «¿Es así?» 

Cómo contestar cuando detectamos necesidades no satisfechas

Si nos dicen «He dedicado horas a la presentación, y el director no ha parado de mirar  el móvil», la clave es contestar sin intentar apartar o resolver el problema. 

Contestación empática

«Te sientes frustrado porque, después de dedicarle tanto tiempo a esa tarea, el director no te prestó atención y necesitas que se involucre. ¿Es así?»

Contestaciones no empáticas 

Todas las siguientes respuestas desvían la atención a algo distinto que tu interlocutor: 

  • Minimización: “Bueno, no es para ponerse así.” 
  • Acaparación: “Eso no es nada, a mí me pasó algo peor con López…”
  • Lección: “Esto te pasa por no haber presentado las cifras como te dije.”

Incluso estas contestaciones que parecen empáticas desvían la atención a algo distinto que tu interlocutor y su mensaje:

  • Solución: “La próxima vez, cambia el enfoque.”
  • Indagación: “¿Cuántas veces miró el móvil exactamente?
  • Consuelo: “A lo mejor estaba esperando algo urgente…”

Cómo contestar cuando detectamos necesidades satisfechas

Escuchar a los demás cuando comparten una buena noticia refuerza tanto la relación como acompañarlos cuando pasan por momentos difíciles.

Si un amiga te cuenta:

«Mi hijo ha conseguido trabajo como sous-chef en el pueblo en el que yo veraneaba de pequeña».

Su sentimiento es positivo, el otro gran grupo de sentimientos que indican que una necesidad está satisfecha, según la CNV, y que engloba: la alegría, la tranquilidad, el entusiasmo, la gratitud, la confianza, la esperanza y la curiosidad.

Contestación empática

«Has querido compartir lo emocionante que es que tu hijo viva en el lugar  del que  conservas tantos recuerdos. ¿Es así?»

Contestaciones no empáticas

Todas estas respuestas desvían la atención a algo distinto que tu interlocutor y su mensaje:

  • Minimización: «Tampoco es para tanto. ¿No sería mejor para él trabajar en la capital?»
  • Psicoanálisis: «Me extraña tu emoción. Pensaba que tenías muy malos recuerdos de tu infancia.»
  • Indiferencia: «Genial. ¿Dónde te apetece que nos sentemos?»
  • Competición: «Justamente mi hija me ha anunciado que se van a vivir a Cáceres.»

Cuando descubrimos la escucha empática, nuestra relación con los demás mejora. Con frecuencia, la escucha no es el paso previo a la respuesta, sino la mejor respuesta posible.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de cerca de doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto: Noah Buscher

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Conocerse psicologicamente para vivir mejor.

Entiende tu personalidad para comunicarte mejor

Pasa un bebé en un carro. Ante esta situación simple puedes reaccionar de maneras diversas. Puedes fijarte con curiosidad en sus pies: ¡una perfecta miniatura de los tuyos! Puede surgirte cierta envidia al pensar que se acabaron los bebés en tu casa. Puede darte por calcular lo que tardará en ser independiente de un adulto (mientras que el oso polar alcanza la autonomía a los dos años). O puedes caer en que es posible que tengas ante tus ojos una futura estrella interplanetaria del pop.

Es difícil imaginar que existen otras maneras de reaccionar si no eres consciente de la tuya propia. Es importante conocerse psicológicamente: cómo captamos la información, cómo la procesamos y cómo actuamos. Para mí ha sido un descubrimiento aprender que obedecen a los tipos de personalidad que conviven en cada uno de nosotros.  

Para qué sirve saber cómo somos

Como ante la vista del bebé, en el mundo laboral se dan diversas maneras de recibir la información, por ejemplo. ¿Tienes que pintar un esquema mientras te lo cuentan? ¿Necesitas un orden del día? ¿Prefieres que te lo expliquen durante una comida? ¿Tiendes a saltar automáticamente de lo que escuchas al mensaje implícito?

Estas preferencias no describen tu nivel de profesionalidad, sino tu tipo de personalidad. Saber que tu comportamiento es consecuencia de tu temperamento y carácter puede evitarte frustraciones y traerte aceptación. Además, Los tipos psicológicos, como decía su autor Carl Jung, lejos de encasillarnos, son una herramienta para identificar verdades. Y esa verdad o conocimiento te abre la posibilidad de modificar tu comportamiento cuando lo creas necesario, por ejemplo, en tu manera de comunicarte en tus relaciones profesionales.

Cómo averiguar cómo somos

Dentro de las metodologías que conozco, elijo hablar de Myers-Briggs Type Indicator (MBTI) porque está enfocada a la vida profesional. El MBTI fue ideado en 1943 por Isabel Briggs Myers y Katharine Cook Briggs a partir de la teoría de los tipos psicológicos de Jung.

Jung identificó cuatro funciones diferentes para aprehender el entorno: la sensación, la intuición, el pensamiento y el sentimiento. Además descubrió que, en el uso de estas funciones, en cada persona predomina una orientación de la atención. Si se dirige hacia dentro (introversión) al mundo de los pensamientos, recuerdos y experiencias, o si se dirige hacia fuera (extraversión) al mundo de las personas y los objetos externos. 

El MBTI traduce estas dimensiones cognitivas en 16 tipos de personalidad. Si quieres conocer el tuyo, puedes averiguarlo aquí. Si lo que quieres es entender tu manera de ser o cambiar tus comportamientos, lo mejor es que consultes con un psicólogo clínico

Hoy hablo de una selección de características que  me han ayudado a entenderme a mí y a los que me rodean.

Averiguar cómo captamos la información 

Todos tendemos a preferir percibir la información mediante una de estas dos vías, ambas irracionales según Jung:

1- Mediante las sensaciones 

Percepción mediante la experiencia directa de datos y de hechos concretos y observables a través de los sentidos.

Mediante las sensaciones con la atención orientada hacia el mundo exterior

Captación de hechos y experiencias concretas presentes, como lo hace por ejemplo un hedonista (como el personaje de Casanova), que disfruta de la vida con los cinco sentidos.

Mediante las sensaciones con la atención orientada hacia el mundo interior

Captación de hechos concretos basada en una recopilación personal de experiencias y recuerdos, como lo hace por ejemplo un músico, más volcado en las sensaciones que en los objetos. 

2- Mediante la Intuición 

Percepción de lo abstracto y lo no observable.

Mediante la intuición con la atención orientada hacia el mundo exterior

Captación de lo abstracto para interconectarlo con otras ideas, como lo hacen creadores como Coco Chanel, visionaria de la moda.

Mediante la intuición con la atención orientada hacia el mundo interior

Captación de lo abstracto para su exploración profunda, como lo hace por ejemplo un poeta como Paul Verlaine, especialmente místico y soñador.

Averiguar cómo procesamos la información 

Todos tendemos a preferir procesar la información mediante una de estas dos vías, ambas racionales según Jung:

1- Mediante el pensamiento 

Procesamiento según criterios objetivos y una coherencia lógica. 

Mediante el  pensamiento con la atención orientada hacia el mundo exterior

Evaluación de la naturaleza del objeto percibido: qué es y cómo funciona, tal y como hace el científico Charles Darwin, por ejemplo, recopilando y ordenando datos.

Mediante el pensamiento con la atención orientada hacia el mundo interior

Evaluación motivada por la búsqueda de la razón: el porqué del objeto percibido, como lo hace, por ejemplo, un filósofo orientado al conocimiento y la formulación de ideas.

2- Mediante el sentimiento 

Procesamiento del objeto según el valor personal que le otorgamos y lo que representa para nosotros. 

Mediante el sentimiento con la atención orientada hacia el mundo exterior

Evaluación motivada por la armonía grupal y las dinámicas sociales, como hace, por ejemplo, Hermione Granger, el personaje de las novelas de Harry Potter, siempre pendiente de sus amigos y de sostener al grupo.

Mediante  el sentimiento con la atención orientada hacia el mundo interior

Evaluación motivada por la autenticidad y los valores personales, como por ejemplo la obra de la pintora Frida Kahlo, concebida como exploración de su mundo emocional.

Averiguar cómo pasamos a la acción

Podemos reaccionar de manera natural ante las situaciones de dos formas:

  • estructurada y planificada: el MBTI lo llama juzgar, un término que me parece que se presta a confusión.
  • flexible y abierta: el MBTI lo llama percibir, un término que me parece que también se presta a confusión.

Cómo se comunica cada tipo

Cada tipo se asocia con una manera de expresarse, de escuchar y de recibir la información. Estas son algunas características por tipo:

Los que perciben mediante las sensaciones

Expresión

Directa, con un lenguaje concreto.

Escucha

La atención está puesta en los datos, hechos y detalles; hay interrupciones y preguntas si no está claro cómo poner en práctica la información.

Necesidades en la recepción de información

Ejemplos, pasos y referencias concretas para su aplicación.

Los que perciben mediante la intuición 

Expresión

Uso de analogías y generalizaciones.

Escucha

No hay escucha literal, sino interpretación.

Necesidades en la recepción de información

Escuchar el contexto y el “para qué”.

Los que evalúan mediante el pensamiento 

Expresión

Lógica y ordenada.

Escucha

La atención está puesta en el sustento del argumento, hay interrupciones y preguntas si existen incoherencias.

Necesidades en la recepción de información

Razonada y estructurada.

Los que evalúan mediante el sentimiento 

Expresión

Prioridad a los aspectos subjetivos. 

Escucha

La atención está puesta en el tono y la intención, de manera a captar si algo no encaja desde una perspectiva relacional.

Necesidades en la recepción de información

Escuchar el por qué.

Los que actúan de manera estructurada y planificada

Expresión

Ordenada y con criterio.

Escucha

Selección de lo esencial, como por ejemplo los siguientes pasos que han de darse.

Necesidades en la  recepción de información

Estructurada, con objetivos y hoja de ruta.

Los que actúan de manera flexible y abierta

Expresión

Cambio constante de foco para explorar, sobre la marcha, nuevas opciones de interés.

Escucha

Conversación fluida con muchas preguntas para poder formarse una opinión. 

Necesidades en la recepción de información

Conversaciones informales y tiempo para considerar nuevas opciones e ideas.  

Puntos de mejora para cada tipo de personalidad

Para que la comunicación funcione, no basta con entender cómo somos, debemos modificar nuestro comportamiento. Aunque nuestra manera de comunicar es innata, es posible  cambiarla con atención y voluntad.

Si tiendes a percibir mediante las sensaciones

  • No descartes con demasiada rapidez ideas y enfoques abstractos.
  • Ten paciencia durante los encuentros formales. 

Si tiendes a percibir mediante la intuición

  • No te vayas por las ramas.
  • Mantente presente y asegura una escucha activa.

Si tiendes a evaluar mediante el pensamiento

  • No conviertas cada intercambio en una corrección.
  • Acepta la falta de detalles.

Si tiendes a evaluar  mediante el sentimiento

  • Evita que la búsqueda de armonía se imponga sobre tu propio criterio.
  • Habla de manera directa.

Si tiendes a actuar de manera estructurada y planificada 

  • No precipites la conclusión ni cierres las conversaciones demasiado pronto.
  • Ofrece a los demás espacio para la exploración.

Si tiendes a actuar de manera flexible y abierta

  • No te disperses ni pierdas el hilo.
  • Accede tener conversaciones estructuradas y formales.

Ojalá haya podido transmitirte el valor que para mí tiene conocerse. 

Quizá la lectura de las características te haya ayudado a identificar por ejemplo por qué, utilizando el tipo de personalidad sensación-extravertido, dedicas gran parte de tu tiempo de ocio a pensar qué nuevo restaurante quieres descubrir.

Si este artículo te ha dejado indiferente, no hay nada raro en ti. A no todo el mundo le resulta  natural manejar ideas abstractas para analizarse, utilizando el tipo de personalidad intuitivo-introvertido. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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Comunicación interpersonal
una de las tres vías para reconducir el exceso de empatía

El peligro de sobreinterpretar a los demás

En un artículo anterior vimos que, paradójicamente, el exceso de inteligencia emocional puede volverse en tu contra. Esto ocurre cuando la información que captas sobre el estado emocional de tu interlocutor te lleva a sobreinterpretar su reacción como un rechazo, anulando o condicionando tu respuesta. Aquí tienes tres maneras de no caer en la sobreinterpretación.

Pregúntate primero qué esconde tu actitud  


Dentro de las competencias de la inteligencia emocional —que dominas con soltura—, están el autoconocimiento y la autorregulación. Seguramente tú también cuentas con ellas. Demuéstralo entendiendo por qué te callas o cambias de tema cuando piensas que la otra persona no opina como  tú. Puede que con tu actitud, más que cuidarla a ella, estés protegiendo tu propia comodidad emocional evitando el desacuerdo. 

Si esta tendencia es inconsciente, una forma de detectarla es volver al método que propone Enrique García Huete en su libro Aprender a pensar bien observando qué sientes, qué piensas y volviendo a pensar. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué siento: Frío en las manos, una emoción negativa.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso si es adecuado que me sienta incómoda porque Pepe tenga gustos diferentes. Quizá él simplemente no quiera intervenir en ese momento.
    • Prosigo: Me gustan las historias que muestran cómo se cruzan las vidas de personas muy distintas a mí en un país muy distinto.

➡️ Solución 1: Haz uso de tu inteligencia emocional cuestionando tus propias reacciones.

Ten en cuenta las circunstancias de cada persona  

No olvides que la información que recibes es una hipótesis, no una certeza. Detrás de una reacción o de un gesto pueden esconderse circunstancias anodinas que no conoces, tales como cansancio, dolor de cabeza o distracción.  

Cada persona hace su propia interpretación según su estado físico y emocional, su cultura o su educación. Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson, de la Escuela de Palo Alto, explican en su “Teoría de la comunicación humana”, publicada en 1960 , que no hay una única realidad comunicativa, como se pensaba hasta entonces, según la teoría matemática de la comunicación de 1948 de los científicos Shannon y Weaver, sino múltiples realidades subjetivas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta que me guste el manga.
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá nunca haya leído manga.
    • Pregunto: ¿Has leído algún libro de manga? 

➡️ Solución 2: Evita interpretaciones erróneas centrándote en el contenido y evitando poner el foco en lo relacional.

Recuerda que cada persona tiene su propio código comunicativo 

Todos nos expresamos de manera distinta. Para facilitar la descodificación de los mensajes, ten presentes los tres canales de comunicación: 

  • Las palabras
  • El tono, el ritmo o las pausas
  • Los gestos, la postura y la expresión facial

La teoría de la complementariedad de Albert Mehrabian («Silent Messages», 1971) estipula que el 7% del impacto comunicativo procede de las palabras, el 38% de la comunicación oral y el 55% del lenguaje corporal. 

Si las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra, observa el conjunto antes de sacar conclusiones precipitadas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas y mira de reojo el móvil. 
  • Qué pienso: No le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá tenga prisa.
    • Añado: Cuando sea mejor momento te cuento por qué me ha gustado.  

 ➡️ Solución 3: Asegúrate de haber entendido bien, haciendo preguntas abiertas o cerradas de tanteo, del tipo de “Creo comprender…”, que te permiten confirmar antes de interpretar.

Gestionar el exceso de inteligencia emocional pasa por preguntarte por qué minimizas o escondes tu opinión cuando interpretas reticencia en tu interlocutor. Para contrarrestarlo, céntrate en tu mensaje —no en lo que crees que ocurre en la relación— y haz preguntas antes de interpretar.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Mujer que por exceso de empatía se calla o dice lo que dice su interlocutor.

Cuánta es demasiada inteligencia emocional

Ser hábil leyendo a los demás facilita la conexión, pero el exceso de esta capacidad puede convertirse en un obstáculo para la comunicación eficaz.  

Si eres una persona ultraconsciente del efecto de tus palabras, aquí te presento dos situaciones que indican que tu conciencia social -uno de los componentes de la inteligencia emocional según Daniel Goleman- puede no favorecerte. 

Cuando la lectura emocional te aleja de tu mensaje

La capacidad de captar todo tipo de señales del entorno es valiosa, como leerás en el artículo Cómo leer a los demás, pero puede volverse en tu contra. Por ejemplo, cuando al hablar adaptas constantemente tu mensaje en función de lo que ocurre —una mirada, un gesto, un silencio—, puedes acabar modificando sin darte cuenta lo que ibas a decir, como en la situación siguiente.

  • Pepe: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe añade: No es que me entusiasme el manga, pero este tipo no está mal.

Esta actitud de adaptación de Pepe según la reacción de Luisa denota que olvida que lo que percibe (a Luisa no le gusta el manga) es una interpretación, no una realidad. 

Como consecuencia, su mensaje se vuelve ambiguo y pierde claridad en la comunicación interpersonal. 

⚠ Esta tendencia es problemática si es tu manera espontánea y no intencionada de reaccionar.

Cuando la lectura emocional te lleva a anular tu opinión

Evitar ciertos temas para no generar conflicto puede ser un acto de inteligencia emocional. Pero otra cosa es ceder sistemáticamente cada vez que crees percibir una reacción negativa en el otro, como en esta situación:

  • Pepe: He disfrutado mucho este manga seinen
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe cambia de tema.

⚠ Modificar o silenciar tu mensaje solo por la reacción ajena provoca dos consecuencias negativas:

  • sin autenticidad no hay confianza, lo que acarrea desconexión;
  • se debilita tu coherencia interna, lo que Carl Rogers expresa con el concepto de congruencia, es decir, la alineación entre lo que se siente, se piensa y se expresa.

En este otro post puedes leer mi propuesta sobre cómo modificar esta conducta mediante la comunicación.

La alta sensibilidad y la lectura emocional

Las personas con una sensibilidad alta poseen la valiosa capacidad de comprender lo que piensan los demás, según demuestra un estudio sobre la sensibilidad y las relaciones personales publicado en 2022 por Benjamin A. Tabak et al. Según los autores, estas personas también tienden a sentir la necesidad de gustar a los demás.

La combinación de estas dos conclusiones puede ser un condicionante a la hora de expresarse. Si una persona capta cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto que su interlocutor no está de acuerdo con ella, su percepción puede llevarla a modificar su mensaje.

Contar con una inteligencia emocional alta es una fortaleza en comunicación, pero para convertirla en una herramienta de conexión se debe acompañar de autenticidad.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Tu empatía y tu reflexión se interponen en tu comunicación

Cuando la reflexión se interpone en la comunicación

¿Tienes tanta perspectiva sobre las cosas que tus explicaciones suelen ser complicadas y tus conclusiones neutrales? Si es así, tu amplitud de miras puede estar distanciándote de tus interlocutores. 

Ser una persona reflexiva es un gran atributo y una característica de quienes tienen sensibilidad de procesamiento sensorial, como explicaba aquí . También, paradójicamente, puede convertirse en un obstáculo para una comunicación eficaz.  

Sal de la reflexión y reconduce tu comunicación interpersonal cuando notes desconexión, a la vez que sacas provecho de tus habilidades. 

La alta sensibilidad: sopesar antes de responder

La alta sensibilidad se asocia con una forma particular de relacionarse con la información: una tendencia marcada a detenerse, observar y evaluar antes de opinar o actuar. 

Un estudio de 2025 de Xiao, Baetens y Deroost analizó cómo las personas altamente sensibles responden ante tareas que requieren elegir la respuesta correcta a partir de pistas cuya fiabilidad varía. En el experimento, los participantes recibían una pista que podía ser correcta o no, con probabilidades que oscilaban entre el 50% y el 100%. Los resultados mostraron que las personas altamente sensibles eran sistemáticamente más lentas que el resto al responder, necesitando examinar con mayor detenimiento cada pista antes de decidir. 

Pero cuando las pistas alcanzaban un nivel de fiabilidad del 100%, las personas altamente sensibles ajustaban su comportamiento y aceleraban significativamente su respuesta. Es decir, cuando la información es clara y fiable, la reflexión da paso a la acción.

Ve al grano para proyectar claridad 

Tomarte tiempo para pensar y aportar nuevas ideas o enfoques es valioso. A la vez puede ser la causa de que tus mensajes se diluyan y de que tus interlocutores pierdan el hilo. Para evitarlo:

Pregúntate qué quieres que la otra persona recuerde de lo que vas a decir. Es probable que veas múltiples ángulos y matices en cada situación. Céntrate en transmitir solo la esencia. 

Usa la técnica probada PREP (Punto, Razón, Ejemplo, Punto) de la que hablamos aquí , para comunicar de forma clara tus ideas, por muy complejas que sean. Esta estructura te permitirá también resaltar el fundamento de tus mensajes.  

Toma partido para proyectar tu compromiso 

La capacidad de tener una perspectiva amplia conlleva sopesar toda la información para emitir respuestas ecuánimes. En el mejor de los casos, tus posicionamientos serán neutros pero puede incluso que sean inexistentes si no consigues salir de la reflexión. En este contexto, tu naturaleza ecuánime puede leerse como una falta de implicación. Para evitarlo:

Utiliza tu atención para detectar señales de lenguaje no verbal como una herramienta estratégica. Convierte la desconexión de tu interlocutor en un acicate para la expresión directa. Por ejemplo, estas señales denotan desconexión: 

  • Falta de contacto visual 
  • Brazos cruzados 
  • Cuerpo girado hacia otra dirección 
  • Jugueteo con objetos 

Cuando presentes tu punto de vista, usa tu don natural para tender puentes. Esa gran fortaleza te respaldará mientras vas ganando confianza para emitir opiniones de manera más espontánea. 

La clave para comunicar de manera eficaz suele ser el autoconocimiento. Si sabes que tu naturaleza es reflexiva tendrás que ajustar esta característica para poder sacarle partido y conectar con los demás.  

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Cómo ser capaces de leer a los demás

Cómo leer a los demás

Carlos acaba de enterarse de que su equipo ha recibido un premio de la industria.

José, que se acercaba a su mesa con la intención de pedirle un informe, lo felicita y da por concluido el intercambio.

¿Te reconoces en el comportamiento de José? Su reacción esconde dos componentes de la inteligencia emocional: tras comprender los sentimientos de Carlos, controla su impulso de hablar.

Si no te reconoces, para ganar inteligencia emocional, basta con que pongas en práctica lo que te presento aquí.

La inteligencia emocional: saber leer a los demás

Según Daniel Goleman, psicólogo y divulgador que popularizó la inteligencia emocional en la década de 1990, la inteligencia emocional se compone de cuatro grandes dimensiones:

  • Auto conciencia emocional
  • Autogestión
  • Conciencia social
  • Gestión de las relaciones

La capacidad de “leer a los demás” forma parte de la tercera dimensión. Incluye percibir estados emocionales ajenos y captar señales no verbales para comprender cómo se siente la otra persona. Es la base sobre la que se asienta cualquier interacción eficaz.

La mayor parte del tiempo, la prosodia y la comunicación corporal de nuestro interlocutor nos proporciona un contexto valioso para entender sus palabras. Esa información nos permite formarnos una idea completa de la situación.

Otras veces, su gestualidad o su voz expresan lo que las palabras no llegan a desvelar. Captar esos matices nos permite comprender mejor el mensaje.

Si comprendemos las palabras de nuestro interlocutor, teniendo en cuenta su estado emocional, podremos decidir si es el momento oportuno para hablar. Cuando leemos que nuestro interlocutor no está receptivo y, por lo tanto, no va a recibir adecuadamente nuestro mensaje, lo mejor será posponer la conversación

Así, el primer paso para demostrar inteligencia emocional, priorizando la efectividad de la comunicación por encima de su urgencia, es tener la capacidad de leer a los demás.

La inteligencia emocional se puede aprender

Las dos corrientes principales que explican la naturaleza de la inteligencia emocional son:

La inteligencia emocional como rasgo

Esta corriente, liderada por K. V. Petrides , afirma que la inteligencia emocional forma parte del ámbito de la personalidad. Pese a ello, Petrides sostiene que puede entrenarse.

La inteligencia emocional como habilidad

El modelo P. Salovey y J. Mayer define la inteligencia emocional como una serie de habilidades: percibir emociones, comprenderlas, regularlas y usar esta información para guiar la conducta. Esta visión es la que popularizó Daniel Goleman.

A pesar de sus diferencias, ambas corrientes coinciden en algo importante: la inteligencia emocional se puede mejorar.

Cómo leer a los demás

Para una comprensión integral, basta con poner atención a los mensajes no verbales transmitidos mediante la voz y la gestualidad.

El lenguaje corporal que indica mala disposición para escuchar

La postura corporal, el movimiento de las manos o las expresiones faciales de tu interlocutor son fuentes de información:

  • Las cejas y la boca crispadas denotan agitación
  • Las piernas o brazos cruzados, que hacen perder al cuerpo su simetría, indican nerviosismo
  • Las manos cerradas revelan intranquilidad

Si lees que no es el momento, de poco sirve disculparte por ser inoportuno:

❌ «Siento chafarte el momento, pero debo recordarte que…».

Las características de la voz que indican mala disposición para escuchar

En el ejemplo de más arriba, José ha captado la agitación emocional de su compañero interpretando algunos de los rasgos de su voz:

  • un tono más agudo de lo habitual, que denota excitación
  • un volumen más alto de lo habitual, que indica agitación
  • titubeo, vacilación o muletillas, que revelan intranquilidad

Si percibes que no es oportuno, evita forzar la conversación:

❌ «Aunque no sea el momento ideal, tenía que decirte que…».

Si quieres saber en qué punto te encuentras, aquí tienes un test del Greater Good Science Center (Universidad de Berkeley) de inteligencia emocional.

La alta sensibilidad y la intuición

Las personas con una sensibilidad alta poseen una valiosa capacidad para percibir con detalle los matices del entorno. En el contexto de una conversación, puede tratarse de cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto la situación emocional de su interlocutor. Elaine Aron lo describe como una mayor capacidad para detectar matices sutiles del entorno o reconocer el clima emocional.

Malewska, Chomicki y Nowak publicaron en 2024 los resultados de su estudio sobre el papel que juega la intuición en el proceso de toma de decisión en el contexto de las personas altamente sensibles. El estudio se centra en personas directivas, un grupo profesional que se ve a menudo obligado a decidir sin información suficiente. La conclusión parcial de este estudio, es que las personas con una sensibilidad alta que están sometidas a presión hacen más uso de su intuición para decidir con rapidez. En cambio, las que no están sometidas a presión, no confían tanto en su intuición.

En el artículo Cuánta es demasiada inteligencia emocional abordaré la contrapartida negativa de esta capacidad.

La inteligencia emocional no es un concepto abstracto. Prestar atención a cómo suena la voz y a cómo se mueve el cuerpo es una pauta concreta que puedes empezar a aplicar para entender de manera completa lo que te dicen y poder hablar en el momento adecuado, manteniendo así conversaciones eficaces.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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empatía y comunicación

La empatía

La empatía está en boca de todos, desde el mundo de la empresa hasta el del crecimiento personal. Pero ¿qué es exactamente? 

Qué es la empatía 

Edward Titchener introdujo el término en el campo de la psicología en 1909, traduciéndolo del griego em-patheia, “sentir en”.

Entre todas las definiciones que existen, decido adoptar aquí algunos de los enfoques de José Carlos Bermejo. Según este profesor de la Universidad Ramón Llull y autor de numerosos libros sobre counselling y humanización, la empatía es una diposición interior de librase de su marco interno de referencia y ponerse en la situación existencial de otra persona: sus pensamientos, emociones y respuestas. Esa buena disposición hacia el otro se basa en la acción de escuchar el lenguaje verbal como el no verbal. Finalmente, es necesario transmitir verbalmente esa comprensión.

La empatía no es una actitud recíproca, aunque sí una característica de una relación exitosa. La empatía es unidireccional y forma parte de la conciencia social, uno de los cuatro componentes de la inteligencia emocional, según Daniel Goleman.

Finalmente, la empatía no debe confundirse con la simpatía. Como explica Bermejo, dos personas que experimentan simpatía están de acuerdo sin proponerselo ni esforzarse y lo viven de manera recíproca. La empatía, en cambio, implica un movimiento hacia el otro sin necesidad de coincidencia emocional.

Comportamientos empáticos

Mi compañera me dice que deja el trabajo para mudarse a una ciudad pequeña. Le contesto que entiendo que para ella la familia es importante. 

Un amigo me cuenta que lo han ascendido. Me alegro, lo felicito y le digo que se lo merece.

Mi jefe vuelve frustrado de una reunión en la que su idea fue ignorada. Me duele que no valoren sus aportaciones. Le propongo tomarnos un café y le comento que entiendo su desazón. 

Un compañero me cuenta que lo han excluido de un proyecto. Expreso mi frustración: También le digo lo que opino: este tipo de decisiones suelen ser políticas y hay que intentar no tomárselas de manera personal. 

La alta sensibilidad y la empatía

Algunas personas poseen una capacidad especialmente fina para percibir los matices del entorno. En una conversación, pueden captar cambios sutiles en la voz, el gesto o la energía que revelan el estado emocional del interlocutor incluso cuando este no lo expresa explícitamente.

Elaine N. Aron describe el rasgo de la alta sensibilidad como una mayor conciencia de los matices que definen la experiencia ajena. 

Además, Bianca Acevedo et al. (2014) demostraron una mayor resonancia afectiva mediante estudios de neuroimagen. Al observar rostros que expresaban alegría o tristeza, las personas con alta sensibilidad mostraban mayor activación en dos regiones clave del cerebro:

• la ínsula, asociada a la conciencia emocional y la empatía

• el sistema de neuronas espejo, como te explico más abajo, implicado en la imitación de las acciones y emociones observadas y una de las bases biológicas de la empatía

La investigadora biomédica Lorea Zubiaga precisa que si bien las regiones de la ínsula y del cíngulo, involucradas en la imitación de las expresiones emocionales faciales y en su interpretación, presentan mayor activación en personas con sensibilidad de procesamiento sensorial, esto no lleva necesariamente a las personas con una sensibilidad alta a sentir lo mismo que otra persona sino a predecir sus reacciones.

La base biológica de la empatía

Las neuronas espejo ofrecen parte de la explicación biológica de la empatía. Descubiertas por Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma, en la década de 1990, estas neuronas se activan en el cerebro del mono tanto cuando realiza una acción, como cuando observa que es otro mono el que la lleva a cabo, despertando una respuesta corporal similar a la propia.

Años más tarde, Vilayanur S. Ramachandran amplió este hallazgo demostrando que ciertas células del cerebro humano —las llamadas “neuronas del dolor”— se activan no solo cuando sentimos dolor, sino también cuando observamos que otra persona lo sufre. Gracias a este mecanismo, percibimos el estado del otro “desde dentro”. Algunos autores sostienen que, para la psicología, las neuronas espejo tienen un papel equiparable al del ADN en la biología.

Pero, como apunta la doctora Zubiaga,  aunque no se cuestione la importancia de las neuronas espejo en el intercambio de información entre personas, se ha demostrado posterioremente que estas neuronas no son la única base biológica de la empatía. La empatía no reside en un solo tipo de célula; es el resultado de una red masiva de neuronas que se activan en diferentes zonas: la ínsula, la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal.

Este conocimiento, nos dice la doctora, se aplica en campos en los que la imitación motora es importante. Uno sería el aprendizaje dependiente del entorno, por ejemplo prediciendo el comportamiento del otro jugador, en el entrenamiento de tiros libres de fútbol. Otro sería la rehabilitación motora, tras lesiones debidas a accidentes cerebrovasculares.

Es natural que se hable tanto de la empatía. Cualquiera de nuestras relaciones personales o profesionales se ve afectada por esta actitud.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto: Canva

Temas: Comunicación verbal, Conectar, Empatía

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Los secretos del storytelling eficaz

Puedes encontrar anécdotas para apoyar tus ideas en todas partes: en tus lecturas, en películas o en cosas que escuchas por la calle. Para valorar si tus historias conectan, observa la reacción de tu audiencia y descarta aquellas que no sean bien recibidas.  

Hoy te presento algunas características clave de las historias eficaces, de la mano de CulinAI, un robot imaginario potenciado por la inteligencia artificial y dotado de sensores olfativos y cuchillas que replican tres tipos de cortes profesionales. 

Emoción que convence 

Una narración debe tener la capacidad de transportar a estados emocionales. Como hemos visto aquí , al contrario que los datos, estos son clave para conectar.   

➡️ Transforma tus datos en experiencias   

En lugar de decir: 

Gracias a su algoritmo imbatible, CulinAI procesa 10.000 recetas en segundos. 

Explica: 

CulinAI ayudó al restaurante Los Martínez a recrear su legendaria salsa secreta, perdida hace décadas, tras procesar la recopilación de recuerdos compartidos por descendientes y colaboradores.   

Un gancho irresistible 

Una historia que atrapa debe captar la atención desde el primer momento, presentando un dato que impacta e invitando así a la audiencia a seguir escuchando.  

➡️ Empieza tus presentaciones despertando la curiosidad de tu audiencia.  

Ejemplo:  

Cuando CulinAI añadió a su receta de albóndigas de bacalao las especias caribeñas que las convirtieron en el plato insignia de Chez Pepin, supimos que habíamos creado algo más que una máquina. 

Un reto interesante 

En el corazón de una anécdota debe haber un conflicto por resolver. Ese problema u obstáculo genera una tensión narrativa que sigue alimentando el interés de la audiencia.   

️➡️ Plantea un desafío que pueda enganchar a tu audiencia.  

Ejemplo:  

En 2022, nuestro cliente, el restaurante Midori No Hi, nos retó a que CulinAI acabara de ganarse el respecto de la restauración tradicional japonesa siendo capaz de preparar su plato estrella: la sopa de pez globo. 

Personajes identificables

Las narraciones cobran viveza a través de sus personajes. Los arquetipos funcionan porque son sencillos, reconocibles y reflejan situaciones universales. Todo ello contribuye a que la audiencia se identifique con la historia. Y, a mayor identificación, mayor implicación. 

➡️ Humaniza tus elocuciones con personajes reconocibles.  

Ejemplo:   

– La chef tradicional escéptica que se convierte en nuestra mayor defensora; 

– El inversor que se alimenta de comida basura;

– El dueño del restaurante familiar en la encrucijada entre tradición y rentabilidad;

– El crítico culinario que se resiste a probar comida preparada por una máquina; 

️➡️ ️ Culmina tus presentaciones mencionando de dónde partíais y dónde os encontráis ahora. Para ello te puede ser útil la estructura PPP de la que hablamos aquí.

Ejemplo:  

En 2023, CulinAI se consideraba una amenaza para la gastronomía tradicional. Hoy, gracias a su capacidad de adaptar recetas tradicionales a las restricciones dietéticas modernas, es el guardián digital del patrimonio culinario en más de 50 restaurantes de alta cocina.  

Lecciones que perduran 

Toda historia revela un mensaje o una reflexión que sigue resonando en la audiencia  una vez contada.

️➡️ Cierra tus intervenciones extrayendo de la experiencia que os ocupa un aprendizaje aplicable a otros contextos.  

Ejemplo:

Cuando empezamos a presentar CulinAI como un asistente que potencia la creatividad culinaria, descubrimos que la verdadera innovación no tiene como finalidad la eficiencia, sino la expansión de las capacidades humanas. 

Lleva el storytelling a tus presentaciones

Has visto cómo el storytelling consigue que cualquier mensaje tenga impacto y sea recordado. Aprende a llevarlo a tus audiencias mediante ejercicios prácticos y feedback personalizado.

👉 Descubre el taller Presentaciones y Debates.

Como te explicaba en el post «El storytelling también es para ti», no necesitas ser un narrador nato para dominar el storytelling en el ámbito profesional. Empieza ensayando tus narraciones en reuniones sociales y saca conclusiones sobre cuáles son los elementos narrativos que mejor funcionan con tu audiencia. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto: Cash Macanaya

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Pedirle a los demás que cambien

Cómo comunicar mis necesidades personales

En el artículo «Mis necesidades personales» descubrí que mis necesidades personales son mi combustible interno y que distinguirlas me proporciona un valioso autoconocimiento.  

Hoy veremos que la propuesta de la Comunicación no Violenta (CNV) es hacer uso de este conocimiento para pedirles a las otras personas cambios que inciden en mi bienestar. 

Por qué hacer peticiones 

Según la CNV, fomentar las relaciones colaborativas tiene estos dos beneficios: 

Liberar a los demás responsabilizándome de mis necesidades personales

Cada necesidad no cubierta se traduce en un sentimiento de malestar. Al verbalizar mi necesidad, asumo que soy la única persona responsable de sentirme mal y libero de toda carga a los que me rodean.  

Por ejemplo, digo:  

En lugar de:

Vivir en colaboración dando a conocer mis necesidades personales

A menudo creemos que el mero hecho de convivir nos permite conocernos y comportarnos de manera acertada con compañeros, amigos y familia. La realidad es que es imposible que esto ocurra si no expresamos lo que necesitamos. 

Para conseguir que los demás cambien algo, tanto en el ámbito privado como profesional, debo despertar su deseo de contribuir a mi bienestar, y una de las condiciones, que repasaremos debajo,  es pedírselo de manera explícita. 

Por ejemplo, digo:  

Necesito que escuches y que entiendas el reto en todos sus matices antes de proponerme soluciones. 

En lugar de:

Necesito un colaborador empático. 

Cómo hacer peticiones 

Según la CNV, las innumerables formas posibles  de satisfacer una necesidad se llaman estrategias. Para poner en práctica una estrategia y pedirle a alguien que cambie de comportamiento tengo que hacerle peticiones de manera específica. 

En primera persona del singular: 

Por ejemplo, digo:  

Necesito hacer la cama para empezar el día con buen pie. 

En lugar de:

Para empezar el día con buen pie, hay que hacer la cama. 

En positivo:  

Por ejemplo, digo:  

Me gustaría que, cuando seas la última en irse, cierres la puerta con doble llave.  

En lugar de:

No me gusta lo irresponsable que eres.  

Y, si es necesario, mencionando mi necesidad: 

Me gustaría que, cuando seas la última persona en irse, cierres la puerta con doble llave porque no duermo bien si no tengo la certeza de que la oficina está segura. 

De manera concreta:  

Por ejemplo, digo:  

Te agradezco que me digas algo positivo que haya hecho durante nuestra presentación.  

En lugar de:

 Te agradezco que me des tu opinión.  

Los límites de las peticiones  

La Comunicación NoViolenta no ofrece técnicas coercitivas. El difícil ejercicio de identificar una necesidad, pensar cómo satisfacerla y hacerle una petición a alguien no garantiza el éxito . 

Si no consigo despertar el deseo natural de colaboración, probablemente sea porque no lo he fomentado con anterioridad, algo de lo que hablamos en este post. 

En este caso, siempre me queda la posibilidad de solucionar yo misma la situación.

Por ejemplo, en lugar de perder el tiempo enunciando: 

Me he llevado un chasco al no verte en casa de Pepa porque quería hablarte del proyecto en Atacama.   

Puedo coger el teléfono y contar el proyecto en Atacama.  

Pregúntate si el cambio de actitud de otra persona tiene la capacidad de contribuir a tu bienestar de manera significativa. Si es así, sopesa si ya hay establecido entre vosotros un clima de escucha y de colaboración y, de ser así, lánzate. Merece la pena fomentar la colaboración mediante el diálogo. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Para escribir este texto he consultado La comunicación NoViolenta en el trabajo y los libros de Marshall B. Rosenberg, el creador de la Comunicación NoViolenta. 

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