La empatía está en boca de todos, desde el mundo de la empresa hasta el del crecimiento personal. Pero ¿qué es exactamente?
Qué es la empatía
Edward Titchener introdujo el término en el campo de la psicología en 1909, traduciéndolo del griego em-patheia, “sentir en”.
Entre todas las definiciones que existen, decido adoptar aquí algunos de los enfoques de José Carlos Bermejo. Según este profesor de la Universidad Ramón Llull y autor de numerosos libros sobre counselling y humanización, la empatía es una diposición interior de librase de su marco interno de referencia y ponerse en la situación existencial de otra persona: sus pensamientos, emociones y respuestas. Esa buena disposición hacia el otro se basa en la acción de escuchar el lenguaje verbal como el no verbal. Finalmente, es necesario transmitir verbalmente esa comprensión.
La empatía no es una actitud recíproca, aunque sí una característica de una relación exitosa. La empatía es unidireccional y forma parte de la conciencia social, uno de los cuatro componentes de la inteligencia emocional, según Daniel Goleman.
Finalmente, la empatía no debe confundirse con la simpatía. Como explica Bermejo, dos personas que experimentan simpatía están de acuerdo sin proponerselo ni esforzarse y lo viven de manera recíproca. La empatía, en cambio, implica un movimiento hacia el otro sin necesidad de coincidencia emocional.
Comportamientos empáticos
Mi compañera me dice que deja el trabajo para mudarse a una ciudad pequeña. Le contesto que entiendo que para ella la familia es importante.
Un amigo me cuenta que lo han ascendido. Me alegro, lo felicito y le digo que se lo merece.
Mi jefe vuelve frustrado de una reunión en la que su idea fue ignorada. Me duele que no valoren sus aportaciones. Le propongo tomarnos un café y le comento que entiendo su desazón.
Un compañero me cuenta que lo han excluido de un proyecto. Expreso mi frustración: También le digo lo que opino: este tipo de decisiones suelen ser políticas y hay que intentar no tomárselas de manera personal.
La alta sensibilidad y la empatía
Algunas personas poseen una capacidad especialmente fina para percibir los matices del entorno. En una conversación, pueden captar cambios sutiles en la voz, el gesto o la energía que revelan el estado emocional del interlocutor incluso cuando este no lo expresa explícitamente. Elaine N. Aron describe el rasgo de la alta sensibilidad como una mayor conciencia de los matices que definen la experiencia ajena y una mayor resonancia afectiva.
Bianca Acevedo et al. lo demostraron en 2014 mediante estudios de neuroimagen. Cuando observaban rostros que expresaban alegría o tristeza, las personas con alta sensibilidad mostraban mayor activación en dos regiones del cerebro:
• la ínsula, asociada a la conciencia emocional y la empatía
• el sistema de neuronas espejo, como te explico más abajo, implicado en la imitación de las acciones y emociones observadas y la base biológica de la empatía
Este patrón de activación sugiere que las personas con alta sensibilidad pueden sintonizar con las emociones ajenas con especial profundidad, facilitando la comprensión empática —entendida como un acercamiento a la experiencia del otro “como si” se viviera desde dentro.
Si tu sensibilidad es alta (consulta el test de alta sensibilidad aquí), esta capacidad natural puede convertirse en una gran aliada. Solo te queda dar el paso de comunicar tu empatía.
La base biológica de la empatía
Las neuronas espejo nos dan la explicación biológica de la empatía. Descubiertas por Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma, en la década de 1990, estas neuronas se activan en el cerebro del mono tanto cuando realiza una acción, como cuando observa que es otro mono el que la lleva a cabo, despertando una respuesta corporal similar a la propia.
Años más tarde, Vilayanur S. Ramachandran amplió este hallazgo demostrando que ciertas células del cerebro humano —las llamadas “neuronas del dolor”— se activan no solo cuando sentimos dolor, sino también cuando observamos que otra persona lo sufre. Gracias a este mecanismo, percibimos el estado del otro “desde dentro”. Algunos autores sostienen que, para la psicología, las neuronas espejo tienen un papel equiparable al del ADN en la biología.
Es natural que se hable tanto de la empatía. Cualquiera de nuestras relaciones personales o profesionales puede verse afectada por esta actitud.
Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.
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Foto: Canva
Temas: Comunicación verbal, Conectar, Empatía



