comunicación no violenta

la escucha empática incluye el reflejo

La escucha empática

Imagina que te llama un amigo para decirte que le han ofrecido el trabajo de su vida. Mientras te lo cuenta, tú te dedicas a repasar el buzón de entrada. 

Para aprovechar esta oportunidad de conectar, o evitar que vuestra relación se enfríe, tendrías que haber dejado a un lado el correo electrónico y prestar atención a lo que tu amigo  trataba  de compartir contigo.

Con la escucha empática, la Comunicación No Violenta propone dar un paso más que consiste en escuchar para reconocer qué siente el otro y averiguar qué necesita.

Cómo escuchar de manera empática

Escuchar

El primer paso consiste en poner toda la atención en la otra persona, tal y como explicaba en «Escuchar para comprender»:

Para ello, es importante:

  • no interrumpir
  • mantener el contacto visual
  • orientar el cuerpo hacia la persona que habla
  • asentir ocasionalmente con la cabeza para indicar que se sigue la conversación
  • utilizar expresiones de seguimiento como «ajá» o «mmm».

Reconocer el sentimiento

Si un compañero te dice: «He dedicado horas a la presentación, y Ana se ha pasado  la mayor parte del tiempo mirando el móvil», está expresando una experiencia negativa. Según la Comunicación No Violenta, su mensaje apunta a alguno de los sentimientos asociados a necesidades no satisfechas, tales como:  la frustración, la tristeza, el miedo, el enfado, la decepción, la ansiedad, la confusión, la vergüenza o la soledad. Puedes consultar aquí la lista completa.

Gracias al contexto, así como a  las expresiones faciales, el tono de voz o el lenguaje corporal, podrás deducir correctamente de qué sentimiento se trata.

Existe una segunda gran familia de sentimientos, según la Comunicación No Violenta, asociada a las necesidades satisfechas, de la que hablaremos más adelante.

Reconocer la necesidad

Detrás de un sentimiento como el del ejemplo hay una necesidad no satisfecha, y conviene recordar que las necesidades son nuestro combustible interno. Por ello, deberían ocupar un lugar central en nuestras vidas, pero a veces resulta más sencillo detectarlas en los demás que en uno mismo.

Los grupos de necesidades relacionados con el ejemplo del profesional son los de:

  • Reconocimiento: al sentir que el esfuerzo realizado no ha sido valorado.
  • Consideración: al percibir que el tiempo y la dedicación invertidos no se han tenido en cuenta.
  • Apoyo: al echar en falta señales de interés o respaldo por parte del responsable.

Puedes encontrar aquí el listado completo de necesidades según la CNV.

Cómo contestar de manera empática

Una vez identificados el sentimiento y la necesidad, queda tender un espejo al interlocutor para que vea reflejada su experiencia. Reflejar implica no interpretar las palabras ajenas. Este proceso consta de cuatro partes:

  • Lo que pasó: «Has dedicado horas a esa presentación, y el director apenas ha levantado la vista del móvil».
  • Cómo se siente: «Te sientes frustrado».
  • Lo que le habría gustado:  «Porque necesitas que se reconozca tu trabajo».
  • Dejar a la otra persona la última palabra añadiendo «¿Es así?» 

Cómo contestar cuando detectamos necesidades no satisfechas

Si nos dicen «He dedicado horas a la presentación, y el director no ha parado de mirar  el móvil», la clave es contestar sin intentar apartar o resolver el problema. 

Contestación empática

«Te sientes frustrado porque, después de dedicarle tanto tiempo a esa tarea, el director no te prestó atención y necesitas que se involucre. ¿Es así?»

Contestaciones no empáticas 

Todas las siguientes respuestas desvían la atención a algo distinto que tu interlocutor: 

  • Minimización: “Bueno, no es para ponerse así.” 
  • Acaparación: “Eso no es nada, a mí me pasó algo peor con López…”
  • Lección: “Esto te pasa por no haber presentado las cifras como te dije.”

Incluso estas contestaciones que parecen empáticas desvían la atención a algo distinto que tu interlocutor y su mensaje:

  • Solución: “La próxima vez, cambia el enfoque.”
  • Indagación: “¿Cuántas veces miró el móvil exactamente?
  • Consuelo: “A lo mejor estaba esperando algo urgente…”

Cómo contestar cuando detectamos necesidades satisfechas

Escuchar a los demás cuando comparten una buena noticia refuerza tanto la relación como acompañarlos cuando pasan por momentos difíciles.

Si un amiga te cuenta:

«Mi hijo ha conseguido trabajo como sous-chef en el pueblo en el que yo veraneaba de pequeña».

Su sentimiento es positivo, el otro gran grupo de sentimientos que indican que una necesidad está satisfecha, según la CNV, y que engloba: la alegría, la tranquilidad, el entusiasmo, la gratitud, la confianza, la esperanza y la curiosidad.

Contestación empática

«Has querido compartir lo emocionante que es que tu hijo viva en el lugar  del que  conservas tantos recuerdos. ¿Es así?»

Contestaciones no empáticas

Todas estas respuestas desvían la atención a algo distinto que tu interlocutor y su mensaje:

  • Minimización: «Tampoco es para tanto. ¿No sería mejor para él trabajar en la capital?»
  • Psicoanálisis: «Me extraña tu emoción. Pensaba que tenías muy malos recuerdos de tu infancia.»
  • Indiferencia: «Genial. ¿Dónde te apetece que nos sentemos?»
  • Competición: «Justamente mi hija me ha anunciado que se van a vivir a Cáceres.»

Cuando descubrimos la escucha empática, nuestra relación con los demás mejora. Con frecuencia, la escucha no es el paso previo a la respuesta, sino la mejor respuesta posible.

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Pedirle a los demás que cambien

Cómo comunicar mis necesidades personales

En el artículo «Mis necesidades personales» descubrí que mis necesidades personales son mi combustible interno y que distinguirlas me proporciona un valioso autoconocimiento.  

Hoy veremos que la propuesta de la Comunicación no Violenta (CNV) es hacer uso de este conocimiento para pedirles a las otras personas cambios que inciden en mi bienestar. 

Por qué hacer peticiones 

Según la CNV, fomentar las relaciones colaborativas tiene estos dos beneficios: 

Liberar a los demás responsabilizándome de mis necesidades personales

Cada necesidad no cubierta se traduce en un sentimiento de malestar. Al verbalizar mi necesidad, asumo que soy la única persona responsable de sentirme mal y libero de toda carga a los que me rodean.  

Por ejemplo, digo:  

En lugar de:

Vivir en colaboración dando a conocer mis necesidades personales

A menudo creemos que el mero hecho de convivir nos permite conocernos y comportarnos de manera acertada con compañeros, amigos y familia. La realidad es que es imposible que esto ocurra si no expresamos lo que necesitamos. 

Para conseguir que los demás cambien algo, tanto en el ámbito privado como profesional, debo despertar su deseo de contribuir a mi bienestar, y una de las condiciones, que repasaremos debajo,  es pedírselo de manera explícita. 

Por ejemplo, digo:  

Necesito que escuches y que entiendas el reto en todos sus matices antes de proponerme soluciones. 

En lugar de:

Necesito un colaborador empático. 

Cómo hacer peticiones 

Según la CNV, las innumerables formas posibles  de satisfacer una necesidad se llaman estrategias. Para poner en práctica una estrategia y pedirle a alguien que cambie de comportamiento tengo que hacerle peticiones de manera específica. 

En primera persona del singular: 

Por ejemplo, digo:  

Necesito hacer la cama para empezar el día con buen pie. 

En lugar de:

Para empezar el día con buen pie, hay que hacer la cama. 

En positivo:  

Por ejemplo, digo:  

Me gustaría que, cuando seas la última en irse, cierres la puerta con doble llave.  

En lugar de:

No me gusta lo irresponsable que eres.  

Y, si es necesario, mencionando mi necesidad: 

Me gustaría que, cuando seas la última persona en irse, cierres la puerta con doble llave porque no duermo bien si no tengo la certeza de que la oficina está segura. 

De manera concreta:  

Por ejemplo, digo:  

Te agradezco que me digas algo positivo que haya hecho durante nuestra presentación.  

En lugar de:

 Te agradezco que me des tu opinión.  

Los límites de las peticiones  

La Comunicación NoViolenta no ofrece técnicas coercitivas. El difícil ejercicio de identificar una necesidad, pensar cómo satisfacerla y hacerle una petición a alguien no garantiza el éxito . 

Si no consigo despertar el deseo natural de colaboración, probablemente sea porque no lo he fomentado con anterioridad, algo de lo que hablamos en este post. 

En este caso, siempre me queda la posibilidad de solucionar yo misma la situación.

Por ejemplo, en lugar de perder el tiempo enunciando: 

Me he llevado un chasco al no verte en casa de Pepa porque quería hablarte del proyecto en Atacama.   

Puedo coger el teléfono y contar el proyecto en Atacama.  

Pregúntate si el cambio de actitud de otra persona tiene la capacidad de contribuir a tu bienestar de manera significativa. Si es así, sopesa si ya hay establecido entre vosotros un clima de escucha y de colaboración y, de ser así, lánzate. Merece la pena fomentar la colaboración mediante el diálogo. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Para escribir este texto he consultado La comunicación NoViolenta en el trabajo y los libros de Marshall B. Rosenberg, el creador de la Comunicación NoViolenta. 

Imagen generada con Dall.e.

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Mis necesidades personales

La pirámide de necesidades humanas de Abraham Maslow sigue ofreciendo claridad, 80 años después de su publicación, sobre nuestras motivaciones humanas como sociedad occidental. También son objeto de estudio las necesidades individuales, tanto físicas, intelectuales como emocionales. La Comunicación No Violenta (CNV), por ejemplo, se fundamenta en el reconocimiento de esas necesidades personales esenciales. Hoy veremos cómo identificar una necesidad y en un próximo post contaremos que ser conscientes de nuestras necesidades nos ayuda a mejorar la comunicación y las relaciones interpersonales.

Qué es una necesidad personal

Según la CNV, las necesidades actúan como un auténtico combustible interno. Aunque, por ello, deberían ocupar un lugar central en nuestras vidas, a menudo resulta complicado identificarlas. 

La clave general para identificar una necesidad es la observación de nuestros sentimientos. Experimentar bienestar, estar absorto o sentirse conmovido, por ejemplo, son indicativos de que estamos cubriendo una necesidad. Estas son otras características de una necesidad personal:

1-  Se expresa en primera persona:

Necesito estar contigo por las tardes.

En lugar de:

Tienes que estar más tiempo conmigo.

2-  Se expresa de manera afirmativa:

Necesito estar sola.

En lugar de:

No puedo estar con gente.

3-  Se expresa como una generalidad:

Necesito tener una vida estable.

En lugar de:

Necesito pasar todos los veranos en la misma aldea de los Pirineos.

No es fácil identificar nuestras necesidades. El listado que ofrece la Comunicación No Violenta, y que podrás encontrar aquí, te servirá de inspiración. La lista incluye ejemplos de necesidades englobados en los siguientes ámbitos:

  • Autonomía: por ejemplo, poder elegir a mi pareja.
  • Bienestar físico: por ejemplo, obtener suficientes horas de sueño.
  • Bienestar espiritual: por ejemplo, alcanzar un estado de armonía.
  • Realización personal: por ejemplo, encontrar un sentido a mi vida.
  • Interdependencia: por ejemplo, recibir una consideración adecuada.

Las falsas necesidades personales

Estas son algunas razones por las que puede ser complicado distinguir con claridad nuestras necesidades.

Una necesidad no es un pensamiento

A menudo, confundimos nuestras necesidades con nuestros pensamientos, como por ejemplo cuando mezclamos:

  • Deseo con necesidad: al creer que deseamos algo que necesitamos.
  • Deseo con deber: al pensar que deseamos algo porque los demás lo esperan de nosotros.

Una necesidad no involucra a personas y cosas concretas

El concepto de generalidad que mencionamos más arriba es importante para la CNV. Según la visión de su creador, Marshall Rosenberg, si somos concretos y nos referimos a lugares u objetos, lo que estamos enunciando no es una necesidad, sino una estrategia. Las estrategias son formas de satisfacer una necesidad.  

Por ejemplo, puedo satisfacer esta necesidad:

Necesito socializar.

Con una o varias de las siguientes estrategias:

  • Llamar a Luis para dar un paseo.
  • Quedar con Marta para tomar algo.
  • Apuntarme a un club de lectura.

Las necesidades personales señaladas por la CNV son universales. Sin embargo, lo que distingue a cada persona es la combinación única de estas necesidades. Como hemos visto, no es fácil tomar consciencia de ellas. No obstante, vale la pena autoconocerse para poder optar por lo que nos impulsa de verdad.

En este artículo te explico cómo hacer partícipe a los demás de tus necesidades personales.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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