Cómo conectar

La emoción para persuadir a los demás

Como vimos aquí, para convencer no basta con ser un profesional experto y de confianza, sino que hay que ser capaz de conectar emocionalmente. La pregunta de hoy es: ¿cómo suscitar emociones?

Conectar emocionalmente pronunciando la palabra que más  agrada a tu interlocutor

Una de las necesidades básicas del ser humano es la de ser reconocido dentro de su comunidad. Llamar a los demás por su nombre es una manera muy eficaz de reconocerlos.  

El impacto emocional que tiene escuchar nuestro nombre ha sido objeto de estudio. En este ensayo se analizó mediante resonancias magnéticas el funcionamiento neuronal y se llegó a la conclusión de que, al oír nuestro nombre, se activa particularmente el área del cerebro responsable de las emociones.

Especialmente si en tu cultura no se da importancia a llamar a los demás por su nombre, haz que los demás se sientan bien  con este gesto que solo requiere tener memoria. Para recordar el nombre de las personas:  

  • Tómate el tiempo de asociar a la persona con su nombre (por su forma de saludar o por algún rasgo personal). 
  • Úsalo enseguida después de oírlo. 
  • Si no lo oyes bien, no dudes en pedir que te lo repitan. 

➡️ Una conexión emocional más sólida fomenta la apertura. 

    Conectar emocionalmente subrayando lo que compartes con los demás

    En el ámbito profesional también es más fácil conectar y llegar a acuerdos con quien tenemos afinidad. 

    En su marco teórico sobre la persuasión, Robert Cialdini incluye el principio de identidad compartida. En este artículo ya hablamos de nuestra tendencia a sentir mayor conexión con aquellos que se parecen a nosotros

    En una conversación, para subrayar una visión o una manera de ser :  

    Responde dando tu opinión y evita expresiones que puedan percibirse como un rechazo:

    – «Estaría bien que hubiera alguna figura humana en el anuncio».

    – «Sí, y también se podría incluir algún animal de compañía».   

    En lugar de:  

    – «No lo veo, pero podemos incluir un animal de compañía». 

    Elige temas que tengas en común con tu interlocutor. Los más simples son los más eficaces, siempre que sean genuinos, por ejemplo: un lugar que has visitado, un deporte que practicas o el gusto por una gastronomía.

    ➡️ Una conexión emocional más sólida fomenta un ambiente de confianza.

    Nivel pro: Conectar emocionalmente mostrándote vulnerable

     

    Para aplicar este consejo, no basta con ser un profesional con un alto conocimiento y rigor. Además,requiere tener la autoconfianza suficiente para conversar de manera no categórica y compartir inseguridades sin socavar la propia autoridad. 

    El psicólogo Adam Grant comparte en esta Tedtalk tres técnicas de comunicación verbal que transforman la vulnerabilidad sincera en fortaleza: 

    • Comparte tus altibajos 

    Hazte más cercano compartiendo lo que has tenido que superar: 

    “Aunque he cosechado grandes éxitos, el año pasado, sin ir más lejos, tuve que cambiar de enfoque, invirtiendo un mes de trabajo en ello”. 

    En lugar de: 

    “He rendido a tope y siempre he conseguido los objetivos que se me exigían.” 

    • Añade un matiz de duda a la hora de conversar 

    Enseña tu lado más humano compartiendo tus dudas: 

    “Creo en este enfoque, pero puedo haber infravalorado sus consecuencias en el ánimo de nuestros júniors.”  

    En lugar de: 

    “Este enfoque es el mejor. Se trata de la mejor opción.” 

    • Incluye preguntas en la conversación 

    Fomenta la participación y la reflexión de los demás interpelándolos: 

       “¿Crees que una clase de prompting sería interesante?” 

    En lugar de: 

       “Ya estamos tardando. Hay que incluir una clase de prompting.”  

    ➡️ Una conexión emocional más sólida refuerza el vínculo. 

    Hemos visto que, a través de la comunicación, es posible conectar emocionalmente con tu interlocutor usando su nombre, haciendo hincapié en vuestras afinidades y atreviéndote a no ser categórico para crear un ambiente de  cooperación plena.  

    Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

    Foto de Ashwin Wasmani.

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