Carlos acaba de enterarse de que su equipo ha recibido un premio de la industria.
José, que se acercaba a su mesa con la intención de pedirle un informe, lo felicita y da por concluido el intercambio.
¿Te reconoces en el comportamiento de José? Su reacción esconde dos componentes de la inteligencia emocional: tras comprender los sentimientos de Carlos, controla su impulso de hablar.
Si no te reconoces, para ganar inteligencia emocional, basta con que pongas en práctica lo que te presento aquí.
La inteligencia emocional: saber leer a los demás
Según Daniel Goleman, psicólogo y divulgador que popularizó la inteligencia emocional en la década de 1990, la inteligencia emocional se compone de cuatro grandes dimensiones:
- Auto conciencia emocional
- Autogestión
- Conciencia social
- Gestión de las relaciones
La capacidad de “leer a los demás” forma parte de la tercera dimensión. Incluye percibir estados emocionales ajenos y captar señales no verbales para comprender cómo se siente la otra persona. Es la base sobre la que se asienta cualquier interacción eficaz.
La mayor parte del tiempo, la prosodia y la comunicación corporal de nuestro interlocutor nos proporciona un contexto valioso para entender sus palabras. Esa información nos permite formarnos una idea completa de la situación.
Otras veces, su gestualidad o su voz expresan lo que las palabras no llegan a desvelar. Captar esos matices nos permite comprender mejor el mensaje.
Si comprendemos las palabras de nuestro interlocutor, teniendo en cuenta su estado emocional, podremos decidir si es el momento oportuno para hablar. Cuando leemos que nuestro interlocutor no está receptivo y, por lo tanto, no va a recibir adecuadamente nuestro mensaje, lo mejor será posponer la conversación
Así, el primer paso para demostrar inteligencia emocional, priorizando la efectividad de la comunicación por encima de su urgencia, es tener la capacidad de leer a los demás.
La inteligencia emocional se puede aprender
Las dos corrientes principales que explican la naturaleza de la inteligencia emocional son:
La inteligencia emocional como rasgo
Esta corriente, liderada por K. V. Petrides , afirma que la inteligencia emocional forma parte del ámbito de la personalidad. Pese a ello, Petrides sostiene que puede entrenarse.
La inteligencia emocional como habilidad
El modelo P. Salovey y J. Mayer define la inteligencia emocional como una serie de habilidades: percibir emociones, comprenderlas, regularlas y usar esta información para guiar la conducta. Esta visión es la que popularizó Daniel Goleman.
A pesar de sus diferencias, ambas corrientes coinciden en algo importante: la inteligencia emocional se puede mejorar.
Cómo leer a los demás
Para una comprensión integral, basta con poner atención a los mensajes no verbales transmitidos mediante la voz y la gestualidad.
El lenguaje corporal que indica mala disposición para escuchar
La postura corporal, el movimiento de las manos o las expresiones faciales de tu interlocutor son fuentes de información:
- Las cejas y la boca crispadas denotan agitación
- Las piernas o brazos cruzados, que hacen perder al cuerpo su simetría, indican nerviosismo
- Las manos cerradas revelan intranquilidad
Si lees que no es el momento, de poco sirve disculparte por ser inoportuno:
❌ «Siento chafarte el momento, pero debo recordarte que…».
Las características de la voz que indican mala disposición para escuchar
En el ejemplo de más arriba, José ha captado la agitación emocional de su compañero interpretando algunos de los rasgos de su voz:
- un tono más agudo de lo habitual, que denota excitación
- un volumen más alto de lo habitual, que indica agitación
- titubeo, vacilación o muletillas, que revelan intranquilidad
Si percibes que no es oportuno, evita forzar la conversación:
❌ «Aunque no sea el momento ideal, tenía que decirte que…».
Si quieres saber en qué punto te encuentras, aquí tienes un test del Greater Good Science Center (Universidad de Berkeley) de inteligencia emocional.
La alta sensibilidad y la intuición
Las personas con una sensibilidad alta poseen una valiosa capacidad para percibir con detalle los matices del entorno. En el contexto de una conversación, puede tratarse de cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto la situación emocional de su interlocutor. Elaine Aron lo describe como una mayor capacidad para detectar matices sutiles del entorno o reconocer el clima emocional.
Malewska, Chomicki y Nowak publicaron en 2024 los resultados de su estudio sobre el papel que juega la intuición en el proceso de toma de decisión en el contexto de las personas altamente sensibles. El estudio se centra en personas directivas, un grupo profesional que se ve a menudo obligado a decidir sin información suficiente. La conclusión parcial de este estudio, es que las personas con una sensibilidad alta que están sometidas a presión hacen más uso de su intuición para decidir con rapidez. En cambio, las que no están sometidas a presión, no confían tanto en su intuición.
En el artículo Cuánta es demasiada inteligencia emocional abordaré la contrapartida negativa de esta capacidad.
La inteligencia emocional no es un concepto abstracto. Prestar atención a cómo suena la voz y a cómo se mueve el cuerpo es una pauta concreta que puedes empezar a aplicar para entender de manera completa lo que te dicen y poder hablar en el momento adecuado, manteniendo así conversaciones eficaces.
Descubre cómo ayudo a las personas altamente sensibles con la palabra hablada, para poner en valor sus cualidades y conectar, y con la palabra escrita, para dar forma a su profundidad de pensamiento y canalizar su alta emocionalidad, visitando el directorio PAS España.
Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.
Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.



