pensar

Cada uno ve la realidad de manera diferente.

La realidad es subjetiva

La comunicación es una ciencia reciente. Hasta mediados del siglo pasado, se creía que un mensaje se emitía de la misma manera que si fuera una caja de cartón. Se pensaba que bastaba con un emisor y un receptor para que la caja (el mensaje) llegara a su destinatario.

Pero lo cierto es que el destinatario rara vez recibe la caja (el mensaje) intacta. Como el emisor y el receptor no le otorgan el mismo valor, la llamada teoría matemática de la comunicación de Claude Shannon y Warren Weaver resultaba incompleta. 

La idea de múltiples realidades subjetivas fue una aportación fundamental de la Escuela de Palo Alto. Subraya que cada persona construye su propia manera de pensar la realidad. 

No existe, pues, una única realidad compartida. ¿Qué hace que la misma realidad o situación sea diferente para cada persona?

La realidad se piensa

Para entender los filtros a través de los cuales procesamos la realidad, tomemos una situación sencilla: al abrir la ventana por la mañana, compruebo que ha nevado.

La experiencia

Si soy un montañero, haré una evaluación visual sobre el tipo de nieve y las condiciones que puedo encontrar en la montaña. Mi lectura práctica consistirá en pensar en el tipo de material necesario, y estará basada en mi experiencia.

Mis características individuales

Además, si tengo los ojos sensibles a la reverberación -ya de por sí elevada en alta montaña-, pondré especial interés en la necesidad de coger las lentes de máxima protección.  

El medioambiente

Si vivo en San Anselmo, California, la nevada, un hecho que ocurre cada treinta años, puede parecerme maravillosa. En este caso, sería la excepcionalidad lo que condicionaría la valoración positiva que hago del fenómeno climatológico.

Escucha aquí una de mis canciones favoritas de Van Morrison, “Snow in San Anselmo”.

Mis patrones psicológicos o sesgos

En cambio, si, aun viviendo en San Anselmo, he crecido escuchando que en 1972 mi madre resbaló sobre la nieve y tardó quince meses en recuperarse, mi visión de la nieve será negativa.

Mi marco cultural

Tampoco tendré pensamientos positivos al contemplar la nevada si mi sustento económico depende de que pueda salir a trabajar. Para un agricultor, por ejemplo, la nieve puede ser un obstáculo que altera sus rutinas.

Mi estado físico

En cambio, si soy un agricultor enfermo y con fiebre, esa mañana la nevada será bien recibida porque me facilitará el descanso y la recuperación física. 

Mi idioma

Los filólogos estudiamos en primer curso que nuestro idioma influye en nuestro pensamiento, según la hipótesis de Sapir-Whorf.

En un estudio en el que colaboré hace más de diez años,  Romero-Trillo y Espigares analizaron la expresión oral en inglés de la emoción y de los sentimientos. Para ello, seleccionaron fotografías de paisajes naturales ante los cuales debían reaccionar los que denominábamos “informantes” de diversas primeras lenguas. El resultado fue una taxonomía lingüística de la representación cognitiva de las emociones y los sentimientos en función del idioma materno y de variables psicológicas y socioculturales.

La realidad se representa

Otro factor que explica que mi realidad (subjetiva) puede no corresponder con la de mi interlocutor es que mi canal de representación dominante no coincide con el suyo. Siguiendo los ejemplos de la profesora de la UNED Laura Arranz Lago, esta categorización, que se utiliza en programación neurolingüística y en modelos afines,  es como sigue:

Representación visual:

–   Prefiero recibir información por escrito.

–   Si no entiendo, digo: “No veo bien qué beneficios me va a traer esto”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Imagina una planta diáfana antes de leer el nuevo organigrama”.

Representación auditiva:

–   Prefiero recibir información oralmente.

–   Si no entiendo, digo: “Cuéntame qué beneficios me va a traer esto”.

   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Escucha la explicación en tres palabras”.

Representación cinésica:

–   Prefiero recibir información cara a cara y en un ambiente que me resulte agradable.

–   Si no entiendo, digo: “No acabo de sentirme cómodo con esta idea”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Siéntete bien dando este paso”.

Representación mediante el diálogo interno:

–   Prefiero que me den varias opciones.

–   Si no entiendo, digo: “No estoy seguro de que esta propuesta tenga sentido”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Aquí tienes datos para comprenderla mejor”.

La realidad se interpreta

Según el modelo de Chris Argyris sobre el comportamiento humano en las organizaciones, conocido como la escalera de inferencias, reaccionamos ante una situación creyendo que nuestras conclusiones se derivan de hechos.

Sin embargo, en realidad se trata de una interpretación de esos hechos conforme a los siguientes pasos:

1. Observación de todos los datos disponibles:

Estoy en la sala de reuniones de una editorial, presentando mi manuscrito a un editor y a su asistente.

2. Atención a solo una parte de los datos:

Centro mi atención en el editor, que se distrae mirando dos veces el teléfono. 

3. Selección guiada por expectativas: 

El editor es el único que va a decidir si mi libro puede publicarse.

4. Atribución de significado a los datos seleccionados:

Saco la conclusión de que el editor se está aburriendo con mi presentación porque ha mirado dos veces el teléfono.  

5. Interpretación mediante la atribución de intenciones o causas:

Asumo que se está aburriendo porque no le interesa mi libro.

6. Construcción de conclusiones que nos parecen lógicas:

Dado el desinterés de este editor, así como el dela semana pasada, está claro que mi manuscrito no es apto para el mercado editorial.

7.  Actuación acorde con dichas creencias:

Mañana mismo cambiaré el enfoque de mi pitch. Es más, mañana empezaré a reescribir mi manuscrito.

Según este ejemplo, si el escritor emprende realmentela revisión de su libro, su comportamiento no se apoyará en la realidad, sino en inferencias a partir de un gesto: su interlocutor mirando dos veces el  teléfono.

Comprender que la realidad es subjetiva —pensada, representada e interpretada— nos permite comprender la dificultad de comunicar de manera eficaz. No son las situaciones en sí, sino cómo las pensamos, su representación y las inferencias que realizamos lo que sostiene nuestra visión personal de las cosas. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto de portada: adaptación de una ilustración de origen que desconozco.

Foto de la nieve: Ali Inay.

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Comunicación intrapersonal,
Mujer que consigue cambiar su manera de pensar

Cómo cambiar

Algunos cambios implican aprendizaje y nuevas actitudes, valores y disposiciones internas. No es lo mismo aprender a montar en moto —un conocimiento psicomotor— o estudiar italiano —un conocimiento intelectual—, que aprender habilidades de comunicación —un conocimiento afectivo. Por ejemplo, para cambiar de estilo comunicativo, no basta con comprender los principios de la ciencia de la comunicación, sino que hay que adoptar una actitud diferente.

Para lograrlo, numerosas disciplinas han desarrollado metodologías. En este artículo me centro en las pautas a las que apuntan la ciencia del aprendizaje, la psicología y el mundo de la empresa.

Los cambios de orden afectivo

Cambiar la forma de comunicarse cambia la forma de situarse ante el mundo, dejando a un lado la manera habitual de interpretar y de reaccionar frente a las cosas. 

Tomemos como ejemplo mi actitud natural de interrumpir a los demás en la conversación. Desde mi marco, interrumpir es una forma legítima de aportar valor, de afirmarme o de hacer valer mi rapidez mental. Para aprender a esperar mi turno de palabra, tendré que desprenderme de la idea de que, si no intervengo rápido, mi aportación pierde valor, y puedo ser considerada como una persona lenta o sin criterio.

Otros aprendizajes en el ámbito afectivo son, por ejemplo, aceptar el feedback de mejora de los demás o tener más constancia.

Las etapas necesarias para integrar un conocimiento: la ciencia del aprendizaje

Es relevante la aportación de Benjamin Bloom sobre cómo conseguir interiorizar y aplicar un conocimiento nuevo. Desde la ciencia del aprendizaje, un campo que me es muy cercano, Bloom sostiene que, para que un aprendiz integre un nuevo conocimientode orden afectivo,  debe:

1. Recibir los conocimientos de manera accesible para que se genere una disposición de escucha.

2. Implicarse de forma superficial, por ejemplo comentando o reaccionando de manera informal.

3. Reflexionar para poder valorar lo aprendido y defenderlo en público.

4. Poner en práctica el nuevo conocimiento, afrontando retos que le obliguen a reorganizar su sistema de prioridades y valores.

5. Autoevaluarse midiendo su habilidad en el nuevo conocimiento.

Un cambio en el ámbito afectivo puede lograrse mediante un aprendizaje progresivo. 

El éxito del cambio depende del momento: la psicología

El trabajo de James O. Prochaska, Carlo C. DiClemente y sus colaboradores, psicólogos del cambio conductual, parte de una pregunta muy concreta: cómo cambian las personas de manera intencional. Para responderla, se centraron en las conductas adictivas.

Según su estudio de 1982, la estructura común del cambio intencional se compone de cuatro estadios:

1. Contemplación

  • No hay intención de cambiar en un futuro previsible.
  • En este estadio la resistencia al cambio y la defensividad son habituales.

2. Preparación

  • Se empieza a actuar y a introducir pequeños cambios.
  • En este estadio suelen aparecer intentos fallidos y una intención más definida de actuar a corto plazo.

3. Acción

  • La conducta se modifica por completo.
  • En este estadio el cambio es visible externamente.

4. Mantenimiento

  • Mantenimiento activo de la nueva conducta.
  • En este estadio se consolida el cambio.

El modelo se representa como una espiral que ilustra que el cambio rara vez es lineal. Durante el proceso existen avances y retrocesos, por lo que se puede transitar por el mismo estadio varias veces.

Cada estadio debe incluir dinámicas que activan factores clave como la conciencia, la autoevaluación, el alivio emocional, el compromiso, el control, el contracondicionamiento, el refuerzo, las relaciones de ayuda y la reevaluación del entorno.

Este modelo enfatiza que el cambio no depende solo de la voluntad, sino del momento psicológico en el que se encuentra la persona.

El apego a nuestra identidad puede ser una traba: la gestión del cambio en el mundo de la empresa

Desde la segunda mitad del siglo XX, se ha tratado de explicar por qué fracasan en las empresas los procesos de cambio.

Escojo la visión del psicólogo Edgar Schein, porque pone el foco en la actitud individual de los trabajadores.

En su manual La cultura empresarial y el liderazgo: una visión dinámica,  Schein expone que, para que haya cambio, es necesario que el individuo revise los siguientes supuestos:

1. Supuestos sobre la competencia

  • Qué significa dentro de mi marco actual “hacerlo bien”, “ser eficaz” o “ser competente”.
  • Revisarlos implica aceptar una pérdida temporal de competencia.

2. Supuestos sobre la identidad

  • Quién soy yo cuando actúo correctamente según los criterios que me han definido hasta ahora.
  • Revisarlos implica asumir que el cambio no significa una pérdida de identidad.

3. Supuestos sobre el control

  • Qué grado de control es necesario para que experimente estabilidad.
  • Revisarlos implica renunciar a algunas certezas y, por consiguiente, elevar el nivel de ansiedad.

4. Supuestos sobre el error

  • Qué significado tiene para mí equivocarme dentro del marco vigente.
  • Revisarlos implica integrar el error como parte del aprendizaje.

5. Supuestos sobre el entorno

  • Qué espero que ocurra si modifico mi manera de actuar.
  • Revisarlos implica ser rechazado o perder el estatus social.

6. Supuestos sobre el esfuerzo y el coste

  • Qué nivel de malestar tolero durante un proceso de cambio.
  • Revisarlos implica asumir a medio plazo que el malestar es un precio que hay que pagar.

La resistencia al cambio se explica, según este enfoque, por el apego a supuestos que protegen la identidad.

Revisar el marco de referencia desde el que pensamos y actuamos parece ser una condición necesaria para los cambios de orden afectivo. Hay tres condiciones para que lleguen a producirse: el modo en que aprendemos cosas nuevas, nuestro estado psicológico y nuestra capacidad para distanciarnos de nuestra propia identidad.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación intrapersonal,
una de las tres vías para reconducir el exceso de empatía

El peligro de sobreinterpretar a los demás

En un artículo anterior vimos que, paradójicamente, el exceso de inteligencia emocional puede volverse en tu contra. Esto ocurre cuando la información que captas sobre el estado emocional de tu interlocutor te lleva a sobreinterpretar su reacción como un rechazo, anulando o condicionando tu respuesta. Aquí tienes tres maneras de no caer en la sobreinterpretación.

Pregúntate primero qué esconde tu actitud  


Dentro de las competencias de la inteligencia emocional —que dominas con soltura—, están el autoconocimiento y la autorregulación. Seguramente tú también cuentas con ellas. Demuéstralo entendiendo por qué te callas o cambias de tema cuando piensas que la otra persona no opina como  tú. Puede que con tu actitud, más que cuidarla a ella, estés protegiendo tu propia comodidad emocional evitando el desacuerdo. 

Si esta tendencia es inconsciente, una forma de detectarla es volver al método que propone Enrique García Huete en su libro Aprender a pensar bien observando qué sientes, qué piensas y volviendo a pensar. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué siento: Frío en las manos, una emoción negativa.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso si es adecuado que me sienta incómoda porque Pepe tenga gustos diferentes. Quizá él simplemente no quiera intervenir en ese momento.
    • Prosigo: Me gustan las historias que muestran cómo se cruzan las vidas de personas muy distintas a mí en un país muy distinto.

➡️ Solución 1: Haz uso de tu inteligencia emocional cuestionando tus propias reacciones.

Ten en cuenta las circunstancias de cada persona  

No olvides que la información que recibes es una hipótesis, no una certeza. Detrás de una reacción o de un gesto pueden esconderse circunstancias anodinas que no conoces, tales como cansancio, dolor de cabeza o distracción.  

Cada persona hace su propia interpretación según su estado físico y emocional, su cultura o su educación. Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson, de la Escuela de Palo Alto, explican en su “Teoría de la comunicación humana”, publicada en 1960 , que no hay una única realidad comunicativa, como se pensaba hasta entonces, según la teoría matemática de la comunicación de 1948 de los científicos Shannon y Weaver, sino múltiples realidades subjetivas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta que me guste el manga.
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá nunca haya leído manga.
    • Pregunto: ¿Has leído algún libro de manga? 

➡️ Solución 2: Evita interpretaciones erróneas centrándote en el contenido y evitando poner el foco en lo relacional.

Recuerda que cada persona tiene su propio código comunicativo 

Todos nos expresamos de manera distinta. Para facilitar la descodificación de los mensajes, ten presentes los tres canales de comunicación: 

  • Las palabras
  • El tono, el ritmo o las pausas
  • Los gestos, la postura y la expresión facial

La teoría de la complementariedad de Albert Mehrabian («Silent Messages», 1971) estipula que el 7% del impacto comunicativo procede de las palabras, el 38% de la comunicación oral y el 55% del lenguaje corporal. 

Si las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra, observa el conjunto antes de sacar conclusiones precipitadas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas y mira de reojo el móvil. 
  • Qué pienso: No le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá tenga prisa.
    • Añado: Cuando sea mejor momento te cuento por qué me ha gustado.  

 ➡️ Solución 3: Asegúrate de haber entendido bien, haciendo preguntas abiertas o cerradas de tanteo, del tipo de “Creo comprender…”, que te permiten confirmar antes de interpretar.

Gestionar el exceso de inteligencia emocional pasa por preguntarte por qué minimizas o escondes tu opinión cuando interpretas reticencia en tu interlocutor. Para contrarrestarlo, céntrate en tu mensaje —no en lo que crees que ocurre en la relación— y haz preguntas antes de interpretar.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación interpersonal, , ,
Tu empatía y tu reflexión se interponen en tu comunicación

Cuando la reflexión se interpone en la comunicación

¿Tienes tanta perspectiva sobre las cosas que tus explicaciones suelen ser complicadas y tus conclusiones neutrales? Si es así, tu amplitud de miras puede estar distanciándote de tus interlocutores. 

Ser una persona reflexiva es un gran atributo y una característica de quienes tienen sensibilidad de procesamiento sensorial, como explicaba aquí . También, paradójicamente, puede convertirse en un obstáculo para una comunicación eficaz.  

Sal de la reflexión y reconduce tu comunicación interpersonal cuando notes desconexión, a la vez que sacas provecho de tus habilidades. 

La alta sensibilidad: sopesar antes de responder

La alta sensibilidad se asocia con una forma particular de relacionarse con la información: una tendencia marcada a detenerse, observar y evaluar antes de opinar o actuar. 

Un estudio de 2025 de Xiao, Baetens y Deroost analizó cómo las personas altamente sensibles responden ante tareas que requieren elegir la respuesta correcta a partir de pistas cuya fiabilidad varía. En el experimento, los participantes recibían una pista que podía ser correcta o no, con probabilidades que oscilaban entre el 50% y el 100%. Los resultados mostraron que las personas altamente sensibles eran sistemáticamente más lentas que el resto al responder, necesitando examinar con mayor detenimiento cada pista antes de decidir. 

Pero cuando las pistas alcanzaban un nivel de fiabilidad del 100%, las personas altamente sensibles ajustaban su comportamiento y aceleraban significativamente su respuesta. Es decir, cuando la información es clara y fiable, la reflexión da paso a la acción.

Ve al grano para proyectar claridad 

Tomarte tiempo para pensar y aportar nuevas ideas o enfoques es valioso. A la vez puede ser la causa de que tus mensajes se diluyan y de que tus interlocutores pierdan el hilo. Para evitarlo:

Pregúntate qué quieres que la otra persona recuerde de lo que vas a decir. Es probable que veas múltiples ángulos y matices en cada situación. Céntrate en transmitir solo la esencia. 

Usa la técnica probada PREP (Punto, Razón, Ejemplo, Punto) de la que hablamos aquí , para comunicar de forma clara tus ideas, por muy complejas que sean. Esta estructura te permitirá también resaltar el fundamento de tus mensajes.  

Toma partido para proyectar tu compromiso 

La capacidad de tener una perspectiva amplia conlleva sopesar toda la información para emitir respuestas ecuánimes. En el mejor de los casos, tus posicionamientos serán neutros pero puede incluso que sean inexistentes si no consigues salir de la reflexión. En este contexto, tu naturaleza ecuánime puede leerse como una falta de implicación. Para evitarlo:

Utiliza tu atención para detectar señales de lenguaje no verbal como una herramienta estratégica. Convierte la desconexión de tu interlocutor en un acicate para la expresión directa. Por ejemplo, estas señales denotan desconexión: 

  • Falta de contacto visual 
  • Brazos cruzados 
  • Cuerpo girado hacia otra dirección 
  • Jugueteo con objetos 

Cuando presentes tu punto de vista, usa tu don natural para tender puentes. Esa gran fortaleza te respaldará mientras vas ganando confianza para emitir opiniones de manera más espontánea. 

La clave para comunicar de manera eficaz suele ser el autoconocimiento. Si sabes que tu naturaleza es reflexiva tendrás que ajustar esta característica para poder sacarle partido y conectar con los demás.  

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Imagen generada con Dall.e customizada por Elena.

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Mujer con un pensamiento dañino que puede cambiar si detecta la emoción

Cómo hablarte sin hacerte daño

Uno de los pilares del autoconocimiento consiste en ser capaz de transformar una reacción automática ante una circunstancia en una elección consciente.

Lee hasta el final para saber cómo adoptar una mirada ante las cosas que sea mejor para ti. 

Localiza las emociones en el cuerpo 

Es fácil identificar qué energía, negativa o positiva, nos invade en cualquier circunstancia. Pero no sabemos qué papel desempeñan las emociones. 

Las emociones son fenómenos corporales. En esto coinciden las teorías del neurocientífico António Damásio, desarrolladas a partir de la década de 1990, y las de los psicólogos Paul Ekman y Wallace V. Friesen, formuladas en 1971. 

Estas son algunas señales físicas comúnmente relacionadas con emociones positivas: 

  • Calidez interna, especialmente en el pecho 
  • Relajación muscular 
  • Respiración fluida amplia, profunda y estable 
  • Reducción de la tensión corporal 
  • Ligereza en el pecho o en todo el cuerpo 

Estas son algunas señales físicas comúnmente relacionadas con emociones negativas: 

  • Breve congelación corporal o, por el contrario, calor  
  • Tensión en el abdomen, mandíbula o cuello 
  • Respiración entrecortada 
  • Garganta cerrada u opresión en el pecho 
  • Sudoración fría en manos y pies 
  • Aceleración del pulso 

Ekman y Friesen identificaron siete emociones universales: alegría, admiración, terror, asombro, pena, odio y furia.

En lugar de una “lista cerrada” de emociones Jordi Vallverdú, en su curso Philosophical Introduction to Emotions de la Universitat Autònoma de Barcelona, propone una taxonomía abierta. En ella las emociones se agrupan según su papel en el pensamiento, su función adaptativa –como herramientas para resolver problemas de la vida social– y su dimensión moral -lo que una cultura entiende como emociones correctas e incorrectas.

Durante siglos, influidos por Descartes, hemos pensado que la mente y el cuerpo iban por separado. António Damásio demostró que el cuerpo es el que siente primero, y que posteriormente es la mente la que interpreta. En su obra El error de Descartes (1994), el neurocientífico demuestra que “los sentimientos son la mente percibiendo al cuerpo.”

➡️ Así, cuando detectas una señal física que traduce una emoción, estas conociendo tus reacciones automáticas. 

Para, piensa y siente de manera diferente  

Algunas señales corporales ofrecen una información valiosa sobre mis emociones y mis pensamientos. 

Ejemplo  

Es domingo a las 20h: pienso en el trabajo y percibo dolor de estómago.

En ese instante  tengo la oportunidad de detenerme y poner en práctica el sencillo método propuesto por el psicólogo Enrique García Huete (sobre el que ya te hablaba en otro artículo) en su libro Aprender a pensar bien. 

Qué señal física percibo

Tensión en el estómago, que traduce una emoción negativa. 

Qué pienso

Mañana empiezo a las 8 y no termino hasta las 20h, el trabajo me absorbe y me agota. 

Vuelvo a pensar

Voy a tomar el control de mi tiempo. Hoy dormiré bien. Mañana tendré una jornada productiva. El martes saldré a las 18h y practicaré iyengar.

Qué siento ahora

Más serenidad, mis pensamientos se centran en preparar lo que necesito terminar para acostarme pronto.   

➡️ Así, cuando puedes observar la señal física y la emoción, en lugar de creerte el pensamiento asociado y reaccionar de manera automática, recuperas tu capacidad de respuesta. 

Distingue los falsos sentimientos  

Esta metodología también sirve para detectar los falsos sentimientos, que son valoraciones disfrazadas de emoción que expresamos en primera persona seguida del verbo sentir

Ejemplo 

No he conseguido reiniciar el ordenador. He llamado al técnico de sistemas para que lo hiciera. 

Qué señal física percibo

Tensión de mandíbula, que traduce una emoción negativa. 

Qué pienso 

Me siento inútil

Vuelvo a pensar

Me doy cuenta de que sentirme inútil no es una emoción, sino que esconde un pensamiento: los demás me ven como una inútil. Este pensamiento merma mi capacidadde actuar. 

Reformulo mi pensamiento inicial

Siento irritación al no ser capaz de reconfigurar mi ordenador.  

Qué siento ahora 

Calma, al recordar que el técnico solo ha desenchufado, apagado y encendido, algo que puedo hacer yo misma si me vuelve a pasar. 

 ➡️ Cuando usas verdaderos sentimientos, recuperas tu capacidad de autonomía y reaccionas de manera consciente. 

Reconocer las emociones que nos invaden es el primer paso para no dejarnos arrastrar por los pensamientos automáticos. Reformular lo que pensamos puede romper el círculo de sentimientos dañinos y nos permite sentir y actuar de manera diferente.  

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación intrapersonal, ,
Introversión y oratoria

Cuatro fortalezas de los introvertidos perfectas para la oratoria

Acabamos de ver que, por la naturaleza de este formato de comunicación,  hablar en público es una habilidad ideal para las personas introvertidas. 

Ahora quiero subrayar que, además, los introvertidos presentan cuatro fortalezas idóneas para convertirse en buenos oradores.

1:  Anticipación

A los introvertidos les gusta invertir tiempo en reflexionar, en saber cómo y por qué pasan las cosas. No es de extrañar que les guste tener  tiempo para pensar antes de hablar.

➡️ La oratoria requiere anticipación y ensayo. Esta exigencia se adapta perfectamente a la necesidad que tiene el introvertido de poder prepararse antes de lanzarse a comunicar.

2: Escucha

La capacidad de escucha de un introvertido es alta. Esto le permite una comprensión profunda de las cosas y de las personas que lo rodean.

➡️ Adaptar un discurso a las necesidades de la audiencia potencia su impacto y asimilación. Anticipar los intereses y las necesidades de la audiencia es una aptitud clave para conectar eficazmente.

3:  Profundidad

Un introvertido dedica mucho  tiempo a profundizar en ideas, así como en las emociones. Un estudio de Harvard demuestra que su córtex prefrontal -la zona del cerebro asociada al pensamiento abstracto- está más desarrollado.

➡️ Dicha introspección a la hora de pensar fomenta intercambios igualmente profundos y significativos. Los discursos no son una excepción. Un orador introvertido tiene una mayor capacidad de desarrollar temas estimulantes en sus presentaciones.

4:  Pasión

Esos temas a cuyo análisis y estudio dedican tanto tiempo se convierten en la pasión de las personas introvertidas, que llegan a ser especialistas en materias relevantes.

➡️ El discurso es el formato perfecto para que el presentador comparta lo que más le importa. El entusiasmo que ponen en sus elocuciones convierte a los oradores introvertidos en auténticos líderes de opinión.

Como ves, ser introvertido es toda una baza para hablar en público. Si te reconoces en este rasgo de personalidad, aprovéchalo para practicar el acto de comunicación que llega a más personas: la oratoria.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de Aaron Andrew Ang.

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