Comunicación interpersonal

Habilidades para conectar con los demás y lograr que las cosas sucedan, desde captar la atención hasta alcanzar acuerdos.

una de las tres vías para reconducir el exceso de empatía

El peligro de sobreinterpretar a los demás

En un artículo anterior vimos que, paradójicamente, el exceso de inteligencia emocional puede volverse en tu contra. Esto ocurre cuando la información que captas sobre el estado emocional de tu interlocutor te lleva a sobreinterpretar su reacción como un rechazo, anulando o condicionando tu respuesta. Aquí tienes tres maneras de no caer en la sobreinterpretación.

Pregúntate primero qué esconde tu actitud  


Dentro de las competencias de la inteligencia emocional —que dominas con soltura—, están el autoconocimiento y la autorregulación. Seguramente tú también cuentas con ellas. Demuéstralo entendiendo por qué te callas o cambias de tema cuando piensas que la otra persona no opina como  tú. Puede que con tu actitud, más que cuidarla a ella, estés protegiendo tu propia comodidad emocional evitando el desacuerdo. 

Si esta tendencia es inconsciente, una forma de detectarla es volver al método que propone Enrique García Huete en su libro Aprender a pensar bien observando qué sientes, qué piensas y volviendo a pensar. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué siento: Frío en las manos, una emoción negativa.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso si es adecuado que me sienta incómoda porque Pepe tenga gustos diferentes. Quizá él simplemente no quiera intervenir en ese momento.
    • Prosigo: Me gustan las historias que muestran cómo se cruzan las vidas de personas muy distintas a mí en un país muy distinto.

➡️ Solución 1: Haz uso de tu inteligencia emocional cuestionando tus propias reacciones.

Ten en cuenta las circunstancias de cada persona  

No olvides que la información que recibes es una hipótesis, no una certeza. Detrás de una reacción o de un gesto pueden esconderse circunstancias anodinas que no conoces, tales como cansancio, dolor de cabeza o distracción.  

Cada persona hace su propia interpretación según su estado físico y emocional, su cultura o su educación. Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson, de la Escuela de Palo Alto, explican en su “Teoría de la comunicación humana”, publicada en 1960 , que no hay una única realidad comunicativa, como se pensaba hasta entonces, según la teoría matemática de la comunicación de 1948 de los científicos Shannon y Weaver, sino múltiples realidades subjetivas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta que me guste el manga.
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá nunca haya leído manga.
    • Pregunto: ¿Has leído algún libro de manga? 

➡️ Solución 2: Evita interpretaciones erróneas centrándote en el contenido y evitando poner el foco en lo relacional.

Recuerda que cada persona tiene su propio código comunicativo 

Todos nos expresamos de manera distinta. Para facilitar la descodificación de los mensajes, ten presentes los tres canales de comunicación: 

  • Las palabras
  • El tono, el ritmo o las pausas
  • Los gestos, la postura y la expresión facial

La teoría de la complementariedad de Albert Mehrabian («Silent Messages», 1971) estipula que el 7% del impacto comunicativo procede de las palabras, el 38% de la comunicación oral y el 55% del lenguaje corporal. 

Si las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra, observa el conjunto antes de sacar conclusiones precipitadas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas y mira de reojo el móvil. 
  • Qué pienso: No le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá tenga prisa.
    • Añado: Cuando sea mejor momento te cuento por qué me ha gustado.  

 ➡️ Solución 3: Asegúrate de haber entendido bien, haciendo preguntas abiertas o cerradas de tanteo, del tipo de “Creo comprender…”, que te permiten confirmar antes de interpretar.

Gestionar el exceso de inteligencia emocional pasa por preguntarte por qué minimizas o escondes tu opinión cuando interpretas reticencia en tu interlocutor. Para contrarrestarlo, céntrate en tu mensaje —no en lo que crees que ocurre en la relación— y haz preguntas antes de interpretar.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Mujer que por exceso de empatía se calla o dice lo que dice su interlocutor.

Cuánta es demasiada inteligencia emocional

Ser hábil leyendo a los demás facilita la conexión, pero el exceso de esta capacidad puede convertirse en un obstáculo para la comunicación eficaz.  

Si eres una persona ultraconsciente del efecto de tus palabras, aquí te presento dos situaciones que indican que tu conciencia social -uno de los componentes de la inteligencia emocional según Daniel Goleman- puede no favorecerte. 

Cuando la lectura emocional te aleja de tu mensaje

La capacidad de captar todo tipo de señales del entorno es valiosa, como leerás aquí, pero puede volverse en tu contra. Por ejemplo, cuando al hablar adaptas constantemente tu mensaje en función de lo que ocurre —una mirada, un gesto, un silencio—, puedes acabar modificando sin darte cuenta lo que ibas a decir, como en la situación siguiente.

  • Pepe: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe añade: No es que me entusiasme el manga, pero este tipo no está mal.

Esta actitud de adaptación de Pepe según la reacción de Luisa denota que olvida que lo que percibe (a Luisa no le gusta el manga) es una interpretación, no una realidad. 

Como consecuencia, su mensaje se vuelve ambiguo y pierde claridad en la comunicación interpersonal. 

⚠ Esta tendencia es problemática si es tu manera espontánea y no intencionada de reaccionar.

Cuando tu lectura emocional te lleva a anular tu opinión

Evitar ciertos temas para no generar conflicto puede ser un acto de inteligencia emocional. Pero otra cosa es ceder sistemáticamente cada vez que crees percibir una reacción negativa en el otro, como en esta situación:

  • Pepe: He disfrutado mucho este manga seinen
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe cambia de tema.

⚠ Modificar o silenciar tu mensaje solo por la reacción ajena provoca dos consecuencias negativas:

  • sin autenticidad no hay confianza, lo que acarrea desconexión;
  • se debilita tu coherencia interna, lo que Carl Rogers expresa con el concepto de congruencia, es decir, la alineación entre lo que se siente, se piensa y se expresa.

En este post puedes leer mi propuesta sobre cómo modificar esta conducta mediante la comunicación.

La alta sensibilidad y la lectura emocional

Las personas con una sensibilidad alta poseen la valiosa capacidad de comprender lo que piensan los demás, según demuestra un estudio sobre la sensibilidad y las relaciones personales publicado en 2024 por Benjamin A. Tabak et al. Según los autores, estas personas también tienden a sentir la necesidad de gustar a los demás.

La combinación de estas dos conclusiones puede ser un condicionante a la hora de expresarse. Si una persona capta cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto que su interlocutor no está de acuerdo con ella, su percepción puede llevarla a modificar su mensaje.

Tener una inteligencia emocional alta es una fortaleza en comunicación, pero para convertirla en una herramienta de conexión se debe acompañar de autenticidad.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Tu empatía y tu reflexión se interponen en tu comunicación

Cuando la reflexión se interpone en la comunicación

¿Tienes tanta perspectiva sobre las cosas que tus explicaciones suelen ser complicadas y tus conclusiones neutrales? Si es así, tu amplitud de miras puede estar distanciándote de tus interlocutores. 

Ser una persona reflexiva es un gran atributo y una característica de quienes tienen sensibilidad de procesamiento sensorial, como explicaba aquí . También, paradójicamente, puede convertirse en un obstáculo para una comunicación eficaz.  

Sal de la reflexión y reconduce tu comunicación interpersonal cuando notes desconexión, a la vez que sacas provecho de tus habilidades. 

La alta sensibilidad: sopesar antes de responder

La alta sensibilidad se asocia con una forma particular de relacionarse con la información: una tendencia marcada a detenerse, observar y evaluar antes de opinar o actuar. 

Un estudio de 2025 de Xiao, Baetens y Deroost analizó cómo las personas altamente sensibles responden ante tareas que requieren elegir la respuesta correcta a partir de pistas cuya fiabilidad varía. En el experimento, los participantes recibían una pista que podía ser correcta o no, con probabilidades que oscilaban entre el 50% y el 100%. Los resultados mostraron que las personas altamente sensibles eran sistemáticamente más lentas que el resto al responder, necesitando examinar con mayor detenimiento cada pista antes de decidir. 

Pero cuando las pistas alcanzaban un nivel de fiabilidad del 100%, las personas altamente sensibles ajustaban su comportamiento y aceleraban significativamente su respuesta. Es decir, cuando la información es clara y fiable, la reflexión da paso a la acción.

Ve al grano para proyectar claridad 

Tomarte tiempo para pensar y aportar nuevas ideas o enfoques es valioso. A la vez puede ser la causa de que tus mensajes se diluyan y de que tus interlocutores pierdan el hilo. Para evitarlo:

Pregúntate qué quieres que la otra persona recuerde de lo que vas a decir. Es probable que veas múltiples ángulos y matices en cada situación. Céntrate en transmitir solo la esencia. 

Usa la técnica probada PREP (Punto, Razón, Ejemplo, Punto) de la que hablamos aquí , para comunicar de forma clara tus ideas, por muy complejas que sean. Esta estructura te permitirá también resaltar el fundamento de tus mensajes.  

Toma partido para proyectar tu compromiso 

La capacidad de tener una perspectiva amplia conlleva sopesar toda la información para emitir respuestas ecuánimes. En el mejor de los casos, tus posicionamientos serán neutros pero puede incluso que sean inexistentes si no consigues salir de la reflexión. En este contexto, tu naturaleza ecuánime puede leerse como una falta de implicación. Para evitarlo:

Utiliza tu atención para detectar señales de lenguaje no verbal como una herramienta estratégica. Convierte la desconexión de tu interlocutor en un acicate para la expresión directa. Por ejemplo, estas señales denotan desconexión: 

  • Falta de contacto visual 
  • Brazos cruzados 
  • Cuerpo girado hacia otra dirección 
  • Jugueteo con objetos 

Cuando presentes tu punto de vista, usa tu don natural para tender puentes. Esa gran fortaleza te respaldará mientras vas ganando confianza para emitir opiniones de manera más espontánea. 

La clave para comunicar de manera eficaz suele ser el autoconocimiento. Si sabes que tu naturaleza es reflexiva tendrás que ajustar esta característica para poder sacarle partido y conectar con los demás.  

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Imagen generada con Dall.e customizada por Elena.

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Cómo ser capaces de leer a los demás

Cómo leer a los demás

Carlos acaba de enterarse de que su equipo ha recibido un premio de la industria.

José, que se acercaba a su mesa con la intención de pedirle un informe, lo felicita y da por concluido el intercambio.

¿Te reconoces en el comportamiento de José? Su reacción esconde dos componentes de la inteligencia emocional: tras comprender los sentimientos de Carlos, controla su impulso de hablar.

Si no te reconoces, para ganar inteligencia emocional, basta con que pongas en práctica lo que te presento aquí.

La inteligencia emocional: saber leer a los demás

Según Daniel Goleman, psicólogo y divulgador que popularizó la inteligencia emocional en la década de 1990, la inteligencia emocional se compone de cuatro grandes dimensiones:

  • Auto conciencia emocional
  • Autogestión
  • Conciencia social
  • Gestión de las relaciones

La capacidad de “leer a los demás” forma parte de la tercera dimensión. Incluye percibir estados emocionales ajenos y captar señales no verbales para comprender cómo se siente la otra persona. Es la base sobre la que se asienta cualquier interacción eficaz.

La mayor parte del tiempo, la prosodia y la comunicación corporal de nuestro interlocutor nos proporciona un contexto valioso para entender sus palabras. Esa información nos permite formarnos una idea completa de la situación.

Otras veces, su gestualidad o su voz expresan lo que las palabras no llegan a desvelar. Captar esos matices nos permite comprender mejor el mensaje.

Si comprendemos las palabras de nuestro interlocutor, teniendo en cuenta su estado emocional, podremos decidir si es el momento oportuno para hablar. Cuando leemos que nuestro interlocutor no está receptivo y, por lo tanto, no va a recibir adecuadamente nuestro mensaje, lo mejor será posponer la conversación

Así, el primer paso para demostrar inteligencia emocional, priorizando la efectividad de la comunicación por encima de su urgencia, es tener la capacidad de leer a los demás.

La inteligencia emocional se puede aprender

Las dos corrientes principales que explican la naturaleza de la inteligencia emocional son:

La inteligencia emocional como rasgo

Esta corriente, liderada por K. V. Petrides , afirma que la inteligencia emocional forma parte del ámbito de la personalidad. Pese a ello, Petrides sostiene que puede entrenarse.

La inteligencia emocional como habilidad

El modelo P. Salovey y J. Mayer define la inteligencia emocional como una serie de habilidades: percibir emociones, comprenderlas, regularlas y usar esta información para guiar la conducta. Esta visión es la que popularizó Daniel Goleman.

A pesar de sus diferencias, ambas corrientes coinciden en algo importante: la inteligencia emocional se puede mejorar.

Cómo leer a los demás

Para una comprensión integral, basta con poner atención a los mensajes no verbales transmitidos mediante la voz y la gestualidad.

El lenguaje corporal que indica mala disposición para escuchar

La postura corporal, el movimiento de las manos o las expresiones faciales de tu interlocutor son fuentes de información:

  • Las cejas y la boca crispadas denotan agitación
  • Las piernas o brazos cruzados, que hacen perder al cuerpo su simetría, indican nerviosismo
  • Las manos cerradas revelan intranquilidad

Si lees que no es el momento, de poco sirve disculparte por ser inoportuno:

❌ «Siento chafarte el momento, pero debo recordarte que…».

Las características de la voz que indican mala disposición para escuchar

En el ejemplo de más arriba, José ha captado la agitación emocional de su compañero interpretando algunos de los rasgos de su voz:

  • un tono más agudo de lo habitual, que denota excitación
  • un volumen más alto de lo habitual, que indica agitación
  • titubeo, vacilación o muletillas, que revelan intranquilidad

Si percibes que no es oportuno, evita forzar la conversación:

❌ «Aunque no sea el momento ideal, tenía que decirte que…».

Si quieres saber en qué punto te encuentras, aquí tienes un test del Greater Good Science Center (Universidad de Berkeley) de inteligencia emocional.

La alta sensibilidad y la intuición

Las personas con una sensibilidad alta poseen una valiosa capacidad para percibir con detalle los matices del entorno. En el contexto de una conversación, puede tratarse de cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto la situación emocional de su interlocutor. Elaine Aron lo describe como una mayor capacidad para detectar matices sutiles del entorno o reconocer el clima emocional.

Malewska, Chomicki y Nowak publicaron en 2024 los resultados de su estudio sobre el papel que juega la intuición en el proceso de toma de decisión en el contexto de las personas altamente sensibles. El estudio se centra en personas directivas, un grupo profesional que se ve a menudo obligado a decidir sin información suficiente. La conclusión parcial de este estudio, es que las personas con una sensibilidad alta que están sometidas a presión hacen más uso de su intuición para decidir con rapidez. En cambio, las que no están sometidas a presión, no confían tanto en su intuición.

En el artículo Cuánta es demasiada inteligencia emocional abordaré la contrapartida negativa de esta capacidad.

La inteligencia emocional no es un concepto abstracto. Prestar atención a cómo suena la voz y a cómo se mueve el cuerpo es una pauta concreta que puedes empezar a aplicar para entender de manera completa lo que te dicen y poder hablar en el momento adecuado, manteniendo así conversaciones eficaces.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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empatía y comunicación

La empatía

La empatía está en boca de todos, desde el mundo de la empresa hasta el del crecimiento personal. Pero ¿qué es exactamente? 

Qué es la empatía 

Edward Titchener introdujo el término en el campo de la psicología en 1909, traduciéndolo del griego em-patheia, “sentir en”.

Entre todas las definiciones que existen, decido adoptar aquí algunos de los enfoques de José Carlos Bermejo. Según este profesor de la Universidad Ramón Llull y autor de numerosos libros sobre counselling y humanización, la empatía es una diposición interior de librase de su marco interno de referencia y ponerse en la situación existencial de otra persona: sus pensamientos, emociones y respuestas. Esa buena disposición hacia el otro se basa en la acción de escuchar el lenguaje verbal como el no verbal. Finalmente, es necesario transmitir verbalmente esa comprensión.

La empatía no es una actitud recíproca, aunque sí una característica de una relación exitosa. La empatía es unidireccional y forma parte de la conciencia social, uno de los cuatro componentes de la inteligencia emocional, según Daniel Goleman.

Finalmente, la empatía no debe confundirse con la simpatía. Como explica Bermejo, dos personas que experimentan simpatía están de acuerdo sin proponerselo ni esforzarse y lo viven de manera recíproca. La empatía, en cambio, implica un movimiento hacia el otro sin necesidad de coincidencia emocional.

Comportamientos empáticos

Mi compañera me dice que deja el trabajo para mudarse a una ciudad pequeña. Le contesto que entiendo que para ella la familia es importante. 

Un amigo me cuenta que lo han ascendido. Me alegro, lo felicito y le digo que se lo merece.

Mi jefe vuelve frustrado de una reunión en la que su idea fue ignorada. Me duele que no valoren sus aportaciones. Le propongo tomarnos un café y le comento que entiendo su desazón. 

Un compañero me cuenta que lo han excluido de un proyecto. Expreso mi frustración: También le digo lo que opino: este tipo de decisiones suelen ser políticas y hay que intentar no tomárselas de manera personal. 

La alta sensibilidad y la empatía

Algunas personas poseen una capacidad especialmente fina para percibir los matices del entorno. En una conversación, pueden captar cambios sutiles en la voz, el gesto o la energía que revelan el estado emocional del interlocutor incluso cuando este no lo expresa explícitamente.

Elaine N. Aron describe el rasgo de la alta sensibilidad como una mayor conciencia de los matices que definen la experiencia ajena. 

Además, Bianca Acevedo et al. (2014) demostraron una mayor resonancia afectiva mediante estudios de neuroimagen. Al observar rostros que expresaban alegría o tristeza, las personas con alta sensibilidad mostraban mayor activación en dos regiones clave del cerebro:

• la ínsula, asociada a la conciencia emocional y la empatía

• el sistema de neuronas espejo, como te explico más abajo, implicado en la imitación de las acciones y emociones observadas y una de las bases biológicas de la empatía

La investigadora biomédica Lorea Zubiaga precisa que si bien las regiones de la ínsula y del cíngulo, involucradas en la imitación de las expresiones emocionales faciales y en su interpretación, presentan mayor activación en personas con sensibilidad de procesamiento sensorial, esto no lleva necesariamente a las personas con una sensibilidad alta a sentir lo mismo que otra persona sino a predecir sus reacciones.

La base biológica de la empatía

Las neuronas espejo ofrecen parte de la explicación biológica de la empatía. Descubiertas por Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma, en la década de 1990, estas neuronas se activan en el cerebro del mono tanto cuando realiza una acción, como cuando observa que es otro mono el que la lleva a cabo, despertando una respuesta corporal similar a la propia.

Años más tarde, Vilayanur S. Ramachandran amplió este hallazgo demostrando que ciertas células del cerebro humano —las llamadas “neuronas del dolor”— se activan no solo cuando sentimos dolor, sino también cuando observamos que otra persona lo sufre. Gracias a este mecanismo, percibimos el estado del otro “desde dentro”. Algunos autores sostienen que, para la psicología, las neuronas espejo tienen un papel equiparable al del ADN en la biología.

Pero, como apunta la doctora Zubiaga,  aunque no se cuestione la importancia de las neuronas espejo en el intercambio de información entre personas, se ha demostrado posterioremente que estas neuronas no son la única base biológica de la empatía. La empatía no reside en un solo tipo de célula; es el resultado de una red masiva de neuronas que se activan en diferentes zonas: la ínsula, la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal.

Este conocimiento, nos dice la doctora, se aplica en campos en los que la imitación motora es importante. Uno sería el aprendizaje dependiente del entorno, por ejemplo prediciendo el comportamiento del otro jugador, en el entrenamiento de tiros libres de fútbol. Otro sería la rehabilitación motora, tras lesiones debidas a accidentes cerebrovasculares.

Es natural que se hable tanto de la empatía. Cualquiera de nuestras relaciones personales o profesionales se ve afectada por esta actitud.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto: Canva

Temas: Comunicación verbal, Conectar, Empatía

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Los secretos del storytelling eficaz

Puedes encontrar anécdotas para apoyar tus ideas en todas partes: en tus lecturas, en películas o en cosas que escuchas por la calle. Para valorar si tus historias conectan, observa la reacción de tu audiencia y descarta aquellas que no sean bien recibidas.  

Hoy te presento algunas características clave de las historias eficaces, de la mano de CulinAI, un robot imaginario potenciado por la inteligencia artificial y dotado de sensores olfativos y cuchillas que replican tres tipos de cortes profesionales. 

Emoción que convence 

Una narración debe tener la capacidad de transportar a estados emocionales. Como hemos visto aquí , al contrario que los datos, estos son clave para conectar.   

➡️ Transforma tus datos en experiencias   

En lugar de decir: 

Gracias a su algoritmo imbatible, CulinAI procesa 10.000 recetas en segundos. 

Explica: 

CulinAI ayudó al restaurante Los Martínez a recrear su legendaria salsa secreta, perdida hace décadas, tras procesar la recopilación de recuerdos compartidos por descendientes y colaboradores.   

Un gancho irresistible 

Una historia que atrapa debe captar la atención desde el primer momento, presentando un dato que impacta e invitando así a la audiencia a seguir escuchando.  

➡️ Empieza tus presentaciones despertando la curiosidad de tu audiencia.  

Ejemplo:  

Cuando CulinAI añadió a su receta de albóndigas de bacalao las especias caribeñas que las convirtieron en el plato insignia de Chez Pepin, supimos que habíamos creado algo más que una máquina. 

Un reto interesante 

En el corazón de una anécdota debe haber un conflicto por resolver. Ese problema u obstáculo genera una tensión narrativa que sigue alimentando el interés de la audiencia.   

️➡️ Plantea un desafío que pueda enganchar a tu audiencia.  

Ejemplo:  

En 2022, nuestro cliente, el restaurante Midori No Hi, nos retó a que CulinAI acabara de ganarse el respecto de la restauración tradicional japonesa siendo capaz de preparar su plato estrella: la sopa de pez globo. 

Personajes identificables

Las narraciones cobran viveza a través de sus personajes. Los arquetipos funcionan porque son sencillos, reconocibles y reflejan situaciones universales. Todo ello contribuye a que la audiencia se identifique con la historia. Y, a mayor identificación, mayor implicación. 

➡️ Humaniza tus elocuciones con personajes reconocibles.  

Ejemplo:   

– La chef tradicional escéptica que se convierte en nuestra mayor defensora; 

– El inversor que se alimenta de comida basura;

– El dueño del restaurante familiar en la encrucijada entre tradición y rentabilidad;

– El crítico culinario que se resiste a probar comida preparada por una máquina; 

️➡️ ️ Culmina tus presentaciones mencionando de dónde partíais y dónde os encontráis ahora. Para ello te puede ser útil la estructura PPP de la que hablamos aquí.

Ejemplo:  

En 2023, CulinAI se consideraba una amenaza para la gastronomía tradicional. Hoy, gracias a su capacidad de adaptar recetas tradicionales a las restricciones dietéticas modernas, es el guardián digital del patrimonio culinario en más de 50 restaurantes de alta cocina.  

Lecciones que perduran 

Toda historia revela un mensaje o una reflexión que sigue resonando en la audiencia  una vez contada.

️➡️ Cierra tus intervenciones extrayendo de la experiencia que os ocupa un aprendizaje aplicable a otros contextos.  

Ejemplo:

Cuando empezamos a presentar CulinAI como un asistente que potencia la creatividad culinaria, descubrimos que la verdadera innovación no tiene como finalidad la eficiencia, sino la expansión de las capacidades humanas.  

Como te explicaba en el post «El storytelling también es para ti», no necesitas ser un narrador nato para dominar el storytelling en el ámbito profesional. Empieza ensayando tus narraciones en reuniones sociales y saca conclusiones sobre cuáles son los elementos narrativos que mejor funcionan con tu audiencia. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto: Cash Macanaya

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Pedirle a los demás que cambien

Cómo comunicar mis necesidades personales

En el artículo «Mis necesidades personales» descubrí que mis necesidades personales son mi combustible interno y que distinguirlas me proporciona un valioso autoconocimiento.  

Hoy veremos que la propuesta de la Comunicación no Violenta (CNV) es hacer uso de este conocimiento para pedirles a las otras personas cambios que inciden en mi bienestar. 

Por qué hacer peticiones 

Según la CNV, fomentar las relaciones colaborativas tiene estos dos beneficios: 

Liberar a los demás responsabilizándome de mis necesidades personales

Cada necesidad no cubierta se traduce en un sentimiento de malestar. Al verbalizar mi necesidad, asumo que soy la única persona responsable de sentirme mal y libero de toda carga a los que me rodean.  

Por ejemplo, digo:  

En lugar de:

Vivir en colaboración dando a conocer mis necesidades personales

A menudo creemos que el mero hecho de convivir nos permite conocernos y comportarnos de manera acertada con compañeros, amigos y familia. La realidad es que es imposible que esto ocurra si no expresamos lo que necesitamos. 

Para conseguir que los demás cambien algo, tanto en el ámbito privado como profesional, debo despertar su deseo de contribuir a mi bienestar, y una de las condiciones, que repasaremos debajo,  es pedírselo de manera explícita. 

Por ejemplo, digo:  

Necesito que escuches y que entiendas el reto en todos sus matices antes de proponerme soluciones. 

En lugar de:

Necesito un colaborador empático. 

Cómo hacer peticiones 

Según la CNV, las innumerables formas posibles  de satisfacer una necesidad se llaman estrategias. Para poner en práctica una estrategia y pedirle a alguien que cambie de comportamiento tengo que hacerle peticiones de manera específica. 

En primera persona del singular: 

Por ejemplo, digo:  

Necesito hacer la cama para empezar el día con buen pie. 

En lugar de:

Para empezar el día con buen pie, hay que hacer la cama. 

En positivo:  

Por ejemplo, digo:  

Me gustaría que, cuando seas la última en irse, cierres la puerta con doble llave.  

En lugar de:

No me gusta lo irresponsable que eres.  

Y, si es necesario, mencionando mi necesidad: 

Me gustaría que, cuando seas la última persona en irse, cierres la puerta con doble llave porque no duermo bien si no tengo la certeza de que la oficina está segura. 

De manera concreta:  

Por ejemplo, digo:  

Te agradezco que me digas algo positivo que haya hecho durante nuestra presentación.  

En lugar de:

 Te agradezco que me des tu opinión.  

Los límites de las peticiones  

La Comunicación NoViolenta no ofrece técnicas coercitivas. El difícil ejercicio de identificar una necesidad, pensar cómo satisfacerla y hacerle una petición a alguien no garantiza el éxito . 

Si no consigo despertar el deseo natural de colaboración, probablemente sea porque no lo he fomentado con anterioridad, algo de lo que hablamos en este post. 

En este caso, siempre me queda la posibilidad de solucionar yo misma la situación.

Por ejemplo, en lugar de perder el tiempo enunciando: 

Me he llevado un chasco al no verte en casa de Pepa porque quería hablarte del proyecto en Atacama.   

Puedo coger el teléfono y contar el proyecto en Atacama.  

Pregúntate si el cambio de actitud de otra persona tiene la capacidad de contribuir a tu bienestar de manera significativa. Si es así, sopesa si ya hay establecido entre vosotros un clima de escucha y de colaboración y, de ser así, lánzate. Merece la pena fomentar la colaboración mediante el diálogo. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Para escribir este texto he consultado La comunicación NoViolenta en el trabajo y los libros de Marshall B. Rosenberg, el creador de la Comunicación NoViolenta. 

Imagen generada con Dall.e.

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El storytelling también es para ti

La milenaria tradición de contar historias adquiere el nombre de storytelling cuando se refiere a la habilidad de usar la narrativa como herramienta de comunicación. Sea cual sea tu ámbito profesional, estas son las razones por las que te interesa empezar a incorporar anécdotas en tu comunicación cotidiana. 

Llega a toda tu audiencia

Las historias y anécdotas son mucho más que simples narraciones. Detrás de cada una se esconde una verdad que va más allá de los hechos narrados y que suele hacer referencia a aspectos fundamentales de la experiencia humana. Por ello, las historias son entendibles en diferentes contextos.  

️➡ ️ Inicia tus presentaciones profesionales anclando tu mensaje principal mediante una imagen evocadora. 

Ejemplo: 

Inspírate en la fábula de Jean de La Fontaine «El roble y el junco» que cuenta cómo un roble se enorgullece de su fuerza y minimiza la del junco. Sin embargo, llega la tormenta y el junco es capaz de sobrevivir inclinándose con el viento, mientras que el roble se quiebra.  

Su mensaje: ¿somos lo bastante conscientes de que la flexibilidad puede ser más valiosa que la robustez?   

Saca partido de esta enseñanza en una reunión en la que, por ejemplo, debas anunciar una reestructuración interna. Empieza tu exposición proyectando la imagen de un junco mecido por el viento y di:

Como en la fábula, en esta transición no se trata de resistir, sino de adaptarse. Los que sepamos aprender y amoldarnos saldremos más reforzados.   

Convence con sencillez

En tu día a día, la narrativa puede convertir lo abstracto en concreto, lo general en personal y lo complejo en accesible.  

➡ ️ Usa anécdotas para explicar tu producto, tu servicio o tus procesos a quienes carecen de conocimientos técnicos.  

Ejemplo: 

Para hablar de tus servicios tecnológicos di:  

Nuestra nube es la más segura. 

En lugar de expresarte con tecnicismos:   

Nuestro sistema de almacenamiento y procesamiento de datos basado en servidores remotos interconectados a través de internet es el más seguro.  

Deja huella 

Las historias tienen mayor probabilidad de quedar grabadas en la memoria que los datos.   

️➡ ️ Usa una anécdota para dotar de vida la información presentada incluso si se trata de una hoja de datos.  

Un estudio del profesor Chip Heath en la Universidad de Stanford demuestra el poder de las narraciones. En un minuto de exposición individual, sus alumnos usaron 25 veces más datos que storytelling, un recurso que solo uno de cada diez estudiantes se animó a usar. Sin embargo, posteriormente, al ser encuestados, los estudiantes admitieron recordar 12 veces mejor las anécdotas que los datos presentados por sus compañeros.  

Influye en el inconsciente

Las metáforas son capaces de infiltrarse en nuestro pensamiento más profundo y dar forma a nuestra percepción de la realidad. No son simples recursos estilísticos, sino un auténtico “fenómeno neuronal” que, tal y como explican Lakoff y Johnson en su libro “Metaphors we live by” (1980), al actuar en el subconsciente, puede moldear nuestra forma de interactuar y tomar decisiones.   

➡ ️Usa las metáforas siendo consciente de su influencia.  

Ejemplo:  

Si, como líder, en una presentación describes la empresa como “un velero en mar abierto”, estarás creando un marco mental de estabilidad en el que todos los miembros contribuyen a un destino común.  

Por el contrario, si la describes como “un barco en aguas turbulentas”, estarás evocando el desafío de mantener el rumbo pese a las dificultades, generando un marco precario de supervivencia. 

Da el primer paso para incorporar el storytelling a tu comunicación recurriendo a historias. Toma nota de anécdotas personales o ajenas, reales o ficticias, que te llamen la atención por su eficacia comunicativa para ilustrar conceptos complejos. Empieza a usar tu repertorio para apoyar tus mensajes.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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Mis necesidades personales

La pirámide de necesidades humanas de Abraham Maslow sigue ofreciendo claridad, 80 años después de su publicación, sobre nuestras motivaciones humanas como sociedad occidental. También son objeto de estudio las necesidades individuales, tanto físicas, intelectuales como emocionales. La Comunicación No Violenta (CNV), por ejemplo, se fundamenta en el reconocimiento de esas necesidades personales esenciales. Hoy veremos cómo identificar una necesidad y en un próximo post contaremos que ser conscientes de nuestras necesidades nos ayuda a mejorar la comunicación y las relaciones interpersonales.

Qué es una necesidad personal

Según la CNV, las necesidades actúan como un auténtico combustible interno. Aunque, por ello, deberían ocupar un lugar central en nuestras vidas, a menudo resulta complicado identificarlas. 

La clave general para identificar una necesidad es la observación de nuestros sentimientos. Experimentar bienestar, estar absorto o sentirse conmovido, por ejemplo, son indicativos de que estamos cubriendo una necesidad. Estas son otras características de una necesidad personal:

1-  Se expresa en primera persona:

Necesito estar contigo por las tardes.

En lugar de:

Tienes que estar más tiempo conmigo.

2-  Se expresa de manera afirmativa:

Necesito estar sola.

En lugar de:

No puedo estar con gente.

3-  Se expresa como una generalidad:

Necesito tener una vida estable.

En lugar de:

Necesito pasar todos los veranos en la misma aldea de los Pirineos.

No es fácil identificar nuestras necesidades. El listado que ofrece la Comunicación No Violenta, y que podrás encontrar aquí, te servirá de inspiración. La lista incluye ejemplos de necesidades englobados en los siguientes ámbitos:

  • Autonomía: por ejemplo, poder elegir a mi pareja.
  • Bienestar físico: por ejemplo, obtener suficientes horas de sueño.
  • Bienestar espiritual: por ejemplo, alcanzar un estado de armonía.
  • Realización personal: por ejemplo, encontrar un sentido a mi vida.
  • Interdependencia: por ejemplo, recibir una consideración adecuada.

Las falsas necesidades personales

Estas son algunas razones por las que puede ser complicado distinguir con claridad nuestras necesidades.

Una necesidad no es un pensamiento

A menudo, confundimos nuestras necesidades con nuestros pensamientos, como por ejemplo cuando mezclamos:

  • Deseo con necesidad: al creer que deseamos algo que necesitamos.
  • Deseo con deber: al pensar que deseamos algo porque los demás lo esperan de nosotros.

Una necesidad no involucra a personas y cosas concretas

El concepto de generalidad que mencionamos más arriba es importante para la CNV. Según la visión de su creador, Marshall Rosenberg, si somos concretos y nos referimos a lugares u objetos, lo que estamos enunciando no es una necesidad, sino una estrategia. Las estrategias son formas de satisfacer una necesidad.  

Por ejemplo, puedo satisfacer esta necesidad:

Necesito socializar.

Con una o varias de las siguientes estrategias:

  • Llamar a Luis para dar un paseo.
  • Quedar con Marta para tomar algo.
  • Apuntarme a un club de lectura.

Las necesidades personales señaladas por la CNV son universales. Sin embargo, lo que distingue a cada persona es la combinación única de estas necesidades. Como hemos visto, no es fácil tomar consciencia de ellas. No obstante, vale la pena autoconocerse para poder optar por lo que nos impulsa de verdad.

En este artículo te explico cómo hacer partícipe a los demás de tus necesidades personales.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Cuestionarse a uno mismo para conocerse mejor

Autocuestionamiento para una comunicación sana y eficaz

Exploramos en este post que, por un lado, no existe ‘la realidad’ sino más bien ‘nuestra experiencia personal de la realidad’, significativamente moldeada por diversos filtros mentales —prejuicios, creencias y vivencias— que distorsionan nuestra percepción. Y, por otro lado, vimos también que las palabras pueden alterar el estado de ánimo. 

Una de las principales vocaciones de la Programación Neurolingüística (PNL) es expandir nuestra representación personal de la realidad. La propuesta de esta corriente, que estudia la conducta y la comunicación humanas, consiste en su metamodelo de la comunicación y de la formulación de preguntas que ponen en tela de juicio nuestras afirmaciones.

El resultado es un mejor autoconocimiento y una mejor comunicación.

Cómo cuestionar nuestro diálogo interno

Es posible atenuar los filtros que distorsionan nuestra comunicación intrapersonal poniendolo en tela de juicio.

Cuando me digo: «No debería ir al cine en domingo», estoy limitando mi observación.

Podría preguntarme: «¿En qué circunstancias no debería ir al cine en domingo?»

Preguntas como esta ayudan a concretar a qué acciones o situaciones nos referimos.

 

Cuando me digo: «La decisión de marcharme me hace imposible trabajar», estoy distorsionando el lenguaje, en este caso, de tal manera que mi elección se convierte en una imposición.

Podría preguntarme: «¿Acaso no he sido yo quien ha tomado esa decisión?»

Preguntas como esta ayudan a desanudar distorsiones mentales, desafiando el uso que hacemos del lenguaje: como vemos en el ejemplo de arriba, transformando un verbo en primera persona en un sustantivo. 

 

Cuando me digo: «El deporte en verano me sienta mal», estoy obviando información importante.

Podría preguntarme: «¿Qué es exactamente lo que me sienta mal al hacer deporte en verano?»

Preguntas como esta evitan que omitamos información sobre la relación causa-efecto que mantienen los dos fenómenos. 

Si, incluso tras cuestionarme, me respondo una y otra vez generalizando, distorsionando u omitiendo información es que me he topado con una creencia que me limita mentalmente. Reconocer estas respuestas internalizadas de manera inconsciente es el primer paso para librarme de ellas.                                                                                                              

Cuestionar lo que decimos a los demás

También es posible, mediante preguntas clave, atenuar los filtros que distorsionan nuestra comunicación interpersonal.

Cuando le digo a alguien: «Sé lo que te conviene» estoy haciendo asunciones sin tener evidencia sobre lo que piensa la otra persona.

Podría preguntarme: «¿Cómo puedo saber lo que es bueno para otra persona sin confirmarlo con ella?»

Preguntas como esta nos ayudan a aclarar quién define la acción y hasta qué punto es cierta. 

Cuando le digo a alguien: «Obviamente, en verano no se usa lana», el empleo del adverbio «obviamente» sugiere que estoy compartiendo una verdad universal.

Podría preguntarme: «¿Para quién es válida esta afirmación?»

Preguntas como esta nos ayudan a añadir información importante, como por ejemplo, quién emite la opinión.   

Cuando le digo a alguien: «Eres una persona sin voluntad» estoy haciendo una generalización. 

Podría preguntarme: «¿Es siempre cierto, en todas las circunstancias, que esta persona actúa sin voluntad?»

Preguntas como esta desmontan las generalizaciones porque fomentan buscar excepciones y contraejemplos que limitan el alcance de lo que afirmo.

 
De la misma manera, aplicar estas preguntas a lo que nos dicen los demás puede ayudarnos a minimizar que nos tomemos las cosas de manera personal y a ver que los comentarios de los demás son el reflejo de sus creencias, aprendizajes y experiencias. A veces, lo que condiciona las palabras que nos dicen nos puede ser algo tan ajeno como la dificultad para expresarse causada por una noche de insomnio.

Los patrones de preguntas que nos ofrece la Programación Neurolingüística (PNL) mejoran el autoconocimiento y la comunicación. Su puesta en práctica fomenta un uso más preciso del lenguaje, reduciendo las generalizaciones, las presuposiciones o la omisión no consciente de información clave. 

Si quieres saber más sobre el Metamodelo del lenguaje propuesto en los años 1970’s por Richard Bandler y John Grinder pincha aquí.


Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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