autoconocimiento

Utiliza estos recursos para conocerte mejor, el autoconocimiento es la base de la inteligencia emocional y una habilidad clave para liderar.

Cada uno ve la realidad de manera diferente.

La realidad es subjetiva

La comunicación es una ciencia reciente. Hasta mediados del siglo pasado, se creía que un mensaje se emitía de la misma manera que si fuera una caja de cartón. Se pensaba que bastaba con un emisor y un receptor para que la caja (el mensaje) llegara a su destinatario.

Pero lo cierto es que el destinatario rara vez recibe la caja (el mensaje) intacta. Como el emisor y el receptor no le otorgan el mismo valor, la llamada teoría matemática de la comunicación de Claude Shannon y Warren Weaver resultaba incompleta. 

La idea de múltiples realidades subjetivas fue una aportación fundamental de la Escuela de Palo Alto. Subraya que cada persona construye su propia manera de pensar la realidad. 

No existe, pues, una única realidad compartida. ¿Qué hace que la misma realidad o situación sea diferente para cada persona?

La realidad se piensa

Para entender los filtros a través de los cuales procesamos la realidad, tomemos una situación sencilla: al abrir la ventana por la mañana, compruebo que ha nevado.

La experiencia

Si soy un montañero, haré una evaluación visual sobre el tipo de nieve y las condiciones que puedo encontrar en la montaña. Mi lectura práctica consistirá en pensar en el tipo de material necesario, y estará basada en mi experiencia.

Mis características individuales

Además, si tengo los ojos sensibles a la reverberación -ya de por sí elevada en alta montaña-, pondré especial interés en la necesidad de coger las lentes de máxima protección.  

El medioambiente

Si vivo en San Anselmo, California, la nevada, un hecho que ocurre cada treinta años, puede parecerme maravillosa. En este caso, sería la excepcionalidad lo que condicionaría la valoración positiva que hago del fenómeno climatológico.

Escucha aquí una de mis canciones favoritas de Van Morrison, “Snow in San Anselmo”.

Mis patrones psicológicos o sesgos

En cambio, si, aun viviendo en San Anselmo, he crecido escuchando que en 1972 mi madre resbaló sobre la nieve y tardó quince meses en recuperarse, mi visión de la nieve será negativa.

Mi marco cultural

Tampoco tendré pensamientos positivos al contemplar la nevada si mi sustento económico depende de que pueda salir a trabajar. Para un agricultor, por ejemplo, la nieve puede ser un obstáculo que altera sus rutinas.

Mi estado físico

En cambio, si soy un agricultor enfermo y con fiebre, esa mañana la nevada será bien recibida porque me facilitará el descanso y la recuperación física. 

Mi idioma

Los filólogos estudiamos en primer curso que nuestro idioma influye en nuestro pensamiento, según la hipótesis de Sapir-Whorf.

En un estudio en el que colaboré hace más de diez años,  Romero-Trillo y Espigares analizaron la expresión oral en inglés de la emoción y de los sentimientos. Para ello, seleccionaron fotografías de paisajes naturales ante los cuales debían reaccionar los que denominábamos “informantes” de diversas primeras lenguas. El resultado fue una taxonomía lingüística de la representación cognitiva de las emociones y los sentimientos en función del idioma materno y de variables psicológicas y socioculturales.

La realidad se representa

Otro factor que explica que mi realidad (subjetiva) puede no corresponder con la de mi interlocutor es que mi canal de representación dominante no coincide con el suyo. Siguiendo los ejemplos de la profesora de la UNED Laura Arranz Lago, esta categorización, que se utiliza en programación neurolingüística y en modelos afines,  es como sigue:

Representación visual:

–   Prefiero recibir información por escrito.

–   Si no entiendo, digo: “No veo bien qué beneficios me va a traer esto”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Imagina una planta diáfana antes de leer el nuevo organigrama”.

Representación auditiva:

–   Prefiero recibir información oralmente.

–   Si no entiendo, digo: “Cuéntame qué beneficios me va a traer esto”.

   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Escucha la explicación en tres palabras”.

Representación cinésica:

–   Prefiero recibir información cara a cara y en un ambiente que me resulte agradable.

–   Si no entiendo, digo: “No acabo de sentirme cómodo con esta idea”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Siéntete bien dando este paso”.

Representación mediante el diálogo interno:

–   Prefiero que me den varias opciones.

–   Si no entiendo, digo: “No estoy seguro de que esta propuesta tenga sentido”.

–   Puedo entenderlo mejor si me dicen: “Aquí tienes datos para comprenderla mejor”.

La realidad se interpreta

Según el modelo de Chris Argyris sobre el comportamiento humano en las organizaciones, conocido como la escalera de inferencias, reaccionamos ante una situación creyendo que nuestras conclusiones se derivan de hechos.

Sin embargo, en realidad se trata de una interpretación de esos hechos conforme a los siguientes pasos:

1. Observación de todos los datos disponibles:

Estoy en la sala de reuniones de una editorial, presentando mi manuscrito a un editor y a su asistente.

2. Atención a solo una parte de los datos:

Centro mi atención en el editor, que se distrae mirando dos veces el teléfono. 

3. Selección guiada por expectativas: 

El editor es el único que va a decidir si mi libro puede publicarse.

4. Atribución de significado a los datos seleccionados:

Saco la conclusión de que el editor se está aburriendo con mi presentación porque ha mirado dos veces el teléfono.  

5. Interpretación mediante la atribución de intenciones o causas:

Asumo que se está aburriendo porque no le interesa mi libro.

6. Construcción de conclusiones que nos parecen lógicas:

Dado el desinterés de este editor, así como el dela semana pasada, está claro que mi manuscrito no es apto para el mercado editorial.

7.  Actuación acorde con dichas creencias:

Mañana mismo cambiaré el enfoque de mi pitch. Es más, mañana empezaré a reescribir mi manuscrito.

Según este ejemplo, si el escritor emprende realmentela revisión de su libro, su comportamiento no se apoyará en la realidad, sino en inferencias a partir de un gesto: su interlocutor mirando dos veces el  teléfono.

Comprender que la realidad es subjetiva —pensada, representada e interpretada— nos permite comprender la dificultad de comunicar de manera eficaz. No son las situaciones en sí, sino cómo las pensamos, su representación y las inferencias que realizamos lo que sostiene nuestra visión personal de las cosas. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

Foto de portada: adaptación de una ilustración de origen que desconozco.

Foto de la nieve: Ali Inay.

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Comunicación intrapersonal,
Tres pasos para el cambio emocional

Tres pasos para el cambio _ Conversación con Sara Lázaro, mentora de inteligencia emocional

Hoy hablo con Sara Lázaro mentora de inteligencia emocional, creadora del Método Blanc® y autora del libro «Emociones en juego». Para un proceso de cambio personal hay que seguir tres pasos. Reconocer aquello que queremos cambiar reconociendo las emociones negativas, buscar el cambio y empezar a modificar los comportamientos.

Primer paso para cambiar emocionalmente: Reconocer que hay una emoción que no favorece

En este primera fase, Sara explica cómo reconocer la emoción escondida detrás de una frustración.

Lee en mi artículo Cómo hablarte sin hacerte daño:

✔️ Cómo localizar las emociones en el cuerpo

✔️ Cómo parar y sentir diferente

Segundo paso para cambiar emocionalmente: Buscar el cambio

En la segunda fase, según Sara, hay que tener las agallas de querer mirar hacia adentro.

Lee en mi artículo Cómo cambiar:

✔️ El cambio solo es posible si es el momento oportuno

✔️Para cambiar hay que querer desapegarse de nuestra identidad.

Tercer paso para cambiar emocionalmente: Modificar los comportamientos

En la última fase el cambio ya va notándose y muchas veces mucho más rápido que lo que pensábamos, explica Sara.

Lee en mi artículo Cómo comunicar mis necesidades personales:

✔️ Cómo pedir las cosas responsabilizándote de tus emociones.

La metodología que ha creado Sara, el Método Blanc®, es para líderes que quieren colaborar eficientemente con sus equipos y que saben que su estado emocional impacta directamente en los demás.

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Comunicación intrapersonal, ,
Mujer que consigue cambiar su manera de pensar

Cómo cambiar

Algunos cambios implican aprendizaje y nuevas actitudes, valores y disposiciones internas. No es lo mismo aprender a montar en moto —un conocimiento psicomotor— o estudiar italiano —un conocimiento intelectual—, que aprender habilidades de comunicación —un conocimiento afectivo. Por ejemplo, para cambiar de estilo comunicativo, no basta con comprender los principios de la ciencia de la comunicación, sino que hay que adoptar una actitud diferente.

Para lograrlo, numerosas disciplinas han desarrollado metodologías. En este artículo me centro en las pautas a las que apuntan la ciencia del aprendizaje, la psicología y el mundo de la empresa.

Los cambios de orden afectivo

Cambiar la forma de comunicarse cambia la forma de situarse ante el mundo, dejando a un lado la manera habitual de interpretar y de reaccionar frente a las cosas. 

Tomemos como ejemplo mi actitud natural de interrumpir a los demás en la conversación. Desde mi marco, interrumpir es una forma legítima de aportar valor, de afirmarme o de hacer valer mi rapidez mental. Para aprender a esperar mi turno de palabra, tendré que desprenderme de la idea de que, si no intervengo rápido, mi aportación pierde valor, y puedo ser considerada como una persona lenta o sin criterio.

Otros aprendizajes en el ámbito afectivo son, por ejemplo, aceptar el feedback de mejora de los demás o tener más constancia.

Las etapas necesarias para integrar un conocimiento: la ciencia del aprendizaje

Es relevante la aportación de Benjamin Bloom sobre cómo conseguir interiorizar y aplicar un conocimiento nuevo. Desde la ciencia del aprendizaje, un campo que me es muy cercano, Bloom sostiene que, para que un aprendiz integre un nuevo conocimientode orden afectivo,  debe:

1. Recibir los conocimientos de manera accesible para que se genere una disposición de escucha.

2. Implicarse de forma superficial, por ejemplo comentando o reaccionando de manera informal.

3. Reflexionar para poder valorar lo aprendido y defenderlo en público.

4. Poner en práctica el nuevo conocimiento, afrontando retos que le obliguen a reorganizar su sistema de prioridades y valores.

5. Autoevaluarse midiendo su habilidad en el nuevo conocimiento.

Un cambio en el ámbito afectivo puede lograrse mediante un aprendizaje progresivo. 

El éxito del cambio depende del momento: la psicología

El trabajo de James O. Prochaska, Carlo C. DiClemente y sus colaboradores, psicólogos del cambio conductual, parte de una pregunta muy concreta: cómo cambian las personas de manera intencional. Para responderla, se centraron en las conductas adictivas.

Según su estudio de 1982, la estructura común del cambio intencional se compone de cuatro estadios:

1. Contemplación

  • No hay intención de cambiar en un futuro previsible.
  • En este estadio la resistencia al cambio y la defensividad son habituales.

2. Preparación

  • Se empieza a actuar y a introducir pequeños cambios.
  • En este estadio suelen aparecer intentos fallidos y una intención más definida de actuar a corto plazo.

3. Acción

  • La conducta se modifica por completo.
  • En este estadio el cambio es visible externamente.

4. Mantenimiento

  • Mantenimiento activo de la nueva conducta.
  • En este estadio se consolida el cambio.

El modelo se representa como una espiral que ilustra que el cambio rara vez es lineal. Durante el proceso existen avances y retrocesos, por lo que se puede transitar por el mismo estadio varias veces.

Cada estadio debe incluir dinámicas que activan factores clave como la conciencia, la autoevaluación, el alivio emocional, el compromiso, el control, el contracondicionamiento, el refuerzo, las relaciones de ayuda y la reevaluación del entorno.

Este modelo enfatiza que el cambio no depende solo de la voluntad, sino del momento psicológico en el que se encuentra la persona.

El apego a nuestra identidad puede ser una traba: la gestión del cambio en el mundo de la empresa

Desde la segunda mitad del siglo XX, se ha tratado de explicar por qué fracasan en las empresas los procesos de cambio.

Escojo la visión del psicólogo Edgar Schein, porque pone el foco en la actitud individual de los trabajadores.

En su manual La cultura empresarial y el liderazgo: una visión dinámica,  Schein expone que, para que haya cambio, es necesario que el individuo revise los siguientes supuestos:

1. Supuestos sobre la competencia

  • Qué significa dentro de mi marco actual “hacerlo bien”, “ser eficaz” o “ser competente”.
  • Revisarlos implica aceptar una pérdida temporal de competencia.

2. Supuestos sobre la identidad

  • Quién soy yo cuando actúo correctamente según los criterios que me han definido hasta ahora.
  • Revisarlos implica asumir que el cambio no significa una pérdida de identidad.

3. Supuestos sobre el control

  • Qué grado de control es necesario para que experimente estabilidad.
  • Revisarlos implica renunciar a algunas certezas y, por consiguiente, elevar el nivel de ansiedad.

4. Supuestos sobre el error

  • Qué significado tiene para mí equivocarme dentro del marco vigente.
  • Revisarlos implica integrar el error como parte del aprendizaje.

5. Supuestos sobre el entorno

  • Qué espero que ocurra si modifico mi manera de actuar.
  • Revisarlos implica ser rechazado o perder el estatus social.

6. Supuestos sobre el esfuerzo y el coste

  • Qué nivel de malestar tolero durante un proceso de cambio.
  • Revisarlos implica asumir a medio plazo que el malestar es un precio que hay que pagar.

La resistencia al cambio se explica, según este enfoque, por el apego a supuestos que protegen la identidad.

Revisar el marco de referencia desde el que pensamos y actuamos parece ser una condición necesaria para los cambios de orden afectivo. Hay tres condiciones para que lleguen a producirse: el modo en que aprendemos cosas nuevas, nuestro estado psicológico y nuestra capacidad para distanciarnos de nuestra propia identidad.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación intrapersonal,
una de las tres vías para reconducir el exceso de empatía

El peligro de sobreinterpretar a los demás

En un artículo anterior vimos que, paradójicamente, el exceso de inteligencia emocional puede volverse en tu contra. Esto ocurre cuando la información que captas sobre el estado emocional de tu interlocutor te lleva a sobreinterpretar su reacción como un rechazo, anulando o condicionando tu respuesta. Aquí tienes tres maneras de no caer en la sobreinterpretación.

Pregúntate primero qué esconde tu actitud  


Dentro de las competencias de la inteligencia emocional —que dominas con soltura—, están el autoconocimiento y la autorregulación. Seguramente tú también cuentas con ellas. Demuéstralo entendiendo por qué te callas o cambias de tema cuando piensas que la otra persona no opina como  tú. Puede que con tu actitud, más que cuidarla a ella, estés protegiendo tu propia comodidad emocional evitando el desacuerdo. 

Si esta tendencia es inconsciente, una forma de detectarla es volver al método que propone Enrique García Huete en su libro Aprender a pensar bien observando qué sientes, qué piensas y volviendo a pensar. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué siento: Frío en las manos, una emoción negativa.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso si es adecuado que me sienta incómoda porque Pepe tenga gustos diferentes. Quizá él simplemente no quiera intervenir en ese momento.
    • Prosigo: Me gustan las historias que muestran cómo se cruzan las vidas de personas muy distintas a mí en un país muy distinto.

➡️ Solución 1: Haz uso de tu inteligencia emocional cuestionando tus propias reacciones.

Ten en cuenta las circunstancias de cada persona  

No olvides que la información que recibes es una hipótesis, no una certeza. Detrás de una reacción o de un gesto pueden esconderse circunstancias anodinas que no conoces, tales como cansancio, dolor de cabeza o distracción.  

Cada persona hace su propia interpretación según su estado físico y emocional, su cultura o su educación. Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson, de la Escuela de Palo Alto, explican en su “Teoría de la comunicación humana”, publicada en 1960 , que no hay una única realidad comunicativa, como se pensaba hasta entonces, según la teoría matemática de la comunicación de 1948 de los científicos Shannon y Weaver, sino múltiples realidades subjetivas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta que me guste el manga.
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá nunca haya leído manga.
    • Pregunto: ¿Has leído algún libro de manga? 

➡️ Solución 2: Evita interpretaciones erróneas centrándote en el contenido y evitando poner el foco en lo relacional.

Recuerda que cada persona tiene su propio código comunicativo 

Todos nos expresamos de manera distinta. Para facilitar la descodificación de los mensajes, ten presentes los tres canales de comunicación: 

  • Las palabras
  • El tono, el ritmo o las pausas
  • Los gestos, la postura y la expresión facial

La teoría de la complementariedad de Albert Mehrabian («Silent Messages», 1971) estipula que el 7% del impacto comunicativo procede de las palabras, el 38% de la comunicación oral y el 55% del lenguaje corporal. 

Si las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra, observa el conjunto antes de sacar conclusiones precipitadas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas y mira de reojo el móvil. 
  • Qué pienso: No le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá tenga prisa.
    • Añado: Cuando sea mejor momento te cuento por qué me ha gustado.  

 ➡️ Solución 3: Asegúrate de haber entendido bien, haciendo preguntas abiertas o cerradas de tanteo, del tipo de “Creo comprender…”, que te permiten confirmar antes de interpretar.

Gestionar el exceso de inteligencia emocional pasa por preguntarte por qué minimizas o escondes tu opinión cuando interpretas reticencia en tu interlocutor. Para contrarrestarlo, céntrate en tu mensaje —no en lo que crees que ocurre en la relación— y haz preguntas antes de interpretar.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Mujer que por exceso de empatía se calla o dice lo que dice su interlocutor.

Cuánta es demasiada inteligencia emocional

Ser hábil leyendo a los demás facilita la conexión, pero el exceso de esta capacidad puede convertirse en un obstáculo para la comunicación eficaz.  

Si eres una persona ultraconsciente del efecto de tus palabras, aquí te presento dos situaciones que indican que tu conciencia social -uno de los componentes de la inteligencia emocional según Daniel Goleman- puede no favorecerte. 

Cuando la lectura emocional te aleja de tu mensaje

La capacidad de captar todo tipo de señales del entorno es valiosa, como leerás aquí, pero puede volverse en tu contra. Por ejemplo, cuando al hablar adaptas constantemente tu mensaje en función de lo que ocurre —una mirada, un gesto, un silencio—, puedes acabar modificando sin darte cuenta lo que ibas a decir, como en la situación siguiente.

  • Pepe: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe añade: No es que me entusiasme el manga, pero este tipo no está mal.

Esta actitud de adaptación de Pepe según la reacción de Luisa denota que olvida que lo que percibe (a Luisa no le gusta el manga) es una interpretación, no una realidad. 

Como consecuencia, su mensaje se vuelve ambiguo y pierde claridad en la comunicación interpersonal. 

⚠ Esta tendencia es problemática si es tu manera espontánea y no intencionada de reaccionar.

Cuando tu lectura emocional te lleva a anular tu opinión

Evitar ciertos temas para no generar conflicto puede ser un acto de inteligencia emocional. Pero otra cosa es ceder sistemáticamente cada vez que crees percibir una reacción negativa en el otro, como en esta situación:

  • Pepe: He disfrutado mucho este manga seinen
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe cambia de tema.

⚠ Modificar o silenciar tu mensaje solo por la reacción ajena provoca dos consecuencias negativas:

  • sin autenticidad no hay confianza, lo que acarrea desconexión;
  • se debilita tu coherencia interna, lo que Carl Rogers expresa con el concepto de congruencia, es decir, la alineación entre lo que se siente, se piensa y se expresa.

En este post puedes leer mi propuesta sobre cómo modificar esta conducta mediante la comunicación.

La alta sensibilidad y la lectura emocional

Las personas con una sensibilidad alta poseen la valiosa capacidad de comprender lo que piensan los demás, según demuestra un estudio sobre la sensibilidad y las relaciones personales publicado en 2024 por Benjamin A. Tabak et al. Según los autores, estas personas también tienden a sentir la necesidad de gustar a los demás.

La combinación de estas dos conclusiones puede ser un condicionante a la hora de expresarse. Si una persona capta cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto que su interlocutor no está de acuerdo con ella, su percepción puede llevarla a modificar su mensaje.

Tener una inteligencia emocional alta es una fortaleza en comunicación, pero para convertirla en una herramienta de conexión se debe acompañar de autenticidad.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Tu empatía y tu reflexión se interponen en tu comunicación

Cuando la reflexión se interpone en la comunicación

¿Tienes tanta perspectiva sobre las cosas que tus explicaciones suelen ser complicadas y tus conclusiones neutrales? Si es así, tu amplitud de miras puede estar distanciándote de tus interlocutores. 

Ser una persona reflexiva es un gran atributo y una característica de quienes tienen sensibilidad de procesamiento sensorial, como explicaba aquí . También, paradójicamente, puede convertirse en un obstáculo para una comunicación eficaz.  

Sal de la reflexión y reconduce tu comunicación interpersonal cuando notes desconexión, a la vez que sacas provecho de tus habilidades. 

La alta sensibilidad: sopesar antes de responder

La alta sensibilidad se asocia con una forma particular de relacionarse con la información: una tendencia marcada a detenerse, observar y evaluar antes de opinar o actuar. 

Un estudio de 2025 de Xiao, Baetens y Deroost analizó cómo las personas altamente sensibles responden ante tareas que requieren elegir la respuesta correcta a partir de pistas cuya fiabilidad varía. En el experimento, los participantes recibían una pista que podía ser correcta o no, con probabilidades que oscilaban entre el 50% y el 100%. Los resultados mostraron que las personas altamente sensibles eran sistemáticamente más lentas que el resto al responder, necesitando examinar con mayor detenimiento cada pista antes de decidir. 

Pero cuando las pistas alcanzaban un nivel de fiabilidad del 100%, las personas altamente sensibles ajustaban su comportamiento y aceleraban significativamente su respuesta. Es decir, cuando la información es clara y fiable, la reflexión da paso a la acción.

Ve al grano para proyectar claridad 

Tomarte tiempo para pensar y aportar nuevas ideas o enfoques es valioso. A la vez puede ser la causa de que tus mensajes se diluyan y de que tus interlocutores pierdan el hilo. Para evitarlo:

Pregúntate qué quieres que la otra persona recuerde de lo que vas a decir. Es probable que veas múltiples ángulos y matices en cada situación. Céntrate en transmitir solo la esencia. 

Usa la técnica probada PREP (Punto, Razón, Ejemplo, Punto) de la que hablamos aquí , para comunicar de forma clara tus ideas, por muy complejas que sean. Esta estructura te permitirá también resaltar el fundamento de tus mensajes.  

Toma partido para proyectar tu compromiso 

La capacidad de tener una perspectiva amplia conlleva sopesar toda la información para emitir respuestas ecuánimes. En el mejor de los casos, tus posicionamientos serán neutros pero puede incluso que sean inexistentes si no consigues salir de la reflexión. En este contexto, tu naturaleza ecuánime puede leerse como una falta de implicación. Para evitarlo:

Utiliza tu atención para detectar señales de lenguaje no verbal como una herramienta estratégica. Convierte la desconexión de tu interlocutor en un acicate para la expresión directa. Por ejemplo, estas señales denotan desconexión: 

  • Falta de contacto visual 
  • Brazos cruzados 
  • Cuerpo girado hacia otra dirección 
  • Jugueteo con objetos 

Cuando presentes tu punto de vista, usa tu don natural para tender puentes. Esa gran fortaleza te respaldará mientras vas ganando confianza para emitir opiniones de manera más espontánea. 

La clave para comunicar de manera eficaz suele ser el autoconocimiento. Si sabes que tu naturaleza es reflexiva tendrás que ajustar esta característica para poder sacarle partido y conectar con los demás.  

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Pedirle a los demás que cambien

Cómo comunicar mis necesidades personales

En el artículo «Mis necesidades personales» descubrí que mis necesidades personales son mi combustible interno y que distinguirlas me proporciona un valioso autoconocimiento.  

Hoy veremos que la propuesta de la Comunicación no Violenta (CNV) es hacer uso de este conocimiento para pedirles a las otras personas cambios que inciden en mi bienestar. 

Por qué hacer peticiones 

Según la CNV, fomentar las relaciones colaborativas tiene estos dos beneficios: 

Liberar a los demás responsabilizándome de mis necesidades personales

Cada necesidad no cubierta se traduce en un sentimiento de malestar. Al verbalizar mi necesidad, asumo que soy la única persona responsable de sentirme mal y libero de toda carga a los que me rodean.  

Por ejemplo, digo:  

En lugar de:

Vivir en colaboración dando a conocer mis necesidades personales

A menudo creemos que el mero hecho de convivir nos permite conocernos y comportarnos de manera acertada con compañeros, amigos y familia. La realidad es que es imposible que esto ocurra si no expresamos lo que necesitamos. 

Para conseguir que los demás cambien algo, tanto en el ámbito privado como profesional, debo despertar su deseo de contribuir a mi bienestar, y una de las condiciones, que repasaremos debajo,  es pedírselo de manera explícita. 

Por ejemplo, digo:  

Necesito que escuches y que entiendas el reto en todos sus matices antes de proponerme soluciones. 

En lugar de:

Necesito un colaborador empático. 

Cómo hacer peticiones 

Según la CNV, las innumerables formas posibles  de satisfacer una necesidad se llaman estrategias. Para poner en práctica una estrategia y pedirle a alguien que cambie de comportamiento tengo que hacerle peticiones de manera específica. 

En primera persona del singular: 

Por ejemplo, digo:  

Necesito hacer la cama para empezar el día con buen pie. 

En lugar de:

Para empezar el día con buen pie, hay que hacer la cama. 

En positivo:  

Por ejemplo, digo:  

Me gustaría que, cuando seas la última en irse, cierres la puerta con doble llave.  

En lugar de:

No me gusta lo irresponsable que eres.  

Y, si es necesario, mencionando mi necesidad: 

Me gustaría que, cuando seas la última persona en irse, cierres la puerta con doble llave porque no duermo bien si no tengo la certeza de que la oficina está segura. 

De manera concreta:  

Por ejemplo, digo:  

Te agradezco que me digas algo positivo que haya hecho durante nuestra presentación.  

En lugar de:

 Te agradezco que me des tu opinión.  

Los límites de las peticiones  

La Comunicación NoViolenta no ofrece técnicas coercitivas. El difícil ejercicio de identificar una necesidad, pensar cómo satisfacerla y hacerle una petición a alguien no garantiza el éxito . 

Si no consigo despertar el deseo natural de colaboración, probablemente sea porque no lo he fomentado con anterioridad, algo de lo que hablamos en este post. 

En este caso, siempre me queda la posibilidad de solucionar yo misma la situación.

Por ejemplo, en lugar de perder el tiempo enunciando: 

Me he llevado un chasco al no verte en casa de Pepa porque quería hablarte del proyecto en Atacama.   

Puedo coger el teléfono y contar el proyecto en Atacama.  

Pregúntate si el cambio de actitud de otra persona tiene la capacidad de contribuir a tu bienestar de manera significativa. Si es así, sopesa si ya hay establecido entre vosotros un clima de escucha y de colaboración y, de ser así, lánzate. Merece la pena fomentar la colaboración mediante el diálogo. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Para escribir este texto he consultado La comunicación NoViolenta en el trabajo y los libros de Marshall B. Rosenberg, el creador de la Comunicación NoViolenta. 

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Mis necesidades personales

La pirámide de necesidades humanas de Abraham Maslow sigue ofreciendo claridad, 80 años después de su publicación, sobre nuestras motivaciones humanas como sociedad occidental. También son objeto de estudio las necesidades individuales, tanto físicas, intelectuales como emocionales. La Comunicación No Violenta (CNV), por ejemplo, se fundamenta en el reconocimiento de esas necesidades personales esenciales. Hoy veremos cómo identificar una necesidad y en un próximo post contaremos que ser conscientes de nuestras necesidades nos ayuda a mejorar la comunicación y las relaciones interpersonales.

Qué es una necesidad personal

Según la CNV, las necesidades actúan como un auténtico combustible interno. Aunque, por ello, deberían ocupar un lugar central en nuestras vidas, a menudo resulta complicado identificarlas. 

La clave general para identificar una necesidad es la observación de nuestros sentimientos. Experimentar bienestar, estar absorto o sentirse conmovido, por ejemplo, son indicativos de que estamos cubriendo una necesidad. Estas son otras características de una necesidad personal:

1-  Se expresa en primera persona:

Necesito estar contigo por las tardes.

En lugar de:

Tienes que estar más tiempo conmigo.

2-  Se expresa de manera afirmativa:

Necesito estar sola.

En lugar de:

No puedo estar con gente.

3-  Se expresa como una generalidad:

Necesito tener una vida estable.

En lugar de:

Necesito pasar todos los veranos en la misma aldea de los Pirineos.

No es fácil identificar nuestras necesidades. El listado que ofrece la Comunicación No Violenta, y que podrás encontrar aquí, te servirá de inspiración. La lista incluye ejemplos de necesidades englobados en los siguientes ámbitos:

  • Autonomía: por ejemplo, poder elegir a mi pareja.
  • Bienestar físico: por ejemplo, obtener suficientes horas de sueño.
  • Bienestar espiritual: por ejemplo, alcanzar un estado de armonía.
  • Realización personal: por ejemplo, encontrar un sentido a mi vida.
  • Interdependencia: por ejemplo, recibir una consideración adecuada.

Las falsas necesidades personales

Estas son algunas razones por las que puede ser complicado distinguir con claridad nuestras necesidades.

Una necesidad no es un pensamiento

A menudo, confundimos nuestras necesidades con nuestros pensamientos, como por ejemplo cuando mezclamos:

  • Deseo con necesidad: al creer que deseamos algo que necesitamos.
  • Deseo con deber: al pensar que deseamos algo porque los demás lo esperan de nosotros.

Una necesidad no involucra a personas y cosas concretas

El concepto de generalidad que mencionamos más arriba es importante para la CNV. Según la visión de su creador, Marshall Rosenberg, si somos concretos y nos referimos a lugares u objetos, lo que estamos enunciando no es una necesidad, sino una estrategia. Las estrategias son formas de satisfacer una necesidad.  

Por ejemplo, puedo satisfacer esta necesidad:

Necesito socializar.

Con una o varias de las siguientes estrategias:

  • Llamar a Luis para dar un paseo.
  • Quedar con Marta para tomar algo.
  • Apuntarme a un club de lectura.

Las necesidades personales señaladas por la CNV son universales. Sin embargo, lo que distingue a cada persona es la combinación única de estas necesidades. Como hemos visto, no es fácil tomar consciencia de ellas. No obstante, vale la pena autoconocerse para poder optar por lo que nos impulsa de verdad.

En este artículo te explico cómo hacer partícipe a los demás de tus necesidades personales.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Mujer con un pensamiento dañino que puede cambiar si detecta la emoción

Cómo hablarte sin hacerte daño

Uno de los pilares del autoconocimiento consiste en ser capaz de transformar una reacción automática ante una circunstancia en una elección consciente.

Lee hasta el final para saber cómo adoptar una mirada ante las cosas que sea mejor para ti. 

Localiza las emociones en el cuerpo 

Es fácil identificar qué energía, negativa o positiva, nos invade en cualquier circunstancia. Pero no sabemos qué papel desempeñan las emociones. 

Las emociones son fenómenos corporales. En esto coinciden las teorías del neurocientífico António Damásio, desarrolladas a partir de la década de 1990, y las de los psicólogos Paul Ekman y Wallace V. Friesen, formuladas en 1971. 

Estas son algunas señales físicas comúnmente relacionadas con emociones positivas: 

  • Calidez interna, especialmente en el pecho 
  • Relajación muscular 
  • Respiración fluida amplia, profunda y estable 
  • Reducción de la tensión corporal 
  • Ligereza en el pecho o en todo el cuerpo 

Estas son algunas señales físicas comúnmente relacionadas con emociones negativas: 

  • Breve congelación corporal o, por el contrario, calor  
  • Tensión en el abdomen, mandíbula o cuello 
  • Respiración entrecortada 
  • Garganta cerrada u opresión en el pecho 
  • Sudoración fría en manos y pies 
  • Aceleración del pulso 

Ekman y Friesen identificaron siete emociones universales: alegría, admiración, terror, asombro, pena, odio y furia.

En lugar de una “lista cerrada” de emociones Jordi Vallverdú, en su curso Philosophical Introduction to Emotions de la Universitat Autònoma de Barcelona, propone una taxonomía abierta. En ella las emociones se agrupan según su papel en el pensamiento, su función adaptativa –como herramientas para resolver problemas de la vida social– y su dimensión moral -lo que una cultura entiende como emociones correctas e incorrectas.

Durante siglos, influidos por Descartes, hemos pensado que la mente y el cuerpo iban por separado. António Damásio demostró que el cuerpo es el que siente primero, y que posteriormente es la mente la que interpreta. En su obra El error de Descartes (1994), el neurocientífico demuestra que “los sentimientos son la mente percibiendo al cuerpo.”

➡️ Así, cuando detectas una señal física que traduce una emoción, estas conociendo tus reacciones automáticas. 

Para, piensa y siente de manera diferente  

Algunas señales corporales ofrecen una información valiosa sobre mis emociones y mis pensamientos. 

Ejemplo  

Es domingo a las 20h: pienso en el trabajo y percibo dolor de estómago.

En ese instante  tengo la oportunidad de detenerme y poner en práctica el sencillo método propuesto por el psicólogo Enrique García Huete (sobre el que ya te hablaba en otro artículo) en su libro Aprender a pensar bien. 

Qué señal física percibo

Tensión en el estómago, que traduce una emoción negativa. 

Qué pienso

Mañana empiezo a las 8 y no termino hasta las 20h, el trabajo me absorbe y me agota. 

Vuelvo a pensar

Voy a tomar el control de mi tiempo. Hoy dormiré bien. Mañana tendré una jornada productiva. El martes saldré a las 18h y practicaré iyengar.

Qué siento ahora

Más serenidad, mis pensamientos se centran en preparar lo que necesito terminar para acostarme pronto.   

➡️ Así, cuando puedes observar la señal física y la emoción, en lugar de creerte el pensamiento asociado y reaccionar de manera automática, recuperas tu capacidad de respuesta. 

Distingue los falsos sentimientos  

Esta metodología también sirve para detectar los falsos sentimientos, que son valoraciones disfrazadas de emoción que expresamos en primera persona seguida del verbo sentir

Ejemplo 

No he conseguido reiniciar el ordenador. He llamado al técnico de sistemas para que lo hiciera. 

Qué señal física percibo

Tensión de mandíbula, que traduce una emoción negativa. 

Qué pienso 

Me siento inútil

Vuelvo a pensar

Me doy cuenta de que sentirme inútil no es una emoción, sino que esconde un pensamiento: los demás me ven como una inútil. Este pensamiento merma mi capacidadde actuar. 

Reformulo mi pensamiento inicial

Siento irritación al no ser capaz de reconfigurar mi ordenador.  

Qué siento ahora 

Calma, al recordar que el técnico solo ha desenchufado, apagado y encendido, algo que puedo hacer yo misma si me vuelve a pasar. 

 ➡️ Cuando usas verdaderos sentimientos, recuperas tu capacidad de autonomía y reaccionas de manera consciente. 

Reconocer las emociones que nos invaden es el primer paso para no dejarnos arrastrar por los pensamientos automáticos. Reformular lo que pensamos puede romper el círculo de sentimientos dañinos y nos permite sentir y actuar de manera diferente.  

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación intrapersonal, ,
Sensibilidad de procesamiento sensorial y comunicación

Mi visión sobre la alta sensibilidad  

Algunas personas mayores viajan de pie en el metro mientras muchas otras lo hacemos, sentadas, demasiado absortas en nuestros teléfonos. 

Siguiendo con el metro, las personas con Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS) serían aquellas que sí se levantan para ceder su asiento a quien lo necesita. No son mejores personas, simplemente son más conscientes de su entorno.

Las personas con SPS, también conocidas como altamente sensibles, representan aproximadamente el 20% de la población. Este grupo no solo es capaz de captar más cosas de las que suceden a su alrededor, sino que también procesan con mayor profundidad lo que perciben, lo cual influye en su manera de comunicarse.

Personalmente, he aprendido a reconocer esta sensibilidad en un intento de comprender a mis hijos: esa es la razón por la que la información que hoy comparto puede parecer parcial. Mi sesgo me lleva a ver principalmente los aspectos positivos de convivir con quienes actúan como verdaderos zahoríes. Esos “lectores de sala” detectan de manera ultrarrápida las sutilezas en los estados tanto emocionales como físicos. En la vida profesional, toparme con profesionales deseosos de contar con esta habilidad, que no es imposible de enseñar, pero sí difícil, ha reforzado mi valoración positiva de la alta sensibilidad.  

Qué es la sensibilidad de procesamiento sensorial 

La sensibilidad no es un rasgo de personalidad binario, sino que existe en un espectro con muchos niveles; la alta sensibilidad se encuentra en el extremo.

El término de sensibilidad de procesamiento sensorial (SPS) se refiere a los siguientes aspectos:

Procesamiento: se relaciona con la cognición o el pensamiento. 

Sensibilidad: alude a la capacidad del sistema nervioso central para procesar la información. 

Sensorial: engloba los estímulos internos, ambientales y sociales que son procesados o pensados.

La psicóloga Elaine Aron fue de las primeras en hablar de alta sensibilidad y de SPS. En 1996 propone un constructo basado en la suposición de que algunas personas son capaces de percibir estímulos de baja intensidad y emiten respuestas intensificadas ante dichos estímulos.  

Cómo es una persona con sensibilidad de procesamiento sensorial 

Según el libro de Elaine Aron La persona altamente sensible, esta presenta las siguientes características, que pueden causar sobreestimulación y saturación. 

Profundidad de procesamiento  

Es consciente de las consecuencias a largo plazo y, por ello, antes de hablar, prefiere tomarse tiempo para pensar. Además, como baraja tantas opciones (que procesa rápidamente, aunque aparente lo contrario) sus respuestas son más matizadas y ecuánimes.  

Alta emocionalidad 

Vive tanto las emociones positivas como las negativas con mayor profundidad, ya sea ante una ficción o en la vida real.

Sensibilidad social y sensorial

Tiene una mayor sensibilidad a los estímulos de los cinco sentidos, ya sea la percepción del frío, de tejidos suaves, de los efectos de la cafeína, del hambre, de luces fuertes o de melodías agradables.  

Está alerta a las necesidades de los demás y se preocupa por el bienestar de todos, dos cualidades que fomentan relaciones significativas y duraderas. 

Para qué y cómo saber si eres una PAS  

Puede que te interese identificar en qué fase del espectro de la sensibilidad te sitúas. El autoconocimiento puede ayudarte a mejorar tu día a día realizando los ajustes necesarios en tu estilo de vida. 

Para medir tu sensibilidad, existe una Escala PAS para la población española desarrollada por el equipo científico de los doctores Antonio Chacón y Manuela Pérez. Esta escala ha sido realizada con el apoyo de la doctora Aron, testeada por 12.000 usuarios y validada estadísticamente con tres coeficientes diferentes. Puedes hacer uso de ella gratuitamente en la web de PAS España pinchando aquí. 

Comprender qué es la alta sensibilidad es el paso previo para apreciar los beneficios que aporta, ya sea en un vagón de metro o en una sala de reuniones. Si perteneces al 20% de la población que es altamente sensible, aprender a conocerte es crucial. Si perteneces al 80% restante, te interesará reconocer las ventajas que supone vivir e interactuar con personas altamente sensibles.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto: Brian Matangelo

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