Tres pasos para el cambio emocional

Tres pasos para el cambio emocional Conversación con Sara Lázaro mentora de inteligencia emocional

Hoy hablo con Sara Lázaro creadora del Método Blanc® y autora del libro «Emociones en juego».

Primer paso para cambiar emocionalmente: Reconocer que hay una emoción que no favorece

Lee en mi artículo Cómo hablarte sin hacerte daño:

✔️ Cómo localizar las emociones en el cuerpo

✔️ Cómo parar y sentir diferente

Segundo paso para cambiar emocionalmente: Buscar el cambio

Lee en mi artículo Cómo cambiar:

✔️ El cambio solo es posible si es el momento oportuno

✔️Para cambiar hay que querer desapegarse de nuestra identidad.

Tercer paso para cambiar emocionalmente: Modificar los comportamientos

Lee en mi artículo Cómo comunicar mis necesidades personales:

✔️ Cómo pedir las cosas responsabilizándote de tus emociones.

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Comunicación intrapersonal, ,
Mujer que consigue cambiar su manera de pensar

Cómo cambiar

Algunos cambios implican aprendizaje y nuevas actitudes, valores y disposiciones internas. No es lo mismo aprender a montar en moto —un conocimiento psicomotor— o estudiar italiano —un conocimiento intelectual—, que aprender habilidades de comunicación —un conocimiento afectivo. Por ejemplo, para cambiar de estilo comunicativo, no basta con comprender los principios de la ciencia de la comunicación, sino que hay que adoptar una actitud diferente.

Para lograrlo, numerosas disciplinas han desarrollado metodologías. En este artículo me centro en las pautas a las que apuntan la ciencia del aprendizaje, la psicología y el mundo de la empresa.

Los cambios de orden afectivo

Cambiar la forma de comunicarse cambia la forma de situarse ante el mundo, dejando a un lado la manera habitual de interpretar y de reaccionar frente a las cosas. 

Tomemos como ejemplo mi actitud natural de interrumpir a los demás en la conversación. Desde mi marco, interrumpir es una forma legítima de aportar valor, de afirmarme o de hacer valer mi rapidez mental. Para aprender a esperar mi turno de palabra, tendré que desprenderme de la idea de que, si no intervengo rápido, mi aportación pierde valor, y puedo ser considerada como una persona lenta o sin criterio.

Otros aprendizajes en el ámbito afectivo son, por ejemplo, aceptar el feedback de mejora de los demás o tener más constancia.

Las etapas necesarias para integrar un conocimiento: la ciencia del aprendizaje

Es relevante la aportación de Benjamin Bloom sobre cómo conseguir interiorizar y aplicar un conocimiento nuevo. Desde la ciencia del aprendizaje, un campo que me es muy cercano, Bloom sostiene que, para que un aprendiz integre un nuevo conocimientode orden afectivo,  debe:

1. Recibir los conocimientos de manera accesible para que se genere una disposición de escucha.

2. Implicarse de forma superficial, por ejemplo comentando o reaccionando de manera informal.

3. Reflexionar para poder valorar lo aprendido y defenderlo en público.

4. Poner en práctica el nuevo conocimiento, afrontando retos que le obliguen a reorganizar su sistema de prioridades y valores.

5. Autoevaluarse midiendo su habilidad en el nuevo conocimiento.

Un cambio en el ámbito afectivo puede lograrse mediante un aprendizaje progresivo. 

El éxito del cambio depende del momento: la psicología

El trabajo de James O. Prochaska, Carlo C. DiClemente y sus colaboradores, psicólogos del cambio conductual, parte de una pregunta muy concreta: cómo cambian las personas de manera intencional. Para responderla, se centraron en las conductas adictivas.

Según su estudio de 1982, la estructura común del cambio intencional se compone de cuatro estadios:

1. Contemplación

  • No hay intención de cambiar en un futuro previsible.
  • En este estadio la resistencia al cambio y la defensividad son habituales.

2. Preparación

  • Se empieza a actuar y a introducir pequeños cambios.
  • En este estadio suelen aparecer intentos fallidos y una intención más definida de actuar a corto plazo.

3. Acción

  • La conducta se modifica por completo.
  • En este estadio el cambio es visible externamente.

4. Mantenimiento

  • Mantenimiento activo de la nueva conducta.
  • En este estadio se consolida el cambio.

El modelo se representa como una espiral que ilustra que el cambio rara vez es lineal. Durante el proceso existen avances y retrocesos, por lo que se puede transitar por el mismo estadio varias veces.

Cada estadio debe incluir dinámicas que activan factores clave como la conciencia, la autoevaluación, el alivio emocional, el compromiso, el control, el contracondicionamiento, el refuerzo, las relaciones de ayuda y la reevaluación del entorno.

Este modelo enfatiza que el cambio no depende solo de la voluntad, sino del momento psicológico en el que se encuentra la persona.

El apego a nuestra identidad puede ser una traba: la gestión del cambio en el mundo de la empresa

Desde la segunda mitad del siglo XX, se ha tratado de explicar por qué fracasan en las empresas los procesos de cambio.

Escojo la visión del psicólogo Edgar Schein, porque pone el foco en la actitud individual de los trabajadores.

En su manual La cultura empresarial y el liderazgo: una visión dinámica,  Schein expone que, para que haya cambio, es necesario que el individuo revise los siguientes supuestos:

1. Supuestos sobre la competencia

  • Qué significa dentro de mi marco actual “hacerlo bien”, “ser eficaz” o “ser competente”.
  • Revisarlos implica aceptar una pérdida temporal de competencia.

2. Supuestos sobre la identidad

  • Quién soy yo cuando actúo correctamente según los criterios que me han definido hasta ahora.
  • Revisarlos implica asumir que el cambio no significa una pérdida de identidad.

3. Supuestos sobre el control

  • Qué grado de control es necesario para que experimente estabilidad.
  • Revisarlos implica renunciar a algunas certezas y, por consiguiente, elevar el nivel de ansiedad.

4. Supuestos sobre el error

  • Qué significado tiene para mí equivocarme dentro del marco vigente.
  • Revisarlos implica integrar el error como parte del aprendizaje.

5. Supuestos sobre el entorno

  • Qué espero que ocurra si modifico mi manera de actuar.
  • Revisarlos implica ser rechazado o perder el estatus social.

6. Supuestos sobre el esfuerzo y el coste

  • Qué nivel de malestar tolero durante un proceso de cambio.
  • Revisarlos implica asumir a medio plazo que el malestar es un precio que hay que pagar.

La resistencia al cambio se explica, según este enfoque, por el apego a supuestos que protegen la identidad.

Revisar el marco de referencia desde el que pensamos y actuamos parece ser una condición necesaria para los cambios de orden afectivo. Hay tres condiciones para que lleguen a producirse: el modo en que aprendemos cosas nuevas, nuestro estado psicológico y nuestra capacidad para distanciarnos de nuestra propia identidad.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación intrapersonal,
una de las tres vías para reconducir el exceso de empatía

El peligro de sobreinterpretar a los demás

En un artículo anterior vimos que, paradójicamente, el exceso de inteligencia emocional puede volverse en tu contra. Esto ocurre cuando la información que captas sobre el estado emocional de tu interlocutor te lleva a sobreinterpretar su reacción como un rechazo, anulando o condicionando tu respuesta. Aquí tienes tres maneras de no caer en la sobreinterpretación.

Pregúntate primero qué esconde tu actitud  


Dentro de las competencias de la inteligencia emocional —que dominas con soltura—, están el autoconocimiento y la autorregulación. Seguramente tú también cuentas con ellas. Demuéstralo entendiendo por qué te callas o cambias de tema cuando piensas que la otra persona no opina como  tú. Puede que con tu actitud, más que cuidarla a ella, estés protegiendo tu propia comodidad emocional evitando el desacuerdo. 

Si esta tendencia es inconsciente, una forma de detectarla es volver al método que propone Enrique García Huete en su libro Aprender a pensar bien observando qué sientes, qué piensas y volviendo a pensar. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué siento: Frío en las manos, una emoción negativa.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso si es adecuado que me sienta incómoda porque Pepe tenga gustos diferentes. Quizá él simplemente no quiera intervenir en ese momento.
    • Prosigo: Me gustan las historias que muestran cómo se cruzan las vidas de personas muy distintas a mí en un país muy distinto.

➡️ Solución 1: Haz uso de tu inteligencia emocional cuestionando tus propias reacciones.

Ten en cuenta las circunstancias de cada persona  

No olvides que la información que recibes es una hipótesis, no una certeza. Detrás de una reacción o de un gesto pueden esconderse circunstancias anodinas que no conoces, tales como cansancio, dolor de cabeza o distracción.  

Cada persona hace su propia interpretación según su estado físico y emocional, su cultura o su educación. Paul Watzlawick, Janet Beavin y Don Jackson, de la Escuela de Palo Alto, explican en su “Teoría de la comunicación humana”, publicada en 1960 , que no hay una única realidad comunicativa, como se pensaba hasta entonces, según la teoría matemática de la comunicación de 1948 de los científicos Shannon y Weaver, sino múltiples realidades subjetivas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas.  
  • Qué pienso: A Pepe no le gusta que me guste el manga.
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá nunca haya leído manga.
    • Pregunto: ¿Has leído algún libro de manga? 

➡️ Solución 2: Evita interpretaciones erróneas centrándote en el contenido y evitando poner el foco en lo relacional.

Recuerda que cada persona tiene su propio código comunicativo 

Todos nos expresamos de manera distinta. Para facilitar la descodificación de los mensajes, ten presentes los tres canales de comunicación: 

  • Las palabras
  • El tono, el ritmo o las pausas
  • Los gestos, la postura y la expresión facial

La teoría de la complementariedad de Albert Mehrabian («Silent Messages», 1971) estipula que el 7% del impacto comunicativo procede de las palabras, el 38% de la comunicación oral y el 55% del lenguaje corporal. 

Si las palabras dicen una cosa y el cuerpo otra, observa el conjunto antes de sacar conclusiones precipitadas. 

  • Qué digo: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Qué ocurre: Pepe arquea las cejas y mira de reojo el móvil. 
  • Qué pienso: No le gusta el manga. 
  • Qué hago, en vez de minimizar mi opinión o cambiar de tema:
    • Pienso que quizá tenga prisa.
    • Añado: Cuando sea mejor momento te cuento por qué me ha gustado.  

 ➡️ Solución 3: Asegúrate de haber entendido bien, haciendo preguntas abiertas o cerradas de tanteo, del tipo de “Creo comprender…”, que te permiten confirmar antes de interpretar.

Gestionar el exceso de inteligencia emocional pasa por preguntarte por qué minimizas o escondes tu opinión cuando interpretas reticencia en tu interlocutor. Para contrarrestarlo, céntrate en tu mensaje —no en lo que crees que ocurre en la relación— y haz preguntas antes de interpretar.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de casi doscientas novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicación interpersonal, , ,
La comunicación es el dato implícite en el informe PaRIS de calidad y resultados sanitarios.

La comunicación, el dato implícito en los estudios de calidad asistencial

Los resultados de un estudio de 2025, en el que se compara por primera vez la atención asistencial en 19 países de la OCDE, permiten tomar el pulso a la calidad percibida de la atención primaria pública en España.

Dado que el estudio incorpora la dimensión de experiencia del paciente, también podemos extraer conclusiones sobre la calidad de la comunicación, aunque el informe no la aborde de manera explícita.

La calidad percibida en atención primaria según el estudio PaRIS 

El informe al que me refiero se llama PaRIS  —las siglas en inglés de Patient-Reported Indicator Surveys, es decir, Encuestas de Indicadores Reportados por los Pacientes– y se centra en la calidad asistencial según la experiencia de pacientes crónicos de atención primaria.

Los resultados en España son buenos. El 85 % de los participantes valoraron la atención como “buena, muy buena o excelente”. 

Con este resultado combinado, España se sitúa por encima de países como Italia, Bélgica o Alemania. 

España aparece en el misma franja que el promedio internacional (87 %) ya que la OCDE precisa que la diferencia no es estadísticamente significativa. Aquí tienes el ránking completo.

Fuente: Informe PaRIS enlazado arriba y procesamiento y organización de la información: propios.
País Porcentaje de pacientes encuestados que califican la calidad percibida como buena, muy buena o excelente
Suiza97
Chequia96
Bélgica95
Estados Unidos*94
Canadá94
Australia94
Luxemburgo93
Países Bajos92
Noruega92
Francia91
Arabia Saudí89
Eslovenia89
Media de los 19 países 87
España 85
Rumanía80
Italia**78
Islandia74
Grecia74
Gales72
Portugal69

* Estados Unidos: solo personas de 65 años o más.
** Italia: datos de pacientes en consultas externas de especialidades en algunas regiones.

La metodología del estudio PaRIS consiste en elaborar un cuestionario basado en otros instrumentos previos. El indicador elegido para valorar la calidad percibida en atención primaria proviene del cuestionario International Health Policy Survey (IHP), disponible aquí.

La formulación es la siguiente: “¿Cómo calificaría la calidad general de la atención médica que ha recibido en los últimos doce meses en la consulta o en su centro médico habitual?»

Las posibles respuestas son: “Excelente, muy buena, buena, aceptable, mala y muy mala”. Como hemos dicho, el informe refleja un porcentaje por país que es la suma de las respuestas “Excelente, muy buena y buena”. 

La comunicación y la calidad experimentada 

En el artículo La comunicación en las encuestas a pacientes repasaba que la comunicación siempre se ha tenido en cuenta cuando se evalúa la calidad asistencial. Inicialmente en los cuestionarios de satisfacción del paciente, y más tarde, con la incorporación de la voz del paciente, a través del NPS y, de forma exclusiva, en los cuestionarios que miden la experiencia del paciente, esto es, los PREMs. 

Me detenía en los instrumentos para mediar la experiencia del paciente, los PREMs. Estos cuestionarios evalúan dos aspectos de la comunicación: el trato percibido y la claridad de la información recibida. Hoy retomo ambos factores, porque considero que pueden relacionarse con los resultados del informe PaRIS. 

Dicho de otro modo, para responder al cuestionario, ese 86 % de pacientes españoles de atención primaria  que califican la atención como “buena, muy buena o excelente” han considerado la claridad de la información y el trato recibido por cada sanitario.

Sobre el estudio PaRIS

El estudio PaRIS se basa en dos fuentes: datos clínicos procedentes de los equipos de atención primaria y respuestas de los propios pacientes. 

  • La primera fuente se obtiene tras la consulta o mediante una comunicación directa a través de este cuestionario. 
  • La segunda fuente la constituyen cientos de pacientes, mayores de 45 años, que respondieron a este cuestionario.  

Además del indicador PREM sobre calidad percibida en el que hoy me he detenido, el cuestionario incluye estos otros indicadores de experiencia (o percepción) del paciente: 

  • Confianza en el sistema sanitario 
  • Atención centrada en la persona 
  • Coordinación de la atención 
  • Capacidad para manejar la propia salud 

El cuestionario también incluye PROMs, resultados reportados por los pacientes, por sus siglas en inglés Patient Reported Outcome Measures: 

  • salud física 
  • salud mental 
  • funcionamiento social 
  • bienestar  
  • salud general 

Este estudio de la OCDE no revela solo que el 85 % de los pacientes españoles con enfermedades crónicas califica la calidad de la atención primaria recibida como “buena, muy buena o excelente”. 

De forma implícita, este informe indica asimismo que el 85% de los pacientes percibe como “buenas, muy buenas o excelentes” dos dimensiones comunicativas clave de su experiencia asistencial: el trato  recibido así como la claridad de la información proporcionada.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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Comunicación sanitaria,
cuestionario a paciente en el que se le pregunta por la calidad de comunicación

La comunicación en las encuestas a pacientes

Hablar de calidad asistencial es hablar de resultados médicos, de seguridad clínica y también de algo menos tangible como la experiencia del paciente. 

Esta dimensión, que ha ido cobrando cada vez más importancia, puede mejorarse de forma decisiva mediante una comunicación eficaz paciente-profesional en cada fase del proceso asistencial. Hoy repaso de manera teórica cómo se ha medido esta comunicación en las últimas décadas.

El parámetro de la comunicación en los cuestionarios de satisfacción del paciente

La noción de satisfacción del paciente comenzó a desarrollarse en la década de 1980, siguiendo el modelo de satisfacción del cliente de otros sectores. Por aquel entonces, los sistemas sanitarios empezaron a incorporar la comunicación como componente de la calidad asistencial y a reconocer que el modo en que se relacionan los profesionales con los pacientes debía tenerse en cuenta.

Así surgen los primeros cuestionarios internacionales de satisfacción, con sus preguntas sobre la calidad del trato y de la información. 

El cuestionario PSQ-III – RAND Health Care de Estados Unidos y la impersonalidad del trato

Desarrollado en la década de 1980, sigue muy vigente en España por su carácter comparativo.  

  • Enfoque: satisfacción global con los cuidados recibidos
  • Pregunta sobre la comunicación: “¿Los profesionales sanitarios se comportan de manera demasiado impersonal, como si fuera solo un trámite?” 

Enlace al cuestionario  

El cuestionario GP Patient Survey – NHS del Reino Unido y la capacidad de escucha 

  • Enfoque: atención primaria. 
  • Pregunta sobre la comunicación: “Durante su última cita, ¿qué nivel de atención le prestó el/la profesional sanitario/a al escucharle?”  

Enlace al cuestionario

El E-Satis – Haute Autorité de Santé de Francia y la empatía 

  • Enfoque: pacientes hospitalizados. 
  • Pregunta sobre la comunicación: “¿Qué opina de la manera en que los/las profesionales le tranquilizaron y le transmitieron confianza?” 

Enlace al cuestionario sobre estancia hospitalaria

El CAHPS – AHRQ de Estados Unidos y el trato percibido

  • Enfoque: hospitales y centros de salud. 
  • Pregunta sobre la comunicación: “Durante su última estancia en el hospital, ¿con qué frecuencia fue tratado por los/as enfermeros/as  con cortesía y respeto?” 

Enlace al cuestionario

El parámetro de la comunicación en los cuestionarios de experiencia del paciente

El paciente y su voz

A partir de la primera década del 2000, se afianzó la idea de que escuchar la voz del paciente podría ayudar a mejorar los servicios sanitarios. Este principio, entre otros, fue impulsado por Don Berwick y el Institute for Healthcare Improvement con la publicación de un manual que respondía de manera práctica al informe “Superando la brecha de la calidad” del American Institute of Medecine.

La medicina centrada en el paciente impulsó cuestionarios de evaluación de la calidad de la asistencia centrados en la opinión del paciente.

El NPS y la recomendación del paciente 

En 2003, Fred Reichheld, consultor de Bain & Company, creó el Net Promoter Score (NPS), un sistema sencillo que mide la probabilidad de que un paciente recomiende un servicio sanitario a un familiar o amigo.
En España, en 2025 el NPS sigue utilizándose ampliamente. Algunos centros complementan la pregunta con otra abierta, en la que los pacientes exponen las razones de su valoración, para implementar mejoras.

El trato y la información recibidos en los PREMs

Actualmente, desde la OCDE se impulsa el uso de cuestionarios basados en PREMs: Patient Reported Experience Measures, según sus siglas en inglés (medidas de la experiencia del paciente sobre la atención recibida).

Contenido de los PREMs

Qué aspecto de la experiencia evalúan. Estos cuestionarios permiten medir cómo vive cada paciente su proceso asistencial en cuanto a tiempos de espera, eficiencia de la organización, trato e información recibidos. 

Desde dos de sus pilares —el trato recibido y la información proporcionada—, los PREMs toman en consideración el aspecto emocional de la experiencia vivida por los pacientes. Los dos aspectos comunicativos, trato e información. 

Alcance de los PREMs

Los PREMs pueden utilizarse para recoger la experiencia del paciente a lo largo de su recorrido, o patient journey: por ejemplo, en caso de una operación, desde el pre-operatorio hasta la consulta externa unas semanas después del alta. También pueden enfocarse en un único contexto, un área de atención o una enfermedad. 

Formato de los PREMs

Los cuestionarios se componen de dos tipos de preguntas:

  • cuantitativas, como por ejemplo:

 ¿Obtuvo de el/la profesional explicaciones fáciles de entender? Respuesta: Nunca / A veces / Casi siempre / Siempre 

  • cualitativas, como por ejemplo:

 ¿Percibió que podía  hacer preguntas o plantear sus dudas? Respuesta abierta.

Estas preguntas no se limitan a medir si los pacientes están “satisfechos” o “poco satisfechos” con la comunicación. Su objetivo es recoger información sobre cómo se desarrolló la interacción con los profesionales sanitarios para identificar áreas de mejora y ajustar las prácticas comunicativas donde sea necesario.

Cada interacción forma parte del relato emocional que el paciente construye sobre su paso por el sistema sanitario, y de ese relato depende en buena parte su percepción de la calidad asistencial. Medir la experiencia comunicativa del paciente con el fin de mejorar las habilidades comunicativas de los profesionales es una manera eficaz de mejorar la calidad asistencial.


Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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Comunicación sanitaria, ,
Mujer que por exceso de empatía se calla o dice lo que dice su interlocutor.

Cuánta es demasiada inteligencia emocional

Ser hábil leyendo a los demás facilita la conexión, pero el exceso de esta capacidad puede convertirse en un obstáculo para la comunicación eficaz.  

Si eres una persona ultraconsciente del efecto de tus palabras, aquí te presento dos situaciones que indican que tu conciencia social -uno de los componentes de la inteligencia emocional según Daniel Goleman- puede no favorecerte. 

Cuando la lectura emocional te aleja de tu mensaje

La capacidad de captar todo tipo de señales del entorno es valiosa, como leerás aquí, pero puede volverse en tu contra. Por ejemplo, cuando al hablar adaptas constantemente tu mensaje en función de lo que ocurre —una mirada, un gesto, un silencio—, puedes acabar modificando sin darte cuenta lo que ibas a decir, como en la situación siguiente.

  • Pepe: He disfrutado mucho este libro de manga. 
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe añade: No es que me entusiasme el manga, pero este tipo no está mal.

Esta actitud de adaptación de Pepe según la reacción de Luisa denota que olvida que lo que percibe (a Luisa no le gusta el manga) es una interpretación, no una realidad. 

Como consecuencia, su mensaje se vuelve ambiguo y pierde claridad en la comunicación interpersonal. 

⚠ Esta tendencia es problemática si es tu manera espontánea y no intencionada de reaccionar.

Cuando tu lectura emocional te lleva a anular tu opinión

Evitar ciertos temas para no generar conflicto puede ser un acto de inteligencia emocional. Pero otra cosa es ceder sistemáticamente cada vez que crees percibir una reacción negativa en el otro, como en esta situación:

  • Pepe: He disfrutado mucho este manga seinen
  • Luisa arquea las cejas. 
  • Pepe piensa: No le gusta el manga 
  • Pepe cambia de tema.

⚠ Modificar o silenciar tu mensaje solo por la reacción ajena provoca dos consecuencias negativas:

  • sin autenticidad no hay confianza, lo que acarrea desconexión;
  • se debilita tu coherencia interna, lo que Carl Rogers expresa con el concepto de congruencia, es decir, la alineación entre lo que se siente, se piensa y se expresa.

En este post puedes leer mi propuesta sobre cómo modificar esta conducta mediante la comunicación.

La alta sensibilidad y la lectura emocional

Las personas con una sensibilidad alta poseen la valiosa capacidad de comprender lo que piensan los demás, según demuestra un estudio sobre la sensibilidad y las relaciones personales publicado en 2024 por Benjamin A. Tabak et al.

El mismo estudio muestra que por otro lado estas personas sienten una necesidad  patlógica de gustar a los demás

La combinación de estas dos conclusiones puede ser peligrosa. Si una persona capta cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto que su interlocutor no está de acuerdo, esa percepción puede ser un inconveniente si condiciona su manera de expresarse.

Tener una inteligencia emocional alta es una fortaleza en comunicación, pero para convertirla en una herramienta de conexión se debe acompañar de autenticidad.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicar bien también es curar

En la consulta esperamos que el médico nos escuche y comprenda cómo nos sentimos. Hoy se sabe que en medicina no todo es biología.

Curar haciendo patente la empatía

Las palabras que bajan el azúcar en sangre 

La evidencia científica ha confirmado que la empatía tiene efectos directos en los resultados clínicos.

Un estudio liderado por Mohammadreza Hojat en 2011 demostraba que los pacientes de diabetes atendidos por médicos empáticos presentaban mejores niveles de hemoglobina glicosilada y colesterol, controlando así mejor su enfermedad.

Un segundo estudio realizado en Italia, y publicado en 2012, concluía que los pacientes tratados por médicos con un bajo nivel de empatía tenían más probabilidades de desarrollar complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2. En cambio, aquellos atendidos por profesionales empáticos presentaban menos riesgos a largo plazo.

En ambos, la empatía de los médicos se evaluó mediante la Jefferson Scale of Physician Empathy. Este test, desarrollado en 2001, mide la capacidad de los profesionales sanitarios de:

  • Comunicarse eficazmente
  • Tomar en consideración los puntos de vista de sus pacientes
  • Expresar compasión

Las palabras que animan a tomar la pastilla 

La falta de adherencia a la medicación es uno de los grandes desafíos en la atención médica, y se ha demostrado que la comunicación con el profesional sanitario influye en ella. 

Según la revisión de 106 estudios realizada en 2009 por Zolnierek y DiMatteo , los pacientes tienen 2,16 veces más probabilidades de seguir un tratamiento si su médico es capaz de explicárselo bien.  Concretamente, los autores señalan las tres habilidades siguientes: 

  • Proporcionar información clara 
  • Cerciorarse de que el paciente ha comprendido 
  • Expresar empatía 

En este estudio no se midió la empatía con una escala específica, sino mediante acciones concretas del profesional sanitario tales como: 

  • Expresar una comprensión genuina sobre el estado emocional del paciente 
  • Formular preguntas abiertas para crear una relación de confianza 
  • Ponerse en la piel del paciente y valorar sus pensamientos y sentimientos antes de responderle 

Además, demostró que los médicos que reciben formación en estas habilidades comunicativas incrementan en un 62% la probabilidad de que sus pacientes sigan su tratamiento.

Los hallazgos no dejan lugar a dudas. Cuando un profesional sanitario cuenta con las habilidades necesarias para comunicarse de forma clara, aumenta notablemente el compromiso del paciente con el tratamiento. 

Medir los resultados clínicos mejorando la comunicación

Los PROMs, según sus siglas en inglés Patient Reported outome Measures (Medidas sobre los resultados reportados por el paciente), son parte del programa PaRIS de la OCDE (2017). Estos cuestionarios miden los resultados clínicos a partir de la percepción de cada paciente sobre, por ejemplo, sus síntomas físicos y emocionales, sus capacidades funcionales o su calidad de vida.

Los cuestionarios PROMs fomentan que cada paciente se exprese

Por su propia idiosincrasia, los PROMs incitan a que cada paciente se exprese sobre la percepción que tiene de sus síntomas, de la eficacia de su tratamiento o de su capacidad para manejar la enfermedad.

Además, según este informe de la Haute Autorité de Santé -el organismo público francés que vela por la calidad de la atención sanitaria:

Los cuestionarios PROMs potencian la comunicación profesional-paciente

– La calidad de la comunicación de cada profesional influye en cómo cada paciente interpreta sus síntomas y evalúa su bienestar.

– Los/as profesionales tienen una mejor comprensión de los síntomas y pueden entablar conversaciones más relevantes

Los cuestionarios PROMs potencian la comunicación entre profesionales

Al estandarizar la información sobre los síntomas de una/a paciente concreto, los cuestionarios fortalecen la comunicación interna.

Los PROMs son una fuente información clínica que facilita un enfoque más humano.

Como antecedente, el enfoque biopsicosocial

Los dos estudios citados al principio de este artículo son aplicaciones del modelo biopsicosocial de los años 1970, según el cual la salud de un paciente no puede entenderse sin considerar su mente y su contexto social. Quedó plenamente consolidado en 2002, cuando la Organización Mundial de la Salud lo adoptó como base de su Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud. Desde entonces el paciente y sus circunstancias son considerados parte esencial de la atención sanitaria.

Esta visión fue compartida con la antropología médica. Pedro Laín Entralgo expresaba, en 1984, la necesidad de tener en cuenta la dimensión espiritual, moral y social del paciente.

Si se habla de medicina centrada en el paciente también se puede mencionar a Michael Balint, médico y psicoanalista, y a su esposa Enid, también psicoanalista, quienes en los años 1950 integraron el psicoanálisis en la práctica médica a través de lo que posteriormente denominarían los Grupos Balint.

Para un profesional sanitario, demostrar empatía no es solo cuidar al paciente. Hacerla patente revela la comprensión de la persona que hay detrás del enfermo, una comprensión que es parte fundamental de la relación terapéutica.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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Tu empatía y tu reflexión se interponen en tu comunicación

Cuando la reflexión se interpone en la comunicación

¿Tienes tanta perspectiva sobre las cosas que tus explicaciones suelen ser complicadas y tus conclusiones neutrales? Si es así, tu amplitud de miras puede estar distanciándote de tus interlocutores. 

Ser una persona reflexiva es un gran atributo y una característica de quienes tienen sensibilidad de procesamiento sensorial, como explicaba aquí . También, paradójicamente, puede convertirse en un obstáculo para una comunicación efectiva.  

Sal de la reflexión y reconduce tu comunicación interpersonal cuando notes desconexión, a la vez que sacas provecho de tus habilidades. 

La alta sensibilidad: sopesar antes de responder

La alta sensibilidad se asocia con una forma particular de relacionarse con la información: una tendencia marcada a detenerse, observar y evaluar antes de opinar o actuar. 

Un estudio de 2025 de Xiao, Baetens y Deroost analizó cómo las personas altamente sensibles responden ante tareas que requieren elegir la respuesta correcta a partir de pistas cuya fiabilidad varía. En el experimento, los participantes recibían una pista que podía ser correcta o no, con probabilidades que oscilaban entre el 50% y el 100%. Los resultados mostraron que las personas altamente sensibles eran sistemáticamente más lentas que el resto al responder, necesitando examinar con mayor detenimiento cada pista antes de decidir. 

Pero cuando las pistas alcanzaban un nivel de fiabilidad del 100%, las personas altamente sensibles ajustaban su comportamiento y aceleraban significativamente su respuesta. Es decir, cuando la información es clara y fiable, la reflexión da paso a la acción.

Ve al grano para proyectar claridad 

Tomarte tiempo para pensar y aportar nuevas ideas o enfoques es valioso. A la vez puede ser la causa de que tus mensajes se diluyan y de que tus interlocutores pierdan el hilo. Para evitarlo:

Pregúntate qué quieres que la otra persona recuerde de lo que vas a decir. Es probable que veas múltiples ángulos y matices en cada situación. Céntrate en transmitir solo la esencia. 

Usa la técnica probada PREP (Punto, Razón, Ejemplo, Punto) de la que hablamos aquí , para comunicar de forma clara tus ideas, por muy complejas que sean. Esta estructura te permitirá también resaltar el fundamento de tus mensajes.  

Toma partido para proyectar tu compromiso 

La capacidad de tener una perspectiva amplia conlleva sopesar toda la información para emitir respuestas ecuánimes. En el mejor de los casos, tus posicionamientos serán neutros pero puede incluso que sean inexistentes si no consigues salir de la reflexión. En este contexto, tu naturaleza ecuánime puede leerse como una falta de implicación. Para evitarlo:

Utiliza tu atención para detectar señales de lenguaje no verbal como una herramienta estratégica. Convierte la desconexión de tu interlocutor en un acicate para la expresión directa. Por ejemplo, estas señales denotan desconexión: 

  • Falta de contacto visual 
  • Brazos cruzados 
  • Cuerpo girado hacia otra dirección 
  • Jugueteo con objetos 

Cuando presentes tu punto de vista, usa tu don natural para tender puentes. Esa gran fortaleza te respaldará mientras vas ganando confianza para emitir opiniones de manera más espontánea. 

La clave para comunicar de manera eficaz suele ser el autoconocimiento. Si sabes que tu naturaleza es reflexiva tendrás que ajustar esta característica para poder sacarle partido y conectar con los demás.  

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Comunicar bien también es cuidar al paciente 

El trato recibido en una consulta o en un hospital, lejos de ser accesorio, forma parte esencial del cuidado al paciente. Y, en gran medida, ese trato se construye con palabras y con gestos. 

En este artículo ofrezco pautas de comunicación para que los profesionales sanitarios hagan que cada paciente se sienta cuidado.  

Medicina centrada en el paciente y la confianza

Desde hace décadas, en España se defiende una medicina que va más allá de la biología. En 1964, Pedro Laín Entralgo definió La estructura de la relación entre el médico y el enfermo como una amistad técnica en la que una de las funciones del médico es inspirar confianza y acompañar con benevolencia a cada paciente más allá del acto clínico.

En 1977 el psiquiatra estadounidense George Engel hizo con su modelo biopsicosocial una propuesta en la misma línea, curar comprendiendo la mente y el contexto social de cada paciente. Años más tarde, en 2001, se produjo un cambio de paradigma en el sistema sanitario cuando la principal autoridad médica estadounidense, el American Institute of Medicine subrayó en su informe Superando la brecha de la calidad (que puedes leer aquí) la necesidad de incorporar la vivencia del paciente al sistema sanitario. Se pasó así de una medicina centrada en el médico a una medicina centrada en el paciente. 

La experiencia del paciente está moldeada por el cuidado percibido, algo que no se construye solo con procesos organizativos o resultados clínicos. Tampoco depende unicamente del conocimiento técnico del profesional, como apunta este estudio de 2023 publicado en Patient Experience Journal. 

Tal y como predecía Laín Entralgo, el componente clave es la confianza. Y la comunicación es un medio poderoso para establecer una relación de confianza entre cada paciente y los profesionales sanitarios.

Generar confianza comunicando de manera empática

Como ya vimos en el anterior artículo, la empatía no es un don reservado a unos pocos. Es una competencia profesional básica y, para el personal sanitario,  un recurso indispensable para conseguir, entre otras cosas, que cada paciente se sienta escuchado, respetado y acompañado; esto es: en confianza. 

Aquí presento unos ejemplos de cómo un sanitario puede hacer patente su empatía: 

Presentándose

Identificarse crea un clima de cercanía y accesibilidad, y hace que el profesional deje de ser una mera “bata blanca”. 

Sentándose a su altura

Tomar asiento, en lugar de hablar de pie, transmite disponibilidad.  

Haciendo preguntas abiertas

Preguntar “¿cómo lo estás llevando?” en lugar de “¿te duele?” Invita a explayarse.   

Preocupándose por su dolor 

Preguntar cómo se encuentra, si tiene molestias o si ha descansado bien es una forma de validar su vivencia. 

Sonriendo 

Acompañar cualquier interlocución con una sonrisa (o un toque de humor) asegura que haya conexión.

Comportándose como quien no tiene prisa 

Comunicar con calma se refleja en el lenguaje corporal y transmite que se está realmente presente. 

Escuchando sin interrumpir y reformulando lo comprendido

Dejar hablar, sobre todo al inicio de la consulta, y escuchar con atención siguiendo estas pautas.

Cuidando la intimidad 

Buscar un lugar adecuado para dar noticias delicadas o cerrar la puerta antes de hablar. 

 

Generar confianza comunicando de manera clara

La confianza también nace de la comprensión. Cuando el paciente entiende lo que le ocurre, lo que se le va a hacer y por qué, su nivel de preocupación disminuye. 

Estas son algunas fórmulas para que el personal sanitario pueda ganar en claridad a la hora de expresarse: 

Verificando la comprensión

Hacer preguntas del tipo: “¿me he explicado bien?”. 

Eligiendo palabras sencillas 

Sustituir términos complejos por expresiones cotidianas. 

Ejemplo: decir “estrechamiento de las arterias” en lugar de “estenosis arterial”

Utilizando frases cortas y con un orden lógico 

Expresar una sola idea por oración. 

Ejemplo: “Hoy vamos a hacerle una ecografía. Es una prueba que no duele. Nos ayudará a ver cómo está su hígado.” 

Aclarando los conceptos con metáforas 

Facilitar la comprensión de conceptos abstractos.

Ejemplo: “Los bronquios son tubos de ventilación. Cuando se inflaman, se estrechan. Por eso cuesta tanto pasar el aire, como si intentaras respirar por una pajita doblada”.

Recurriendo a ejemplos

Relacionar lo que se explica con situaciones familiares.

Ejemplo: “Este tratamiento es como cuando se cambia el aceite del coche: limpia por dentro y ayuda a que todo funcione mejor.”

Contando el cómo y el porqué

Explicar en detalle lo que se va a hacer.

Ejemplo: “Vamos a hacerle esta resonancia porque necesitamos ver si hay inflamación en las articulaciones. Dura unos 20 minutos. No le dolerá. Pero es importante que esté quieto durante la prueba. 

Dando explicaciones por escrito 

Hacer un dibujo sencillo para explicar, por ejemplo, la colocación de una prótesis de rodilla.  

Para un profesional sanitario, demostrar empatía y comunicar con claridad no es algo secundario: es una de las mejores formas que tiene de poner de manifiesto que cuida de cada paciente, haciendo que se sienta en confianza.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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Cómo ser capaces de leer a los demás

Cómo leer a los demás

Carlos acaba de enterarse de que su equipo ha recibido un premio de la industria.

José, que se acercaba a su mesa con la intención de pedirle un informe, lo felicita y da por concluido el intercambio.

¿Te reconoces en el comportamiento de José? Su reacción esconde dos componentes de la inteligencia emocional: tras comprender los sentimientos de Carlos, controla su impulso de hablar.

Si no te reconoces, para ganar inteligencia emocional, basta con que pongas en práctica lo que te presento aquí.

La inteligencia emocional: saber leer a los demás

Según Daniel Goleman, psicólogo y divulgador que popularizó la inteligencia emocional en la década de 1990, la inteligencia emocional se compone de cuatro grandes dimensiones:

  • Auto conciencia emocional
  • Autogestión
  • Conciencia social
  • Gestión de las relaciones

La capacidad de “leer a los demás” forma parte de la tercera dimensión. Incluye percibir estados emocionales ajenos y captar señales no verbales para comprender cómo se siente la otra persona. Es la base sobre la que se asienta cualquier interacción eficaz.

La mayor parte del tiempo, la prosodia y la comunicación corporal de nuestro interlocutor nos proporciona un contexto valioso para entender sus palabras. Esa información nos permite formarnos una idea completa de la situación.

Otras veces, su gestualidad o su voz expresan lo que las palabras no llegan a desvelar. Captar esos matices nos permite comprender mejor el mensaje.

Si comprendemos las palabras de nuestro interlocutor, teniendo en cuenta su estado emocional, podremos decidir si es el momento oportuno para hablar. Cuando leemos que nuestro interlocutor no está receptivo y, por lo tanto, no va a recibir adecuadamente nuestro mensaje, lo mejor será posponer la conversación

Así, el primer paso para demostrar inteligencia emocional, priorizando la efectividad de la comunicación por encima de su urgencia, es tener la capacidad de leer a los demás.

La inteligencia emocional se puede aprender

Las dos corrientes principales que explican la naturaleza de la inteligencia emocional son:

La inteligencia emocional como rasgo

Esta corriente, liderada por K. V. Petrides , afirma que la inteligencia emocional forma parte del ámbito de la personalidad. Pese a ello, Petrides sostiene que puede entrenarse.

La inteligencia emocional como habilidad

El modelo P. Salovey y J. Mayer define la inteligencia emocional como una serie de habilidades: percibir emociones, comprenderlas, regularlas y usar esta información para guiar la conducta. Esta visión es la que popularizó Daniel Goleman.

A pesar de sus diferencias, ambas corrientes coinciden en algo importante: la inteligencia emocional se puede mejorar.

Cómo leer a los demás

Para una comprensión integral, basta con poner atención a los mensajes no verbales transmitidos mediante la voz y la gestualidad.

El lenguaje corporal que indica mala disposición para escuchar

La postura corporal, el movimiento de las manos o las expresiones faciales de tu interlocutor son fuentes de información:

  • Las cejas y la boca crispadas denotan agitación
  • Las piernas o brazos cruzados, que hacen perder al cuerpo su simetría, indican nerviosismo
  • Las manos cerradas revelan intranquilidad

Si lees que no es el momento, de poco sirve disculparte por ser inoportuno:

❌ «Siento chafarte el momento, pero debo recordarte que…».

Las características de la voz que indican mala disposición para escuchar

En el ejemplo de más arriba, José ha captado la agitación emocional de su compañero interpretando algunos de los rasgos de su voz:

  • un tono más agudo de lo habitual, que denota excitación
  • un volumen más alto de lo habitual, que indica agitación
  • titubeo, vacilación o muletillas, que revelan intranquilidad

Si percibes que no es oportuno, evita forzar la conversación:

❌ «Aunque no sea el momento ideal, tenía que decirte que…».

Si quieres saber en qué punto te encuentras, aquí tienes un test del Greater Good Science Center (Universidad de Berkeley) de inteligencia emocional.

La alta sensibilidad y la intuición

Las personas con una sensibilidad alta poseen una valiosa capacidad para percibir con detalle los matices del entorno. En el contexto de una conversación, puede tratarse de cambios sutiles en la voz, el gesto y la energía, que ponen de manifiesto la situación emocional de su interlocutor. Elaine Aron lo describe como una mayor capacidad para detectar matices sutiles del entorno o reconocer el clima emocional.

Malewska, Chomicki y Nowak publicaron en 2024 los resultados de su estudio sobre el papel que juega la intuición en el proceso de toma de decisión en el contexto de las personas altamente sensibles. El estudio se centra en personas directivas, un grupo profesional que se ve a menudo obligado a decidir sin información suficiente. La conclusión parcial de este estudio, es que las personas con una sensibilidad alta que están sometidas a presión hacen más uso de su intuición para decidir con rapidez. En cambio, las que no están sometidas a presión, no confían tanto en su intuición.

En el artículo Cuánta es demasiada inteligencia emocional abordaré la contrapartida negativa de esta capacidad.

La inteligencia emocional no es un concepto abstracto. Prestar atención a cómo suena la voz y a cómo se mueve el cuerpo es una pauta concreta que puedes empezar a aplicar para entender de manera completa lo que te dicen y poder hablar en el momento adecuado, manteniendo así conversaciones eficaces.

Para escribir este texto he consultado el material formativo sobre sensibilidad de procesamiento sensorial ofrecido por PAS España y la web de Elaine Aron, The highly sensitive person, donde también se recoge la más reciente investigación científica sobre este rasgo.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales españolas.

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