Mis necesidades personales

La pirámide de necesidades humanas de Abraham Maslow sigue ofreciendo claridad, 80 años después de su publicación, sobre nuestras motivaciones humanas como sociedad occidental. También son objeto de estudio las necesidades individuales, tanto físicas, intelectuales como emocionales. La Comunicación No Violenta (CNV), por ejemplo, se fundamenta en el reconocimiento de esas necesidades personales esenciales. Hoy veremos cómo identificar una necesidad y en un próximo post contaremos que ser conscientes de nuestras necesidades nos ayuda a mejorar la comunicación y las relaciones interpersonales.

Qué es una necesidad personal

Según la CNV, las necesidades actúan como un auténtico combustible interno. Aunque, por ello, deberían ocupar un lugar central en nuestras vidas, a menudo resulta complicado identificarlas. 

La clave general para identificar una necesidad es la observación de nuestros sentimientos. Experimentar bienestar, estar absorto o sentirse conmovido, por ejemplo, son indicativos de que estamos cubriendo una necesidad. Estas son otras características de una necesidad personal:

1-  Se expresa en primera persona:

Necesito estar contigo por las tardes.

En lugar de:

Tienes que estar más tiempo conmigo.

2-  Se expresa de manera afirmativa:

Necesito estar sola.

En lugar de:

No puedo estar con gente.

3-  Se expresa como una generalidad:

Necesito tener una vida estable.

En lugar de:

Necesito pasar todos los veranos en la misma aldea de los Pirineos.

No es fácil identificar nuestras necesidades. El listado que ofrece la Comunicación No Violenta, y que podrás encontrar aquí, te servirá de inspiración. La lista incluye ejemplos de necesidades englobados en los siguientes ámbitos:

  • Autonomía: por ejemplo, poder elegir a mi pareja.
  • Bienestar físico: por ejemplo, obtener suficientes horas de sueño.
  • Bienestar espiritual: por ejemplo, alcanzar un estado de armonía.
  • Realización personal: por ejemplo, encontrar un sentido a mi vida.
  • Interdependencia: por ejemplo, recibir una consideración adecuada.

Las falsas necesidades personales

Estas son algunas razones por las que puede ser complicado distinguir con claridad nuestras necesidades.

Una necesidad no es un pensamiento

A menudo, confundimos nuestras necesidades con nuestros pensamientos, como por ejemplo cuando mezclamos:

  • Deseo con necesidad: al creer que deseamos algo que necesitamos.
  • Deseo con deber: al pensar que deseamos algo porque los demás lo esperan de nosotros.

Una necesidad no involucra a personas y cosas concretas

El concepto de generalidad que mencionamos más arriba es importante para la CNV. Según la visión de su creador, Marshall Rosenberg, si somos concretos y nos referimos a lugares u objetos, lo que estamos enunciando no es una necesidad, sino una estrategia. Las estrategias son formas de satisfacer una necesidad.  

Por ejemplo, puedo satisfacer esta necesidad:

Necesito socializar.

Con una o varias de las siguientes estrategias:

  • Llamar a Luis para dar un paseo.
  • Quedar con Marta para tomar algo.
  • Apuntarme a un club de lectura.

Las necesidades personales señaladas por la CNV son universales. Sin embargo, lo que distingue a cada persona es la combinación única de estas necesidades. Como hemos visto, no es fácil tomar consciencia de ellas. No obstante, vale la pena autoconocerse para poder optar por lo que nos impulsa de verdad.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

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Cuestionarse a uno mismo para conocerse mejor

Autocuestionamiento para una comunicación sana y eficaz

Exploramos en este post que, por un lado, no existe ‘la realidad’ sino más bien ‘nuestra experiencia personal de la realidad’, significativamente moldeada por diversos filtros mentales —prejuicios, creencias y vivencias— que distorsionan nuestra percepción. Y, por otro lado, vimos también que las palabras pueden alterar el estado de ánimo. 

Una de las principales vocaciones de la Programación Neurolingüística (PNL) es expandir nuestra representación personal de la realidad. La propuesta de esta corriente, que estudia la conducta y la comunicación humanas, consiste en la formulación de preguntas que ponen en tela de juicio nuestras afirmaciones.

El resultado es un mejor autoconocimiento y una mejor comunicación.

Cómo cuestionar nuestro diálogo interno

Es posible atenuar los filtros que distorsionan nuestra comunicación intrapersonal poniendolo en tela de juicio.

Cuando me digo: «No debería ir al cine en domingo», estoy limitando mi observación.

Podría preguntarme: «¿En qué circunstancias no debería ir al cine en domingo?»

Preguntas como esta ayudan a concretar a qué acciones o situaciones nos referimos.

 

Cuando me digo: «La decisión de marcharme me hace imposible trabajar», estoy distorsionando el lenguaje, en este caso, de tal manera que mi elección se convierte en una imposición.

Podría preguntarme: «¿Acaso no he sido yo quien ha tomado esa decisión?»

Preguntas como esta ayudan a desanudar distorsiones mentales, desafiando el uso que hacemos del lenguaje: como vemos en el ejemplo de arriba, transformando un verbo en primera persona en un sustantivo. 

 

Cuando me digo: «El deporte en verano me sienta mal», estoy obviando información importante.

Podría preguntarme: «¿Qué es exactamente lo que me sienta mal al hacer deporte en verano?»

Preguntas como esta evitan que omitamos información sobre la relación causa-efecto que mantienen los dos fenómenos. 

Si, incluso tras cuestionarme, me respondo una y otra vez generalizando, distorsionando u omitiendo información es que me he topado con una creencia que me limita mentalmente. Reconocer estas respuestas internalizadas de manera inconsciente es el primer paso para librarme de ellas.                                                                                                              

Cuestionar lo que decimos a los demás

También es posible, mediante preguntas clave, atenuar los filtros que distorsionan nuestra comunicación interpersonal.

Cuando le digo a alguien: «Sé lo que te conviene» estoy haciendo asunciones sin tener evidencia sobre lo que piensa la otra persona.

Podría preguntarme: «¿Cómo puedo saber lo que es bueno para otra persona sin confirmarlo con ella?»

Preguntas como esta nos ayudan a aclarar quién define la acción y hasta qué punto es cierta. 

Cuando le digo a alguien: «Obviamente, en verano no se usa lana», el empleo del adverbio «obviamente» sugiere que estoy compartiendo una verdad universal.

Podría preguntarme: «¿Para quién es válida esta afirmación?»

Preguntas como esta nos ayudan a añadir información importante, como por ejemplo, quién emite la opinión.   

Cuando le digo a alguien: «Eres una persona sin voluntad» estoy haciendo una generalización. 

Podría preguntarme: «¿Es siempre cierto, en todas las circunstancias, que esta persona actúa sin voluntad?»

Preguntas como esta desmontan las generalizaciones porque fomentan buscar excepciones y contraejemplos que limitan el alcance de lo que afirmo.

 
De la misma manera, aplicar estas preguntas a lo que nos dicen los demás puede ayudarnos a minimizar que nos tomemos las cosas de manera personal y a ver que los comentarios de los demás son el reflejo de sus creencias, aprendizajes y experiencias. A veces, lo que condiciona las palabras que nos dicen nos puede ser algo tan ajeno como la dificultad para expresarse causada por una noche de insomnio.

Los patrones de preguntas que nos ofrece la Programación Neurolingüística (PNL) mejoran el autoconocimiento y la comunicación. Su puesta en práctica fomenta un uso más preciso del lenguaje, reduciendo las generalizaciones, las presuposiciones o la omisión no consciente de información clave. 

Si quieres saber más sobre el Metamodelo del lenguaje propuesto en los años 1970’s por Richard Bandler y John Grinder pincha aquí.


Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto: Canva

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Sensibilidad de procesamiento sensorial y comunicación

Mi visión sobre la alta sensibilidad  

Algunas personas mayores viajan de pie en el metro mientras muchas otras lo hacemos, sentadas, demasiado absortas en nuestros teléfonos. 

Siguiendo con el metro, las personas con Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS) serían aquellas que sí se levantan para ceder su asiento a quien lo necesita. No son mejores personas, simplemente son más conscientes de su entorno.

Las personas con SPS, también conocidas como altamente sensibles, representan aproximadamente el 20% de la población. Este grupo no solo es capaz de captar más cosas de las que suceden a su alrededor, sino que también procesan con mayor profundidad lo que perciben, lo cual influye en su manera de comunicarse.

Personalmente, he aprendido a reconocer esta sensibilidad en un intento de comprender a mis hijos: esa es la razón por la que la información que hoy comparto puede parecer parcial. Mi sesgo me lleva a ver principalmente los aspectos positivos de convivir con quienes actúan como verdaderos zahoríes. Esos “lectores de sala” detectan de manera ultrarrápida las sutilezas en los estados tanto emocionales como físicos. En la vida profesional, toparme con profesionales deseosos de contar con esta habilidad, que no es imposible de enseñar, pero sí difícil, ha reforzado mi valoración positiva de la alta sensibilidad.  

Qué es la sensibilidad de procesamiento sensorial 

La sensibilidad no es un rasgo de personalidad binario, sino que existe en un espectro con muchos niveles; la alta sensibilidad se encuentra en el extremo.

El término de sensibilidad de procesamiento sensorial (SPS) se refiere a los siguientes aspectos:

Procesamiento: se relaciona con la cognición o el pensamiento. 

Sensibilidad: alude a la capacidad del sistema nervioso central para procesar la información. 

Sensorial: engloba los estímulos internos, ambientales y sociales que son procesados o pensados.

La psicóloga Elaine Aron fue de las primeras en hablar de alta sensibilidad y de SPS. En 1996 propone un constructo basado en la suposición de que algunas personas son capaces de percibir estímulos de baja intensidad y emiten respuestas intensificadas ante dichos estímulos.  

Cómo es una persona con sensibilidad de procesamiento sensorial 

Según el libro de Elaine Aron La persona altamente sensible, esta presenta las siguientes características, que pueden causar sobreestimulación y saturación. 

Profundidad de procesamiento  

Es consciente de las consecuencias a largo plazo y, por ello, antes de hablar, prefiere tomarse tiempo para pensar. Además, como baraja tantas opciones (que procesa rápidamente, aunque aparente lo contrario) sus respuestas son más matizadas y ecuánimes.  

Alta emocionalidad 

Vive tanto las emociones positivas como las negativas con mayor profundidad, ya sea ante una ficción o en la vida real.

Sensibilidad social y sensorial

Tiene una mayor sensibilidad a los estímulos de los cinco sentidos, ya sea la percepción del frío, de tejidos suaves, de los efectos de la cafeína, del hambre, de luces fuertes o de melodías agradables.  

Está alerta a las necesidades de los demás y se preocupa por el bienestar de todos, dos cualidades que fomentan relaciones significativas y duraderas. 

Para qué y cómo saber si eres PAS  

Puede que te interese identificar en qué fase del espectro de la sensibilidad te sitúas. El autoconocimiento puede ayudarte a mejorar tu día a día realizando los ajustes necesarios en tu estilo de vida. 

Para medir tu sensibilidad, existe una Escala PAS para la población española desarrollada por el equipo científico de los doctores Antonio Chacón y Manuela Pérez. Esta escala ha sido realizada con el apoyo de la doctora Aron, testeada por 12.000 usuarios y validada estadísticamente con tres coeficientes diferentes. Puedes hacer uso de ella gratuitamente en la web de PAS España pinchando aquí. 

Comprender qué es la alta sensibilidad es el paso previo para apreciar los beneficios que aporta, ya sea en un vagón de metro o en una sala de reuniones. Si perteneces al 20% de la población que es altamente sensible, aprender a conocerte es crucial. Si perteneces al 80% restante, te interesará reconocer las ventajas que supone vivir e interactuar con personas altamente sensibles.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarzacorrectora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto: Brian Matangelo

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La emoción para persuadir a los demás

Cómo conectar

Según vimos aquí, para convencer no basta con considerados como profesionales expertos, sino que hay que ser capaces de conectar emocionalmente. La pregunta de hoy es: ¿cómo suscitar emociones?

Conectar emocionalmente pronunciando la palabra mágica

Una de las necesidades básicas del ser humano es la de ser reconocido dentro de su comunidad. Llamar a los demás por su nombre es una manera muy eficaz de reconocerlos.  

El impacto emocional que tiene escuchar nuestro nombre ha sido objeto de estudio. En este ensayo se analizó mediante resonancias magnéticas el funcionamiento neuronal y se llegó a la conclusión de que, al oír nuestro nombre, se activa particularmente el área del cerebro responsable de las emociones.

Especialmente si en tu cultura no se da importancia a llamar por el nombre, fomenta la sintonía  con este gesto que solo requiere tener memoria. Para recordar el nombre de las personas:  

  • Tómate el tiempo de asociar a la persona con su nombre (por su forma de saludar o por algún rasgo personal). 
  • Úsalo enseguida después de oírlo. 
  • Si no lo oyes bien, no dudes en pedir que te lo repitan. 

➡️ Una conexión emocional más sólida fomenta la apertura. 

Conectar emocionalmente subrayando lo que compartes

En el ámbito profesional también es más fácil conectar y llegar a acuerdos con quien tenemos afinidad. 

En su marco teórico sobre la persuasión, Robert Cialdini incluye el principio de identidad compartida. En este artículo ya hablamos de nuestra tendencia a sentir mayor conexión con aquellos que se parecen a nosotros.

En una conversación, para subrayar una visión o una manera de ser :  

Responde dando tu opinión y evita expresiones que puedan percibirse como un rechazo:

– «Estaría bien que hubiera alguna figura humana en el anuncio».

– «Sí, y también se podría incluir algún animal de compañía».   

En lugar de:  

– «No lo veo, pero podemos incluir un animal de compañía». 

Elige temas que tengáis en común. Los más simples son los más eficaces, siempre que sean genuinos, por ejemplo: un lugar que has visitado, un deporte que practicas o el gusto por una gastronomía.

➡️ Una conexión emocional más sólida fomenta un ambiente de confianza.

Nivel pro: Conectar emocionalmente mostrándote vulnerable

Para aplicar este consejo, no basta con ser un profesionales con un alto conocimiento y rigor. Además, requiere tener la autoconfianza suficiente para conversar de manera no categórica y compartir inseguridades sin socavar la propia autoridad. 

El psicólogo Adam Grant comparte en esta Tedtalk tres técnicas de comunicación verbal que transforman la vulnerabilidad sincera en fortaleza: 

  • Comparte tus altibajos 

Hazte más cercano compartiendo lo que has tenido que superar: 

“Aunque he cosechado grandes éxitos, el año pasado, sin ir más lejos, tuve que cambiar de enfoque, invirtiendo un mes de trabajo en ello”. 

En lugar de: 

“He rendido a tope y siempre he conseguido los objetivos que se me exigían.” 

  • Añade un matiz de duda a la hora de conversar 

Enseña tu lado más humano compartiendo tus dudas: 

“Creo en este enfoque, pero puedo haber infravalorado sus consecuencias en el ánimo de nuestros júniors.”  

En lugar de: 

“Este enfoque es el mejor. Se trata de la mejor opción.” 

  • Incluye preguntas en la conversación 

Fomenta la participación y la reflexión de los demás interpelándolos: 

   “¿Crees que una clase de prompting sería interesante?” 

En lugar de: 

   “Ya estamos tardando. Hay que incluir una clase de prompting.”  

➡️ Una conexión emocional más sólida refuerza el vínculo. 

Hemos visto que, a través de la comunicación, es posible conectar emocionalmente con tu interlocutor usando su nombre, haciendo hincapié en vuestras afinidades y atreviéndote a no ser categórico para crear un ambiente de  cooperación plena.  

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de Ashwin Wasmani.

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Conectar emocionalmente para convencer

Para qué sirve caer bien en el trabajo

Logos: Demostrar eficacia no basta para convencer

El logos se plasma en la utilización de pruebas, estadísticas y verdades universales expresadas con un lenguaje preciso y con datos concretos. El resultado es un argumento objetivo y racional. 

Como exploramos en este post anterior “Por qué nos gusta trabajar con algunas personas y no con otras”, una forma eficaz de hacer patente tu logos es compartir experiencias donde hayas superado retos, siendo lo bastante genérico para proteger información sensible, pero lo bastante detallado a la vez para que tu audiencia pueda cuantificar tus logros. 

También decíamos que las palabras que empleas o el tono en que las pronuncias te ayuda a resaltar similitudes con tus interlocutores, algo que los lleva a fiarse más de ti. Pero la lógica, los conocimientos técnicos y los logros profesionales a menudo son insuficientes para convencer.

Ethos: Inspirar confianza no basta para convencer

En el trabajo, además de ser percibido como competente, tienes que demostrar ethos, esto es, credibilidad y autoridad moral. Es un hecho que la mayoría de nosotros optaría por colaborar con un profesional cualificado e íntegro antes que con un profesional con la misma cualificación, pero sin escrúpulos. 

El ethos se manifiesta siendo una persona fiable por carácter, experiencia y reputación.  

Pero la confianza que nos inspira alguien, incluso si demuestra tener muchos conocimientos técnicos, a menudo no es suficiente para convencer.

Pathos: Conectar emocionalmente para convencer del todo

El estudio «Competent Jerks, Lovable Fools, and the Formation of Social Networks» revela la importancia del pathos en el ámbito laboral. Explica que los profesionales suelen preferir sacrificar cierto nivel de conocimiento técnico y colaborar con quienes conectan emocionalmente.  

Los estudios de uno de los científicos más influyentes de todos los tiempos, Santiago Ramón y Cajal, sobre el sistema nervioso sentaron las bases para comprender cómo se procesan las señales en el cerebro, incluidas las bases biológicas de las emociones. Ramón y Cajal fue el «descubridor» de la célula nerviosa. Sus estudios no solo revolucionaron nuestra comprensión de la neuroanatomía, sino que también abrieron el camino para la investigación en el ámbito de la neurociencia. 

Hoy entendemos cómo se procesan y regulan las emociones en los circuitos cerebrales y mediante la liberación de sustancias neuroquímicas como la serotonina, la dopamina o la oxitocina. 

Los avances en tecnología de imágenes cerebrales han permitido observar el impacto que tienen las emociones en las áreas cerebrales que las procesan. En el próximo post veremos maneras de  incidir en las emociones  mediante la comunicación. 

El pathos, pues,  apela a los sentimientos, la imaginación o las experiencias personales y es lo que necesita el profesional de confianza con altos conocimientos técnicos para convencer del todo a su audiencia. 

En resumen, la eficacia (logos) y la fiabilidad (ethos) son dos rasgos esenciales a la hora de mostrarse convincente. Pero, a igualdad de eficacia y fiabilidad, elegimos un profesional con el que conectamos emocionalmente (pathos). Como vemos, caer bien tiene un papel determinante en el entorno laboral. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de internet editada por Elena.

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Hablarse de manera objetiva

Háblate de manera objetiva para vivir mejor

Los sesgos negativos y su impacto en cómo vivimos

Nos pasamos el día valorando todo lo que nos rodea. Por ejemplo, si al despertarnos vemos sol y nos decimos  que nos espera un día estupendo, nuestro cerebro se predispone a tener una actitud positiva. De manera similar, si sistemáticamente asociamos la presencia del sol con expectativas positivas, tenderemos a sentirnos más animados simplemente con abrir la persiana y descubrir un día soleado.

Sin embargo, no todos los patrones de pensamiento son positivos. Por ejemplo, si al despertar y ver un cielo nublado reaccionamos pensando que nos espera un día horrible, condicionamos nuestro estado de ánimo no solo para ese día sino para cada vez que el cielo amanezca nublado. Con esta expectativa, se hará difícil cambiar la idea de que será un mal día.

Sesgos comunes que nos impiden vivir bien

Estos son algunos sesgos de nuestro pensamiento y su consecuencia en nuestra visión de la realidad:

Sesgo 1: Observar solo una parte, generalmente lo malo.

«Siempre llueve cuando tengo planes al aire libre.»  

Si el contenido de nuestro pensamiento no es objetivo, tratemos de ampliar la visión con otros factores. 

«Aunque parece que llueve cada vez que tengo planes al aire libre, en realidad, hay muchos días soleados que he disfrutado en el parque o haciendo senderismo.”

Sesgo 2: Magnificar lo negativo y minimizar lo positivo.

“Aunque he llegado en quince minutos al trabajo, he tenido un día negro” (obviando que esta mañana he llegado al trabajo en solo quince minutos). 

Tratemos de abandonar la idea de que todo lo que sale bien es “normal” y expresemos de manera equilibrada lo positivo y lo mejorable. 

«Ha sido genial llegar en tiempo récord a trabajar porque no había tráfico. Lo malo ha sido la notificación de la resolución desfavorable de mi solicitud de viaje a Cuba.»

Sesgo 3: Exagerar.

“Hace un frío insoportable.” 

Cada vez que usamos el término “insoportable”,  es evidente que estamos exagerando. Midamos nuestras palabras, evitemos exagerar en las situaciones que nos alteran, para evitar disparar una emoción acorde a la exageración semántica. 

«Hace frío, pero tengo un abrigo que me  protege adecuadamente.»

Estrategia para contrarrestar los sesgos y vivir mejor

La buena noticia es que, como nos enseña el psicólogo Enrique García Huete, es posible cambiar nuestra realidad autorregulando nuestros pensamientos. Para ello, basta  seguir estos pasos basados en la observación: 

Tengo que mudarme a otra ciudad por el calor. 

  • La situación: Hace 35 grados y tengo calor. 
  • Tus pensamientos asociados: No quiero estar en esta ciudad. 
  • Tus sentimientos asociados: Me siento muy frustrada por vivir en esta ciudad. 

Pregúntate qué hay de cierto en este pensamiento: 

No me gusta el calor de esta ciudad en julio y agosto (pero el resto del año sí).

Reformula tu nuevo pensamiento de manera más objetiva: 

En julio y agosto haré lo posible por salir a la calle antes de las once de la mañana. 

La próxima vez que te sorprendas hablándote de manera negativa, date un momento para reflexionar y cuestionar la objetividad de lo que te dices. De esa manera, podrás vivir mejor. El mundo a tu alrededor no habrá cambiado, pero sí lo habrá hecho tu manera de contarte las cosas. 

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de Jamie Brown.

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Comunicación intrapersonal,
orden a la hora de hablar

La mejor fórmula para que te entiendan

Saber comunicar tus ideas de manera estructurada en todo momento transmite profesionalismo y eficiencia. Además, facilita la comprensión del receptor. Hoy te presento la estructura PREP para que empieces a utilizarla para contestar de manera articulada, concisa y lógica a casi cualquier pregunta. 

El arte de los discursos improvisados y la estructura PREP 

El acrónimo de la estructura PREP corresponde a: Punto, Razón, Ejemplo, Punto. Este modelo de estructura es especialmente útil para emitir una respuesta fundamentada en la comunicación hablada e improvisada. 

Toastmasters International, una organización educativa centenaria enfocada en el desarrollo de las habilidades de oratoria, incluye en su programa la habilidad de improvisar respuestas. En una sección de la sesión los participantes deben desarrollar temas sin tener la posibilidad de haber preparado previamente su respuesta. La estructura PREP es una de las herramientas disponibles para estructurar este tipo de respuesta que tan frecuentemente surgen en el trabajo y en casa.

Cómo aplicar la estructura PREP a tus respuestas 

1-Si te preguntan: 

¿Cómo se puede practicar el desarrollo personal?

Y que la contestación que te viene a la mente es: 

Una manera de practicar el desarrollo personal es a través de la lectura. 

2- Estructura tu contestación siguiendo la estructura PREP: 

Punto   

Función: Presentar el punto / opinión.    

Ejemplo: La lectura es una excelente forma de desarrollo personal. 

Razón 

Función: Presentar la razón detrás del punto / opinión.   

Ejemplo: La lectura amplía nuestro vocabulario y nuestro conocimiento del mundo a la vez que potencia nuestro intelecto. 

Ejemplo 

Función: Presentar un ejemplo del punto / opinión.   

Ejemplo: Un estudio de la Harvard Graduate School of Education revela que los alumnos que participaron en el programa de lectura Word Generation aprendieron más palabras académicas de uso general que los estudiantes de escuelas en las que no se implementó este programa optativo. 

Punto (reiterado) 

Función: Concluir reafirmando el punto / opinión. 

Ejemplo: Así, la lectura tiene un papel crucial en nuestro desarrollo personal al potenciar nuestro intelecto y ampliar nuestro conocimiento del mundo. 

3- Tu respuesta completa siguiendo la estructura PREP: 

Una manera de practicar el desarrollo personal es a través de la lectura. La lectura amplía nuestro vocabulario, expandiendo así nuestro intelecto y nuestro conocimiento del mundo. Un estudio de la Harvard Graduate School of Education revela que los alumnos que participaron en el programa de lectura Word Generation aprendieron más palabras académicas de uso general que los estudiantes de escuelas en las que no se implementó este programa optativo.  Así, la lectura tiene un papel crucial en nuestro desarrollo personal al potenciar nuestro intelecto y ampliar nuestro conocimiento del mundo. 

Como ves, la técnica del PREP permite articular respuestas coherentes y completas.  Practícala en combinación con los seis trucos de comunicación clara que te daba aquí, para que tus respuestas en el trabajo y tus intervenciones en conversaciones en general sean eficaces.  

Si quieres encontrar tu club Toastmasters más cercano, pincha aquí.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto: Scott Evans.

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Preguntar para hacer participes a los demás

Preguntas para involucrar a los demás en la conversación

He hablado en otro artículo de las preguntas cargadas, una manera agresiva de pronunciarse. Existen otros tipos de preguntas que, por el contrario, revelan consideración por tu interlocutor:

1- Dando la opción de rectificar

 Una pregunta cerrada, a la que se responde con una palabra, a menudo sí o no, es útil para confirmar información.

 ¿Te marchaste de Argentina en 1972?   

Con esta pregunta no invitas a una discusión amplia, sino a que tu interlocutor rectifique o confirme “el país: Argentina” o bien “el año: 1972”.

2- Poniendo en confianza

A veces, por el contrario, quieres incitar a alguien a hablar. Le haces una pregunta dirigida con la finalidad de que se abra y haga un comentario negativo:  

¿Estás de acuerdo en que no tenemos mucho tiempo para desarrollar nuestras capacidades? 

La tendencia por ejemplo de tu interlocutor de contar de manera sesgada solo lo positivo se verá neutralizada si usas esta formulación.

3- Captando la atención

Cuando quieres suscitar la atención de tu interlocutor, haces esta pregunta retórica, para la que no esperas respuesta: 

¿No te parece interesante esta propuesta de clasificación de la personalidad? 

Ya tienes la certeza de que la propuesta de clasificación de la personalidad es apasionante.

Cuanto más involucradas estén ambas partes en una conversación, mayor es la posibilidad de entenderse. Es bueno poner todos los recursos a disposición de la conversación para facilitar la conexión.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de Canva tuneada por Elena.

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Improvisación

La improvisación en el trabajo

Colaboro con una profesora universitaria que necesita trabajar por teléfono, porque le “ayuda a pensar y a expresarse mejor”.

Se trata de una persona algo más que habladora. Puede desenvolverse sin orden del día. La inmediatez es su resorte, y lo cierto es que su espontaneidad genera ideas frescas y mucha libertad. Trabajando codo con codo con ella, me parece casi impensable poder desenvolverse en el ámbito laboral sin ese don de la improvisación. 

Pero son numerosos los profesionales que, pese a no tenerlo, aportan mucho a sus equipos. Conozcámoslos mejor.

Los profesionales que no saben improvisar

Los que son reflexivos y necesitan tiempo para procesar la información tienden a ser:

  • analíticos
  • rigurosos con los matices
  • buenos planificadores

¿Se puede decir que son introvertidos porque necesitan (como explicaba aquí) análisis y preparación? Quizá. Pero tengamos en cuenta que su necesidad de anticipación puede no darse en otra situación laboral. Y, por otro lado, no olvidemos que dicha necesidad no se limita a un tipo específico de personalidad.

Lo que sí parece claro es lo mucho que aportan al equipo los profesionales más reflexivos: 

  • su procesamiento profundo de la información los lleva a tomar decisiones contrastadas 
  • su enfoque, más pausado y minucioso, suele conducir a soluciones probadas

Cómo involucrar a los profesionales que no saben improvisar

Reconocer la diversidad de personalidades en un grupo es el primer paso. Luego viene el reajuste de las dinámicas. Estas son dos sugerencias para conseguirlo:

1- Convocar con unas horas de antelación

➡️ Ejemplo: Reunión de revisión de estrategia

Tener un preaviso, aunque sea breve, para una reunión suele bastar a casi todos los profesionales que necesiten prepararla. Ubicar y revisar la información para poder presentarla de manera estructurada y fluida sin duda aportará más valor al equipo.

2- Incluir unos minutos de reflexión individual en el orden del día

➡️ Ejemplo: Sesión de lluvia de ideas 

A veces, las convocatorias tienen que hacerse sobre la marcha. En estos casos, se puede incluir al inicio cinco minutos de reflexión silenciosa e individual. Algunos profesionales solo demandan ese tiempo para tener la oportunidad de generar, anotar y estructurar unas ideas preliminares relevantes que pueden marcar la diferencia para todos.

Ser conscientes de cómo hacemos las cosas, cómo las hacen los demás y lo que cada uno aporta es básico para colaborar mejor en el trabajo. Tener en cuenta las preferencias individuales puede transformar el entorno laboral haciéndolo más eficaz y también más sano.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de Nazar Yakymenko.

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Presentaciones en público,

Hablar mucho no significa conectar

Tendemos a pensar que las personas sociables tienen la capacidad de conectar con los demás, su fuente de energía y disfrute. Y es cierto que los extrovertidos  suelen sentirse cómodos expresándose en todo tipo de circunstancias. Pero, en las relaciones personales, hablar mucho y además hacerlo sobre temas intrascendentes, genera desconexión. Para que el intercambio fortalezca nuestra relación con los demás:

Hay que saber escuchar

Si nuestra energía nos impide parar de hablar para escuchar, será imposible que se produzca la empatía. Ponerse en el lugar del otro es un requisito fundamental porque fomenta: 

1- La comprensión: al prestar  atención a nuestro interlocutor, reflexionar sobre su mensaje y responderle, pasaremos de oír simples palabras a entender las intenciones y emociones que hay detrás de ellas. Así, mediante la comprensión profunda de la otra perspectiva, generaremos confianza.

2-La validación: al intentar comprender los sentimientos ajenos, ya no seremos simples receptores de la información, sino que estaremos fomentando el respeto mutuo.

3- La confianza: legitimar la postura de los demás no significa estar de acuerdo con ella sino reconocer lo que estos expresan. Es una manera de que nuestros interlocutores se sientan valorados

Hay que hablar de cosas relevantes

Si acaparamos sistemáticamente la conversación diciendo poca cosa con muchas palabras, será difícil que los demás quieran escucharnos. Ser reflexivo ayuda a encontrar temas de conversación relevantes, fomentando así relaciones de calidad, y nos lleva a tener:

1- Mayor autoconocimiento: evaluar nuestras acciones, motivaciones y creencias nos hace evaluar nuestro propio comportamiento, permitiéndonos  expresar de manera precisa ideas y sentimientos.

2- Mayor inteligencia emocional: empatizar con los demás, conectando con ellos a nivel emocional y comprendiendo sus sentimientos y sus perspectivas nos ayuda a relacionar las experiencias ajenas con las propias.

3- Mayor objetividad: conocer nuestras respuestas emocionales y cómo influyen en ellas nuestros prejuicios es crucial para tener una comprensión más equilibrada y objetiva de uno mismo y de los demás. 

En comunicación, la receta perfecta para un intercambio de calidad es reducir la cantidad de palabras vacías y asegurar una buena escucha. Si queremos enriquecer nuestra vida personal, tomemos conciencia de nuestra manera de comunicar.

Este texto ha sido editado por Isabel González-Gallarza, correctora de estilo y traductora de más de cien novelas publicadas en las más prestigiosas editoriales.

Foto de Priscilla du Preez.

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